Los detenidos iraníes reciben inyecciones con sustancias desconocidas, lo que deriva en “un patrón creciente de muertes entre presos actuales y antiguos”, según informó un sitio vinculado a la oposición. La publicación citó testimonios de testigos presenciales y activistas de derechos humanos para sustentar esas denuncias.
De acuerdo con el reporte de Iran International, a quienes quedaron detenidos tras las recientes protestas masivas contra el régimen se les impide acceder a atención médica. El texto añadió que esas inyecciones desconocidas, en determinados casos, según se informó, causaron daños médicos graves.
“Una masacre ocurrió en la calle”, declaró a Iran International Shiva Mahbobi, portavoz de la Campaign to Free Political Prisoners in Iran, con sede en el Reino Unido. “Otra puede estar ocurriendo silenciosamente en prisiones y centros de detención”.
El informe se conoció después de que miles murieran en las protestas contra el régimen, que comenzaron en diciembre como manifestaciones por el deterioro de la situación económica. El gobierno iraní señaló que más de 3,000 personas murieron durante esos episodios de movilización.
La agencia estadounidense Human Rights Activists News Agency afirmó que confirmó 6,842 muertes, en su mayoría manifestantes asesinados por las fuerzas de seguridad. No obstante, los grupos de derechos humanos advirtieron que la cifra probablemente sea mucho mayor que los recuentos disponibles.
Iran International incluyó un caso, atribuido a una fuente no identificada, en el que una niña de 16 años fue detenida y entró en coma después de recibir una inyección. El reporte también recogió otro ejemplo descrito por Mahbobi, en el que una joven murió al día siguiente de ser liberada de la detención.
“No sabemos qué están inyectando”, dijo Mahbobi al sitio. “Lo que sabemos es que se está inyectando a personas bajo custodia, y algunas de ellas están muriendo”.
