Un grupo de manifestantes se congregó frente a la Knéset para reclamar que el gobierno facilite la inmigración a Israel de la comunidad judía que permanece en Etiopía, en un contexto marcado por la violencia y los conflictos que continúan en la región etíope de Tigray.
Según los participantes, el gobierno interrumpió la inmigración procedente de Etiopía y suspendió su financiación. Por ese motivo, exigieron que “reasigne fondos para reanudar la inmigración y traer a Israel a quienes cuya situación sigue deteriorándose en el contexto de la guerra civil en Etiopía”, de acuerdo con un comunicado de Power for Aliyah.
Etiopía quedó atrapada en una guerra civil de gran intensidad cuando el ejército nacional combatió durante dos años al Frente Popular de Liberación de Tigray, conflicto que concluyó con un acuerdo de paz en noviembre de 2022. No obstante, las controversias en torno a distintos asuntos siguieron presentes.
De acuerdo con informes citados, la guerra causó la muerte de cientos de miles de personas y derivó en el colapso de los servicios de salud. Ese deterioro agravó la crisis humanitaria y desembocó en una hambruna extendida en varias zonas afectadas por la guerra.
Los organizadores calcularon una asistencia aproximada de 2.000 personas llegadas desde distintos puntos del país, en su mayoría integrantes de la comunidad etíope. Muchos de ellos afirmaron tener familiares en Etiopía que esperan autorización y condiciones para inmigrar a Israel.
La manifestación se inscribió en un esfuerzo prolongado para trasladar a Israel a descendientes de judíos etíopes que se convirtieron al cristianismo en el siglo XIX, además de a algunos de sus familiares. Esta minoría se conoce en hebreo como Falasha y, en inglés, como Falash Mura.
El término Falash Mura es considerado despectivo por algunas personas. Solo los Falasha cuyos padres o hijos residen en Israel pueden inmigrar, y únicamente si quienes llegan no están casados y no tienen hijos, conforme a los criterios descritos por los promotores de la causa.
La diputada de Azul y Blanco Pnina Tamano-Shata, de ascendencia etíope, sostuvo que numerosas personas que esperan inmigrar ya habían recibido aprobación para hacerlo. Indicó que estaban listas para viajar cuando ella ocupó el Ministerio de Inmigración en 2020-2021, durante el breve gobierno de Yair Lapid y Naftali Bennett.
“El gobierno ha detenido la inmigración durante tres años, poniendo así en pausa las vidas de quienes esperan —y de sus familias en Israel—”, afirmó, mientras intervenía en la protesta. A continuación, añadió: “Esto es un maltrato continuo a los inmigrantes etíopes”.
En su intervención, también sostuvo que “el gobierno no cuenta a los judíos etíopes en Israel”. En paralelo, los manifestantes señalaron que cerca de 10.000 personas elegibles permanecen a la espera en Etiopía desde hace décadas, con presencia principal en Addis Ababa y en Gondor.
“El Gobierno de Israel los está dejando seguir esperando en Etiopía e ignorando su terrible dolor”, declaró en un comunicado el presidente de Power for Aliyah, Gabi Warko. “Tenemos la intención de continuar la lucha de manera regular hasta que el gobierno entre en razón y traiga a todas nuestras familias”, concluyó.
