El retiro de una estatua para restaurarla y su futura recolocación con una ligera inclinación generaron protestas esta semana en Viena. La pieza representa a Karl Lueger, exalcalde de la ciudad, conocido por su antisemitismo e identificado como una figura que inspiró a Hitler.
Ubicado en el centro de la capital austríaca, el monumento alimentó durante años un debate público y fue blanco de vandalismo reiterado. Entre los episodios registrados figuran el lanzamiento de pintura sobre la escultura y la aparición del grafiti “vergüenza” junto a la figura.
La estatua se retiró el jueves para someterla a una limpieza. De acuerdo con el plan oficial, regresará a su pedestal con una inclinación de 3,5 grados, con la intención de “contextualizarla” como parte de un proyecto artístico seleccionado en 2023.
Sin embargo, el grupo de derechos Aufstehn sostuvo que la obra de bronce, de cuatro metros de altura, no debe reinstalarse. “Supervivientes de la Shoá y judíos se han pronunciado a favor de retirar el monumento”, publicó la organización en Bluesky, en alusión al Holocausto.
La Asociación de Estudiantes Judíos de Austria (JoeH) calificó la iniciativa como una “bofetada en la cara” para la comunidad judía. El comunicado señaló que la ciudad destinó 500.000 euros (595.000 dólares) al proyecto que acompañará la intervención del monumento.
La copresidenta de JOeH, Lia Guttmann, afirmó que resulta incomprensible “pulir” la imagen de un “antisemita declarado” y principal “modelo a seguir” de Adolf Hitler. En ese marco, cuestionó que se mantenga en el espacio público una representación dedicada a Lueger.
En el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, el martes, activistas no identificados cubrieron el monumento, erigido en 1926, con telas negras y reclamaron su demolición. La acción se sumó a otras intervenciones y reavivó la discusión sobre su permanencia.
El artista vienés Klemens Wihlidal, autor de la propuesta, explicó que busca quebrar el aura “heroica” de la estatua mediante una alteración visual. Según su planteamiento, la inclinación apunta a producir una incomodidad deliberada en la lectura del homenaje.
Lueger, un socialdemócrata que fue alcalde de Viena desde 1897 hasta su muerte en 1910, usó el antisemitismo sistémico como eje de su estrategia política para movilizar votantes y consolidar el poder, de acuerdo con historiadores. Esa proyección pública lo volvió una referencia polémica.
Hitler tomó a Lueger como un ejemplo temprano y lo mencionó de manera favorable en “Mein Kampf”. El vínculo señalado por especialistas se mantiene como uno de los elementos centrales del debate en torno al monumento y a la forma en que la ciudad decide presentarlo.
