Las fuerzas armadas rusas lanzaron más de 400 drones y cerca de 40 misiles contra instalaciones energéticas ucranianas en la noche del 6 al 7 de febrero de 2026. El ataque se dirigió a la red eléctrica principal, plantas de generación y subestaciones de distribución. Este operativo causó interrupciones en el suministro eléctrico y daños en infraestructuras civiles de varias regiones.
Los impactos se registraron en Volyn, Ivano-Frankivsk, Lviv y Rivne. Un edificio de apartamentos en Rivne sufrió deterioro estructural. En Ladyzhyn, región de Vinnytsia, drones impactaron el edificio administrativo de un colegio agrícola. Las regiones de Kiev y Kharkiv también presentaron incidencias, con defensa antiaérea activa contra amenazas residuales hasta la mañana del 7 de febrero.
La Fuerza Aérea ucraniana destruyó 24 misiles y 382 drones mediante sistemas de interceptación y contramedidas electrónicas. El total de objetivos neutralizados alcanzó 406 a las 10:30 horas del 7 de febrero. El Ministerio de Energía informó daños en subestaciones y líneas de transmisión de 750 kV y 330 kV, además de afectaciones en las plantas térmicas de Burshtyn y Dobrotvir.
Las centrales nucleares bajo control gubernamental redujeron su producción para evitar sobrecargas en el sistema eléctrico. Ukrenergo documentó ataques en ocho instalaciones ubicadas en ocho regiones distintas. Los daños provocaron cortes de emergencia y obligaron a importar energía desde países aliados.
El Gabinete de Ministros activó protocolos de respuesta inmediata. El primer viceministro y ministro de Energía, Denys Shmyhal, coordinó la distribución de reservas de equipo y solicitó paquetes de apoyo adicionales para restaurar la operatividad. El ministerio de Defensa ruso confirmó un golpe masivo contra instalaciones energéticas que respaldan el complejo militar-industrial ucraniano, sin detallar la cantidad exacta de vectores empleados.
Esta ofensiva siguió a una pausa en ataques a infraestructuras energéticas acordada en propuestas diplomáticas trilaterales impulsadas por Estados Unidos. El 3 de febrero previo se registró un ataque similar con 450 drones y más de 70 misiles, que afectó regiones como Kharkiv, Dnipro, Kiev, Vinnytsia y Odesa, y dejó al menos nueve personas heridas.
El presidente Volodymyr Zelensky indicó que las autoridades rusas optan por nuevos despliegues ofensivos en lugar de priorizar la diplomacia. Las operaciones de reparación continúan en todos los sitios afectados. La red eléctrica opera bajo presión, pero las reservas activadas mantienen la funcionalidad esencial en el sistema.
