El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abás, recibió ayer un borrador de constitución que busca conducir a la AP hacia un Estado plenamente constituido, según informó el medio oficial Wafa en Ramala. El texto plantea formalizar esa transición mediante un marco constitucional para sustituir el esquema vigente.
El presidente del comité redactor, Muhammad al-Hajj Qasim, entregó a Abás el documento, de casi 70 páginas, después de siete meses de consultas. La presentación marcó el cierre de ese periodo de trabajo y dejó el proyecto en manos del liderazgo palestino para los siguientes pasos institucionales.
El alcance del avance no resulta del todo nítido, porque la AP ya se define a sí misma como un Estado plenamente constituido. No obstante, el borrador introduciría por primera vez esa transición dentro de un texto constitucional, en lugar de mantenerla como una declaración política sin incorporación normativa.
Hasta ahora, la Autoridad Palestina ha funcionado con arreglo a las leyes básicas de la AP. Ese marco ha regulado su estructura institucional y sus competencias durante años, mientras permanecen pendientes definiciones más amplias sobre su estatus y su articulación con las instancias representativas palestinas.
Abás ordenó que el proyecto constitucional se remita al Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina para su revisión. Después, el borrador debería someterse a un referéndum público, un paso que Israel probablemente intentará bloquear al considerar que vulnera el marco de Oslo.
Ese marco concibe la condición de Estado palestino como resultado de negociaciones directas entre las partes. El primer ministro Benjamin Netanyahu se ha opuesto durante mucho tiempo a ese tipo de conversaciones, y Jerusalén ha acusado a Ramala de rechazar ofertas anteriores de estatalidad planteadas en el pasado.
El texto establece que, si se aprueba, algunas disposiciones entrarían en vigor antes de que se celebren elecciones presidenciales, mientras que otras se aplicarían después. La secuencia prevista distribuye la implementación en etapas, con activación parcial previa a la convocatoria electoral y otra posterior.
El borrador preserva los elementos centrales del sistema presidencial vigente, pero fija para el cargo un límite de dos mandatos de cuatro años. Abás se encuentra actualmente en el 21.º año de su primer mandato, tras cancelar varias elecciones previstas por lo que afirma que fue la negativa de Israel.
Según Abás, Israel no permitió la votación en el Este de Jerusalén. También se entiende ampliamente que la decisión respondió a temores de avances de Hamás. En este contexto, la AP no ha anunciado una fecha para elecciones parlamentarias ni para comicios presidenciales.
Pese a ello, las elecciones municipales de la AP se programaron para abril, y las primeras elecciones directas y populares de la historia para el Consejo Nacional Palestino de la OLP están previstas para noviembre. Este último órgano selecciona a los miembros del Comité Ejecutivo de la OLP.
La OLP se considera el organismo paraguas que representa a los palestinos de todo el mundo, mientras que la AP se concibe como una instancia administrativa transitoria que presta servicios a los palestinos de Judea y Samaria y Gaza. Esta distinción delimita funciones y ámbitos de actuación entre ambas estructuras.
No se fijó una fecha para un referéndum sobre el borrador constitucional, y analistas especulan que Abás no se apresura con la iniciativa. Una votación de ese tipo probablemente afrontaría una oposición significativa por parte de Israel, que retiene varios miles de millones de dólares en ingresos fiscales.
Esos recursos pertenecen a Ramala y su retención obstaculiza de manera significativa la capacidad de la AP para pagar a empleados del sector público y mantener su funcionamiento. Al mismo tiempo, Abás enfrenta presiones internas y de la comunidad internacional para reformar la AP, y la nueva constitución se presenta como una pieza central.
