Pese al cambio de perspectiva, Moody’s mantuvo la calificación crediticia de Israel en Baa1. En su informe, la firma destacó la resiliencia de la economía israelí, aunque precisó que la nueva perspectiva no implica una mejora de la calificación en el corto plazo.
La agencia señaló que la actualización de la perspectiva indica, en cambio, que Israel no se encuentra expuesto a una nueva rebaja en el futuro inmediato. Así, el movimiento se interpreta como una señal de estabilización dentro del actual nivel de evaluación crediticia.
En septiembre de 2024, Moody’s recortó la calificación de Israel en dos escalones, al pasarla de A2 a Baa1. Entonces, la firma atribuyó la decisión a la “merma en la calidad de las instituciones y la gobernanza de Israel” para administrar las finanzas públicas y al aumento de las necesidades de gasto durante el periodo de guerra.
