El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, New START, entre Estados Unidos y Rusia expiró el 5 de febrero de 2026. Esta situación elimina límites verificables en arsenales nucleares estratégicos. La Organización del Tratado del Atlántico Norte instó a la responsabilidad y moderación. Un funcionario afirmó que la moderación y responsabilidad en el ámbito nuclear resultan fundamentales para la seguridad mundial.
El funcionario indicó que Rusia y China aumentan capacidades nucleares. La Organización del Tratado del Atlántico Norte adoptará medidas necesarias para su defensa. El tratado, firmado en 2010, restringía ojivas desplegadas a 1.550 por lado, misiles balísticos intercontinentales y bombarderos pesados a 700, además de lanzadores desplegados a 800.
El Departamento de Estado de Estados Unidos extendió el tratado en febrero de 2021 por cinco años, hasta el 4 de febrero de 2026, al mantener límites en armas ofensivas estratégicas. El acuerdo original entró en vigor el 5 de febrero de 2011. Este establecía un período de siete años para alcanzar topes centrales, con inspecciones bilaterales y notificaciones para verificar cumplimiento.
El Consejo del Atlántico Norte respaldó la extensión en una declaración del 3 de febrero de 2021. Esta consideraba que el tratado contribuía a la estabilidad internacional. La declaración destacó el compromiso colectivo de aliados para sostener acuerdos de desarme y control de armas.
Rusia suspendió su participación en febrero de 2023, según notificación del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso. Esta citó tensiones geopolíticas y restricciones a inspecciones estadounidenses en sitios nucleares rusos. El Ministerio mantuvo que Rusia respetaría límites numéricos de manera voluntaria, al evitar desestabilización.
El presidente ruso propuso en septiembre de 2025 adherirse a límites por un año adicional, con el propósito de negociar un acuerdo sucesor. El Departamento de Estado de Estados Unidos no respondió afirmativamente a la oferta. La suspensión impidió sesiones de la Comisión Consultiva Bilateral, establecida por el tratado para resolver disputas sobre cumplimiento, y limitó verificación de conformidad con topes centrales.
Rusia moderniza misiles balísticos intercontinentales y submarinos lanzadores de misiles, según reportes del Departamento de Defensa de Estados Unidos. China construye nuevos silos para misiles y submarinos nucleares, lo que modifica el equilibrio estratégico global.
Estas expansiones requieren ajustes en posturas defensivas aliadas, según precedentes en doctrina nuclear de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El Consejo del Atlántico Norte expresó preocupación por incumplimiento ruso en declaración del 3 de febrero de 2023. Esta notó que Rusia rechazaba inspecciones y sesiones consultivas, lo que socavaba capacidad de verificación estadounidense.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte realiza ejercicios conjuntos y despliegues de disuasión para contrarrestar amenazas nucleares. El Departamento de Estado de Estados Unidos resalta necesidad de marcos sucesores que incluyan a China, al restaurar límites verificables.
Este enfoque corresponde a compromisos institucionales para estabilidad estratégica, en ausencia de restricciones bilaterales. La expiración deja a Estados Unidos y Rusia sin obligaciones legales en arsenales estratégicos. Esta situación aumenta riesgos de proliferación, según análisis de la ONU. La Alianza Atlántica sostiene defensa colectiva, con rotaciones de fuerzas y capacidades nucleares compartidas entre aliados.
