Ejercicios aéreos anunciados en enero de 2026 destacaron al F-35C como eje del poder aéreo embarcado en el despliegue regional estadounidense actual.
Contexto operativo del despliegue naval en tensiones con Irán
La discusión sobre el motor y la velocidad del F-35C ganó relevancia a finales de enero de 2026, cuando el portaaviones USS Abraham Lincoln entró en el área de operaciones de U.S. Central Command como parte de un refuerzo naval y aéreo que se ordenó durante un periodo de fricción abierta entre Estados Unidos e Irán. Funcionarios estadounidenses presentaron la llegada del grupo de combate como una ampliación inmediata de opciones militares en el teatro, junto con envíos adicionales de aviones de combate y defensas antiaéreas.
El foco político se centró en la presión sobre Teherán tras la represión de protestas y la escalada verbal, con mensajes de amenaza y represalia en ambas direcciones. Ese despliegue se conectó con antecedentes operativos recientes. En junio de 2025, Washington ejecutó ataques contra instalaciones nucleares iraníes durante una guerra entre Israel e Irán, y desde entonces el Golfo y el mar adyacente quedaron como un espacio donde cada movimiento de unidades de gran tonelaje recibe interpretación operativa.
En enero de 2026, además del grupo de portaaviones, se anunciaron ejercicios aéreos de varios días para exhibir capacidad de sostener poder aéreo en la región, mientras aliados y socios establecieron límites públicos sobre el uso de su territorio. Dentro de ese dispositivo, el ala aérea embarcada, y en particular el F-35C, pasó a ocupar un lugar destacado. El F-35C es la variante naval del programa y opera con catapultas y apontajes; por esa razón incorpora cambios estructurales y aerodinámicos que condicionan el uso de la potencia.

El motor corresponde a un turbofán con poscombustión de la familia F135, fabricado por Pratt & Whitney, y el avión lo produce Lockheed Martin. La documentación técnica del programa lo describe como una subvariante adaptada al ambiente marítimo, con materiales orientados a resistir la corrosión salina, pero mantiene el mismo principio de diseño: un único motor que debe entregar empuje alto de forma inmediata y repetible durante ciclos de lanzamiento y recuperación.
Características técnicas clave del motor y velocidad del F-35C
- Empuje máximo de 43.000 libras con poscombustión en el motor F135.
- Empuje intermedio cercano a 28.000 libras en configuración CTOL/CV.
- Velocidad máxima declarada de Mach 1,6 incluso con carga interna de armas.
- Control digital integrado y monitorización del estado del motor para disponibilidad.
Rendimiento del motor F135 en operaciones embarcadas
Las cifras publicadas para el F135 sitúan su empuje máximo en el orden de las 43.000 libras con poscombustión y un empuje intermedio cercano a las 28.000 libras en configuración de despegue y aterrizaje convencional/portaaviones (CTOL/CV). Esos valores delimitan la aceleración y la capacidad de aceleración breve a alta velocidad. Aunque esos números no describen por sí solos el rendimiento embarcado, sí ayudan a explicar por qué el F-35C puede salir de la cubierta con peso significativo y recuperar energía tras un apontaje frustrado.
A la vez, el fabricante ubica al motor en la clase de más de 40.000 libras de empuje y destaca el control digital integrado y la monitorización del estado del motor, un atributo relevante cuando la disponibilidad forma parte del efecto disuasivo. En un portaaviones, la potencia no se asocia solo a la velocidad máxima, sino a los márgenes operativos. La catapulta entrega energía inicial, pero el motor define la tasa de aceleración en los primeros segundos, cuando el avión limpia la cubierta y entra en un entorno de tráfico intenso.

Durante la recuperación, el piloto puede tocar cubierta, registrar un apontaje fallido (bolter) y volver a potencia plena en un intervalo muy corto; en ese punto, la respuesta del motor y la estabilidad del empuje importan tanto como el empuje máximo. En tensiones con Irán, una alerta puede traducirse en ciclos rápidos de patrulla y rearmado; por lo tanto, esa repetibilidad técnica sostiene la capacidad operativa que Washington busca proyectar con un portaaviones desplegado en la zona.
En materia de velocidad, el programa y el fabricante sitúan la velocidad máxima del F-35C en Mach 1,6, y esa cifra se cita incluso con carga interna de armas, lo que evita el arrastre aerodinámico típico de depósitos externos y soportes de armamento. En términos prácticos, Mach 1,6 no equivale a una velocidad fija en kilómetros por hora, porque Mach depende de la altitud y la temperatura; aun así, como referencia de planeamiento señala el punto de diseño de una aeronave que prioriza firma reducida y sensores, y que reserva la poscombustión para tramos cortos en los que el tiempo hasta el punto de interés puede alterar el resultado de una misión.
Limitaciones y aplicaciones en el teatro iraní
Esa envolvente operativa también incluye restricciones documentadas. En campañas de prueba tempranas se observó que, en condiciones extremas de altitud y velocidad para las versiones navales, el vuelo supersónico sostenido puede degradar el recubrimiento de baja observabilidad y afectar componentes expuestos en la zona trasera; posteriormente, el programa trató ese asunto como una deficiencia grave para las variantes B y C. En términos operativos, ese hecho no elimina el empleo supersónico, pero limita su uso a periodos breves y controlados.
Como consecuencia, cambia el tipo de interceptación que el avión puede ejecutar sin penalizaciones de mantenimiento y de firma. El límite cobra importancia cuando la misión prevista incluye respuestas rápidas ante contactos aéreos o misiles de crucero. En el teatro asociado a Irán, la relación entre velocidad y motor no se reduce a un enfrentamiento aire-aire convencional. La amenaza que condiciona la postura estadounidense combina misiles balísticos y de crucero, drones y ataques por delegación en ejes como el mar Rojo y el golfo de Adén, donde la vigilancia y la defensa antiaérea se han vuelto rutinarias.

En ese entorno, el F-35C puede actuar como nodo de detección y como plataforma de ataque con baja firma; aun así, el empuje del F135 y el límite de Mach 1,6 mantienen relevancia en dos momentos: la salida rápida desde un patrón de espera y el reposicionamiento para cubrir un corredor marítimo o escoltar activos de alto valor. La poscombustión acelera esa transición a costa de combustible, y el portaaviones compensa mediante persistencia y rotación de aeronaves. La presencia del F-35C en el área tampoco es hipotética.
El ala embarcada asociada al Abraham Lincoln, Carrier Air Wing 9, aparece en el detalle institucional de la Aviación Naval del Pacífico como una composición que incluye escuadrones de F-35C junto a Super Hornet, Growler y Hawkeye. En agosto de 2024, canales oficiales difundieron la entrada de F-35C de esa ala en el área de responsabilidad de CENTCOM. Más tarde, en noviembre de 2024, se consignó oficialmente que un escuadrón de Marines embarcado en la misma ala ejecutó ataques de combate con F-35C contra instalaciones de almacenamiento de armas hutíes en Yemen, con referencia explícita a misiles antibuque y a la caracterización de los hutíes como fuerza respaldada por Irán.
Evolución del motor y postura operativa actual
Esa secuencia estableció un antecedente operativo: el F-35C no solo se despliega, también entra en ciclos de empleo real dentro de un conflicto conectado a Teherán. El motor adquiere mayor relevancia cuando se considera el desgaste acumulado y la evolución de requisitos. A medida que el programa incorpora nuevas cargas de software, sensores y armamento —el paquete conocido como Block 4 y lo posterior— aumenta la demanda de potencia eléctrica y, sobre todo, de refrigeración.
Auditorías federales han señalado que el programa evalúa opciones para modernizar el motor y el sistema térmico que enfría subsistemas, y la planificación de adquisición del Pentágono indica que el esfuerzo de actualización del núcleo del motor (Engine Core Upgrade) busca más capacidad de aire de sangrado para enfriar aviónica y más potencia disponible, además de mejoras de empuje y consumo. En Oriente Medio, esa discusión se traduce en exigencias inmediatas: temperatura ambiente alta, ritmo de salidas y necesidad de sostener sensores activos durante patrullas largas.

En enero de 2026, la confirmación de la presencia del Abraham Lincoln en el área y el anuncio de ejercicios orientados a demostrar capacidad de sostener poder aéreo coincidieron con incrementos de despliegue de cazas terrestres y con movimientos logísticos hacia bases regionales. El resultado operativo se describe mejor como un conjunto de componentes: defensas antiaéreas, aviones de combate desde tierra y una base aérea embarcada capaz de operar en aguas internacionales.
En ese conjunto, el F-35C no es el avión de mayor velocidad máxima dentro del inventario embarcado, pero sí figura entre los que combinan baja firma, alcance práctico con armamento interno y una velocidad máxima suficiente para ejecutar aceleraciones breves cuando el tiempo pasa a ser un parámetro táctico. El F135, con empuje de clase superior a 40.000 libras y control digital, permite ese perfil. Al cierre de enero de 2026, el Abraham Lincoln y su ala aérea seguían integrados en una postura destinada a seguridad y estabilidad regional, con la tensión con Irán como referencia inmediata.
En esa postura, el análisis del motor y la velocidad del F-35C se traduce en tiempos de reacción, límites de empleo supersónico y sostenimiento bajo calor y alta cadencia: un empuje apto para ciclos de cubierta, una velocidad máxima declarada de Mach 1,6 para tramos cortos y una modernización del núcleo del motor orientada a evitar pérdida de capacidad conforme aumenten las exigencias de sensores y de misión. Esos parámetros, más que la cifra de Mach por sí sola, convierten a un caza embarcado en un elemento operativo con impacto medible dentro de una crisis.
