El Ejército de Irán reportó un incendio dentro de un cuartel en Teherán y situó el foco en un taller de carpintería ubicado en el recinto. La nota oficial indicó que el fuego se controló, que los bomberos llegaron con rapidez y que no hubo heridos.
El comunicado atribuyó el origen a un fallo eléctrico, en forma de cortocircuito. Según la secuencia operativa descrita por la institución, el incidente comenzó aproximadamente una hora antes de la difusión pública del parte. El texto sostuvo que los equipos contra incendios ingresaron a tiempo y completaron la contención.
Al mismo tiempo, la circulación de imágenes del humo en la ciudad generó confusión. Algunas publicaciones en plataformas digitales presentaron el episodio como una “explosión” en el este de la capital, antes de que la autoridad precisara el carácter del evento. La comunicación militar mantuvo el balance en cero heridos.
Esta noche se produjo un gran incendio en el edificio del Estado Mayor Conjunto del Ejército en Teherán.
— SissiEmperatriz 🇮🇱 (@GabyLob) February 6, 2026
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El tipo de instalación mencionado por el Ejército aporta un marco de riesgo técnico. Un taller de carpintería reúne madera, serrín y tableros, además de barnices, pegamentos y disolventes que aumentan la carga combustible. Una falla en el tendido, un tablero de distribución o una herramienta conectada puede activar ignición.
En ese contexto, el control depende de aislar la energía, enfriar materiales y evitar la propagación hacia depósitos contiguos. La autoridad militar concentró su explicación en ese mecanismo eléctrico y cerró el parte con la afirmación de que ninguna persona resultó herida durante el episodio dentro del cuartel.
Tres días antes, el martes 3 de febrero, otra emergencia movilizó recursos en Teherán. Un incendio de gran escala afectó un bazar en el oeste de la ciudad, en el área de Jannat Abad. El mando operativo de los servicios de emergencia de la capital, Mohammad Behnia, informó que no se registraron heridos.

El portavoz del cuerpo de bomberos, Jalal Maleki, describió un fuego visible desde distintos puntos de la ciudad y, más tarde, comunicó que el frente quedó controlado. Luego continuaron tareas de extracción de humo y verificación de focos residuales, sin reportes de víctimas durante las labores.
La cercanía temporal entre ambos episodios dejó un patrón institucional definido. Las autoridades con competencia directa difundieron partes centrados en dos variables inmediatas: control del fuego y registro de víctimas. En el bazar, el mando de emergencia mantuvo sin definir la causa; en el cuartel, el Ejército fijó un cortocircuito.
Esa diferencia en la atribución marcó el contraste más relevante entre los dos hechos, aunque los partes coincidieron en la prioridad operativa. En ambos casos, los objetivos incluyeron evitar la propagación, asegurar el perímetro y restituir condiciones de seguridad. Al cierre de esa semana, las autoridades sostuvieron un estado verificable.
El parte militar afirmó que el fuego del cuartel quedó bajo control, descartó heridos y señaló un fallo eléctrico como detonante. En el incendio del bazar, las operaciones posteriores de revisión y ventilación acompañaron la contención, sin reporte de víctimas. Teherán cerró la cronología inmediata con dos comunicados de control de estructuras distintas.
