Un tribunal de Estados Unidos formuló cargos por terrorismo contra un hombre acusado de entregar a Hezbolá una lista de personas con aparentes vínculos con Israel y de atacar con bombas incendiarias un centro sin ánimo de lucro dedicado a investigación y educación, según mostraron documentos judiciales difundidos el jueves.
Regan Darby Prater fue acusado inicialmente el año pasado por el ataque incendiario de 2019 que destruyó las oficinas del Highlander Research and Education Center. La entidad, ubicada en New Market, Tennessee, funciona como centro de justicia social y desempeñó un papel central en el movimiento por los derechos civiles.
Un escrito judicial publicado el jueves en el sitio web Court Watch incorporó un nuevo cargo. Ese conteo sostiene que Prater entregó a la organización terrorista respaldada por Irán y con sede en Líbano una lista de “individuos supuestamente afiliados a Israel”. El texto la identifica como una Organización Terrorista Extranjera designada.
Además del uso malicioso del fuego, Prater afronta ahora un cargo adicional por intento de provisión de apoyo material a una Organización Terrorista Extranjera designada. Los documentos enumeraron esa imputación junto con la acusación por el incendio provocado en 2019 contra el centro sin ánimo de lucro de investigación y educación.
El escrito divulgado no precisó cómo Prater contactó con Hezbolá ni en qué momento ocurrió ese intercambio. Tampoco incluyó detalles sobre los canales usados para la entrega de la lista, más allá de atribuirle la transmisión de los nombres a la organización. El documento mantuvo esa parte sin especificaciones adicionales.
Expedientes judiciales anteriores indicaron que Prater se sintió motivado por los tiroteos masivos dirigidos contra mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda. Esos hechos ocurrieron varios días antes de que él ejecutara el ataque con bombas incendiarias en marzo de 2019. Los registros situaron esa motivación en la etapa previa al incendio.
De acuerdo con los documentos, Prater pintó con aerosol un símbolo de la Guardia de Hierro, un grupo nazi rumano de la Segunda Guerra Mundial, en el estacionamiento del centro sin ánimo de lucro que atacó. La marca apareció en el lugar antes de que el fuego consumiera el inmueble.
Prater fue descubierto después de admitir a un informante, en la aplicación de mensajería Telegram, que usó “una bomba de bengala y algo de napalm” para incendiar el centro. Según el expediente, él utilizaba esa plataforma para comunicarse con otros supremacistas blancos. Esa confesión lo señaló como sospechoso.
El centro, fundado en 1932, se convirtió con el tiempo en un núcleo del movimiento por los derechos civiles durante el siglo XX. Su trayectoria lo vinculó con actividades formativas y encuentros que reunieron a figuras destacadas de esa lucha, de acuerdo con los antecedentes.
La activista Rosa Parks asistió a un taller en la institución unas semanas antes de negarse a ceder su asiento en el autobús a un pasajero blanco. Ese acto desencadenó el boicot de autobuses de Montgomery de 1955, según recoge la reseña del centro. Parks participó en esa sesión de formación.
Martin Luther King Jr. se dirigió al centro para conmemorar su 25.º aniversario en 1957, acto al que asistió Parks. El centro señaló en su momento que el incendio de 2019 destruyó uno de sus archivos, que albergaba un tesoro de documentos históricos y artefactos de la era de los derechos civiles.
