El ministerio de Defensa ruso comunicó que dos misiles Iskander-M destruyeron un S-300 en Dnipropetrovsk y un HIMARS en Járkiv, con pérdidas en radares, lanzadores y personal militar.
Golpes rusos con Iskander-M a defensas antiaéreas y artillería ucraniana
El 2 de febrero de 2026, el ministerio de Defensa de Rusia comunicó que dos golpes del sistema Iskander-M alcanzaron, en teatros distintos, una posición de la defensa antiaérea S-300 y un emplazamiento de artillería de cohetes HIMARS del ejército de Ucrania. El parte situó el ataque contra el S-300 en las inmediaciones de Volnyansk, en la óblast de Dnipropetrovsk, y el golpe contra HIMARS cerca de Volodarovka, en la óblast de Járkiv.
En esa versión, el S-300 perdió su radar, su vehículo de control y tres lanzadores; el HIMARS, un lanzador y hasta una decena de militares. El comunicado, reproducido por RIA Novosti y TASS, precisó los mismos elementos destruidos. Iskander-M no es un misil aislado sino un conjunto operativo: lanzadores móviles, vehículos de recarga, mando y comunicaciones, y una familia de municiones de alcance regional.
En su configuración balística principal, el sistema 9K720 Iskander (SS-26) se describe como un misil de corto alcance, con un rango de hasta 500 kilómetros, montado sobre un lanzador autopropulsado, capaz de emplear varias clases de cabeza de guerra convencionales, incluidas submuniciones, y con guiado inercial con apoyo satelital y opciones terminales.

Su lógica de empleo, desde 2022, ha sido la de un arma de teatro para blancos de alto valor cuya destrucción altera ritmos logísticos, mando o defensa antiaérea, y que puede dispararse desde profundidad propia y reubicarse sin necesidad de sostener un sitio fijo. En junio de 2022 comenzó el ciclo ucraniano de HIMARS.
Elementos clave destruidos en los ataques reportados por Rusia
- Radar del sistema S-300 perdido en el golpe cerca de Volnyansk.
- Vehículo de control del S-300 destruido en el ataque a la defensa antiaérea.
- Tres lanzadores del S-300 eliminados en la óblast de Dnipropetrovsk.
- Lanzador del HIMARS destruido cerca de Volodarovka en Járkiv.
- Hasta una decena de militares ucranianos perdidos en el golpe al HIMARS.
Introducción y expansión del sistema HIMARS en la guerra en Ucrania
La administración estadounidense anunció la entrega del sistema y munición guiada, y a mediados de julio ya daba por suministrados ocho lanzadores y comprometidos cuatro adicionales, con un discurso centrado en precisión y ataques contra depósitos, puestos de mando y nodos de abastecimiento. Con el paso de los meses, el número creció: un informe del Congressional Research Service situó, a septiembre de 2024, al menos 40 sistemas HIMARS entregados.
Ese informe consignó también los rangos máximos de familias de munición compatibles, incluidos los 300 kilómetros de ATACMS. Esa expansión convirtió al lanzador —un camión con un contenedor de seis cohetes guiados o un misil táctico— en una pieza que opera lejos de la primera línea, pero cuyo efecto se mide sobre objetivos situados detrás del frente.
Desde el primer mes de empleo, el Estado Mayor ruso presentó la caza de HIMARS como un objetivo prioritario. El patrón comunicacional fue temprano y repetitivo: en julio de 2022, Rusia afirmó haber destruido cuatro lanzadores y un vehículo de recarga entre el 5 y el 20 de ese mes; en la misma secuencia, aseguró haber destruido más de 100 cohetes HIMARS en un golpe del 24 de julio en la región de Dnipropetrovsk.

Kiev negó esas versiones y funcionarios de Washington también las rechazaron, según Reuters; el 2 de agosto de 2022, el Pentágono calificó de falsas las declaraciones del ministro ruso que hablaban de seis HIMARS destruidos y sostuvo que los sistemas estaban plenamente contabilizados. Quedó instalada una divergencia estructural: el relato oficial ruso tendió a contar destrucciones a ritmo alto, mientras que las confirmaciones públicas del lado occidental fueron escasas y, durante largos tramos, negativas.
Aspectos operativos y verificaciones en la caza de sistemas ucranianos
En el terreno, ese desacople se explica por la naturaleza del blanco. HIMARS está diseñado para disparar y desplazarse: llega a un punto, lanza munición guiada y abandona el área antes de que un ciclo de detección-decisión-fuego enemigo cierre la ventana. Detectarlo exige inteligencia persistente: observación aérea, seguimiento de rutas de reabastecimiento, vigilancia sobre posibles puntos de tiro y, a menudo, correlación con huellas de lanzamiento o comunicaciones.
Ucrania añadió una capa propia: la producción y despliegue de señuelos para forzar al adversario a gastar munición cara sobre maquetas. Testimonios y ejemplos publicados por Ukrainska Pravda describieron el uso de piezas falsas —incluidas réplicas de HIMARS— como parte de una economía de supervivencia frente a misiles Kalibr e Iskander, en la que la prioridad es sostener el inventario real y desviar la atención de sensores que trabajan desde distancia.
La primera destrucción de un lanzador HIMARS con evidencia pública ampliamente citada apareció a inicios de marzo de 2024. El hecho fue situado por la plataforma Conflict Intelligence Team (CIT) cerca de Nikanorivka, en la región de Donetsk, a unos 40 kilómetros de la línea de contacto, y descrito como el resultado de vigilancia con dron que permitió coordinar un golpe con misil Iskander, con incendio y detonaciones secundarias.

Esa escena, en su lectura, apuntaba a un problema operativo concreto: el sistema habría permanecido demasiado tiempo en el mismo punto, probablemente en espera de coordenadas o confirmación de objetivo. En paralelo, el conteo visual —el de Oryx— registró ocho M142 HIMARS como pérdidas con soporte fotográfico o de video, distribuidas entre destruidos y dañados. La cifra no agota el inventario, pero fija un piso verificable para un sistema que, durante casi dos años, había sido objeto de anuncios de destrucción sin correlato público estable.
Características del S-300 y su rol en la defensa ucraniana
El otro blanco de la secuencia de febrero de 2026 —el S-300— pertenece a un universo distinto. A diferencia de HIMARS, no es un arma de golpe a profundidad sino un componente de defensa antiaérea de largo alcance, con arquitectura de batería: radar, puesto de mando, lanzadores y vehículos de apoyo. En el caso ucraniano, el S-300 es un sistema de origen soviético que existía en inventario nacional antes de 2022 y cuya continuidad dependió de repuestos, misiles disponibles y transferencias puntuales desde países aliados.
En abril de 2022, Eslovaquia anunció el envío a Ucrania de su sistema S-300, una decisión enlazada a garantías de reemplazo y cobertura antiaérea por parte de socios de la OTAN; el anuncio fue tratado como una transferencia que se hacía viable por la coordinación y el respaldo de Estados Unidos y otros aliados en la protección del espacio aéreo eslovaco.

Para Rusia, un S-300 activo es un blanco de alto valor por dos razones: protege infraestructura y fuerza a modificar perfiles de vuelo, y su destrucción abre corredores para ataques con aviación y misiles. Pero es, también, un blanco con firma propia. El radar, por definición, emite; y cuando una batería se adelanta hacia el frente para cubrir formaciones o ciudades expuestas, entra en el radio de armas tácticas de teatro.
En la primavera de 2024 se observaron secuencias de golpes sobre elementos de defensa antiaérea ucraniana difundidas en redes y compiladas por analistas, con detonaciones secundarias que sugieren munición almacenada o misiles en lanzadores. Ese movimiento de baterías hacia posiciones más adelantadas, para cubrir la presión de la aviación rusa, reduce tiempos de reacción, pero incrementa vulnerabilidad si el adversario dispone de vigilancia persistente y munición capaz de llegar con rapidez.
Rol de Iskander en supresión y contexto del comunicado ruso
En ese punto, Iskander encaja como herramienta de supresión. La doctrina pública sobre el sistema subraya movilidad, coordinación desde un vehículo de mando y capacidad de recibir nuevas coordenadas; la práctica en guerra ha mostrado un ciclo donde el dron detecta, transmite y ajusta, y el misil llega en minutos si el lanzador está dentro del arco de alcance.
En julio de 2024, en un ataque ruso con Iskander-M a un aeródromo ucraniano, se reiteró un detalle operativo: blogueros militares ucranianos hablaron de un dron de reconocimiento sobre el objetivo antes del impacto y un portavoz de la fuerza aérea describió esos drones como una amenaza seria porque informa en tiempo real y luego llega Iskander, según Reuters. En términos técnicos, la cadena es simple: persistencia de sensores baratos y munición cara reservada para blancos que justifican el costo.

Con ese telón de fondo, el comunicado del 2 de febrero de 2026 se lee como la formalización de un método. El ministerio de Defensa de Rusia sostuvo que el golpe contra el S-300, cerca de Volnyansk, destruyó un radar, una máquina de control y tres lanzadores; y que el golpe contra HIMARS, cerca de Volodarovka, destruyó un lanzador y causó bajas en su dotación.
El ministerio difundió un video, según TASS, y ambos ataques fueron ubicados en óblasts separados, según RIA Novosti, lo que sugiere una campaña de blancos móviles y semimóviles en paralelo. La verificación independiente de destrucciones concretas suele depender de imágenes geolocalizadas y registros posteriores, pero el parte coincide con la lógica de seleccionar sistemas que concentran capacidad: un solo lanzador HIMARS habilita fuego guiado a distancia; un conjunto S-300 sostiene un paraguas que obliga al adversario a cambiar su empleo del aire.
Estado actual de la competencia entre movilidad y detección en 2026

A comienzos de 2026, el estado verificable es el de una competencia sostenida entre movilidad y detección. Ucrania mantiene HIMARS como herramienta de precisión, alimentada por una cadena de munición y por procedimientos que buscan reducir el tiempo de exposición; Rusia intenta cerrar esa ventana con vigilancia persistente y armas tácticas como Iskander.
En defensa antiaérea, el S-300 sigue siendo un componente útil por alcance y por masa disponible, pero su desgaste se acumula y convive con sistemas occidentales de otra generación que cubren por capas. El último hito documental en esta secuencia, fechado el 2 de febrero de 2026, es el anuncio ruso de haber golpeado simultáneamente posiciones de HIMARS y S-300 con Iskander-M en Járkiv y Dnipropetrovsk, con la pretensión explícita de traducir inteligencia táctica en destrucción inmediata de capacidades.
