El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Turk, afirmó que su agencia se encuentra “en modo supervivencia” por la falta de financiación y, al mismo tiempo, presentó un llamamiento por $400 millones para afrontar las crisis globales de derechos humanos previstas para 2026.
“Nuestros informes proporcionan información creíble sobre atrocidades y tendencias de derechos humanos en un momento en que la verdad está siendo erosionada por la desinformación y la censura”, señaló Turk al describir el papel de su oficina en el sistema multilateral.
“Somos un salvavidas para los abusados, un megáfono para los silenciados y un aliado firme de quienes arriesgan todo para defender los derechos de los demás”, añadió, al subrayar la función de protección que desempeña el organismo.
En 2025, el presupuesto ordinario aprobado para la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, fijado por la Asamblea general, ascendió a $246 millones, aunque la entidad solo recibió $191,5 millones para sostener sus operaciones.
Además, la oficina solicitó $500 millones en contribuciones voluntarias y obtuvo cerca de $260 millones, una brecha que, según Turk, limita de forma severa la capacidad de respuesta ante violaciones de derechos humanos.
“Actualmente estamos en modo supervivencia, operando bajo presión”, afirmó el alto comisionado al describir el impacto inmediato de los recortes presupuestarios en las actividades del organismo.
“Estos recortes y reducciones desatan las manos de los perpetradores en todas partes, dejándolos hacer lo que les plazca. Con las crisis en aumento, no podemos permitirnos un sistema de derechos humanos en crisis”, advirtió.
Para este año, la Asamblea general aprobó un presupuesto ordinario de $224,3 millones, aunque, ante la crisis de liquidez que atraviesan las Naciones Unidas, persiste la incertidumbre sobre el monto final que recibirá la oficina dirigida por Turk.
En ese contexto, el alto comisionado busca obtener $400 millones adicionales de los Estados mediante financiación voluntaria, con el fin de sostener programas y presencia sobre el terreno.
Turk sostuvo que los derechos humanos representan una fracción mínima del gasto total de la ONU, pero generan resultados de “alto impacto” que contribuyen a estabilizar comunidades, fortalecer la confianza institucional y respaldar una paz duradera.
“El costo de nuestro trabajo es bajo; el costo humano de la subinversión es inconmensurable”, afirmó al insistir en la relación entre recursos adecuados y prevención de abusos.
Durante el año pasado, la Oficina de Derechos Humanos perdió cerca de 300 de sus 2.000 empleados y puso fin o redujo su labor en 17 países, lo que afectó programas esenciales para comunidades en riesgo en lugares como Colombia, Guinea-Bissau y Tayikistán.
El programa del organismo en Myanmar se redujo en un 60 por ciento, mientras que en 2025 el personal desplegado en 87 países realizó más de 5.000 misiones de monitoreo, frente a las 11.000 efectuadas en 2024.
“Eso significa menos pruebas tanto para la protección como para la prevención”, afirmó Turk al vincular la caída de misiones con mayores riesgos para las poblaciones vulnerables.
La semana pasada, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtió a los Estados miembros que la organización enfrenta un “colapso financiero inminente” si no se reforman las normas financieras o si los 193 países no pagan sus cuotas.
Guterres ha alertado de forma reiterada sobre la creciente crisis de liquidez, aunque esta advertencia fue la más contundente hasta ahora y coincidió con el repliegue del principal contribuyente, Estados Unidos, del multilateralismo en varios frentes.
“La crisis se está profundizando, amenazando la ejecución de los programas y poniendo en riesgo un colapso financiero”, escribió Guterres en una carta dirigida a los embajadores, fechada el 28 de enero.
La falta de financiación de la ONU se produce mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa su nueva Junta de Paz como plataforma para gestionar disputas internacionales, lo que ha generado preocupaciones sobre un posible intento de suplantar a la ONU.
Estados Unidos recortó la financiación voluntaria a las agencias de la ONU y se negó a realizar pagos obligatorios a los presupuestos ordinario y de mantenimiento de la paz de la organización.
Fundada en 1945, la ONU cuenta con 193 Estados miembros y trabaja para mantener la paz y la seguridad internacionales, promover los derechos humanos, fomentar el desarrollo social y económico y coordinar la asistencia humanitaria.
