El primer ministro libanés Nawaf Salam recorrió zonas afectadas del sur del país. Durante la visita a ciudades como Tiro y Nabatiye, así como a localidades fronterizas expuestas a bombardeos, afirmó que los ataques diarios contra esas áreas afectan la dignidad nacional. “Las ciudades fronterizas son atacadas a diario, lo que supone un golpe a nuestra dignidad”, declaró.
Las Fuerzas de Defensa de Israel ejecutan operaciones casi diarias desde el acuerdo de cese de hostilidades de noviembre de 2024. Israel argumenta que Hezbolá mantiene posiciones fortificadas al sur del río Litani, lo que justifica sus acciones para neutralizar amenazas. En enero de 2026 el ministerio de Defensa israelí reportó operaciones contra 50 posiciones sospechosas con el objetivo de impedir el rearme.
El acuerdo de 2024, negociado con mediación internacional, obliga a Hezbolá a retirarse y desarmarse al sur del río Litani para establecer una franja de separación de 29 kilómetros. Israel sostiene que el grupo conserva capacidades, incluido el almacenamiento de misiles de precisión con alcances de hasta 300 kilómetros, lo que altera el equilibrio de seguridad.
El gobierno libanés prioriza el despliegue del Ejército en la región. El plan contempla 15.000 efectivos mediante rotaciones según los términos del acuerdo. Las autoridades buscan restablecer el control efectivo del Estado y evitar vacíos que permitan la acción de grupos armados no estatales. El Ejército coordina con la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano mediante patrullas conjuntas.
Los ataques israelíes, que promedian tres incidentes diarios en los primeros meses de 2026, causaron daños en infraestructuras civiles y desplazamientos. Al menos 200 familias resultaron afectadas en aldeas como Ansar y Kharayeb. Las autoridades registraron daños en 150 estructuras civiles, con costos de reparación estimados en $300 millones adicionales.
El gobierno asignó un presupuesto inicial de $500 millones para la reconstrucción en 2026. Las acciones incluyen la reactivación de servicios esenciales como el suministro de agua, la electricidad y las vías de comunicación. Salam precisó que la ampliación de la autoridad estatal abarca estos aspectos más allá del despliegue militar.
Salam calificó de grandes los retos actuales en el sur. “Los retos actuales son grandes, pero no nos empujan a retroceder, sino que refuerzan nuestra determinación de superar los obstáculos”, afirmó. El primer ministro subrayó que el Estado asume la responsabilidad plena de la seguridad en la región de 1.200 kilómetros cuadrados con más de 500.000 habitantes.
El gobierno libanés convocó sesiones semanales del mecanismo tripartito en Naqoura con representantes de Líbano, Israel y las Naciones Unidas. Las reuniones abordan disputas sobre cinco puntos territoriales en litigio y más de 100 incidentes atribuidos a Israel tras el cese de hostilidades. Salam reiteró la necesidad de cumplir la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad.
