El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró que el enriquecimiento de uranio constituye un derecho inalienable de su país. Al mismo tiempo, expresó disposición a alcanzar un acuerdo que tranquilice a Estados Unidos sobre esta actividad.
“El enriquecimiento (nuclear) es nuestro derecho inalienable y debe continuar. Ni siquiera con bombardeos podrían destruir nuestras capacidades. Estamos dispuestos a alcanzar un acuerdo tranquilizador sobre el enriquecimiento”, afirmó en extractos de una entrevista publicados en su canal oficial de Telegram.
Las conversaciones indirectas entre delegaciones de Irán y Estados Unidos se desarrollaron en Mascate, capital de Omán. El ministro omaní Sayyid Badr Albusaidi mantuvo consultas separadas con la delegación iraní, encabezada por Araghchi, y con la estadounidense, liderada por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. El objetivo consistió en crear condiciones para reanudar negociaciones diplomáticas y técnicas.
Irán presentó el enriquecimiento como condición de partida para cualquier entendimiento. La fórmula planteada por Araghchi preserva la continuidad operativa del programa nuclear y orienta la discusión hacia límites verificables, cantidades, calendarios y acceso de inspección, en lugar de una renuncia total a la capacidad. El proceso industrial de enriquecimiento utiliza hexafluoruro de uranio en cascadas de centrifugadoras para separar isótopos hasta concentraciones específicas de U-235.
El informe del Organismo Internacional de Energía Atómica con fecha 31 de mayo de 2025 detalló el inventario iraní al 17 de mayo de ese año. El stock total de uranio enriquecido alcanzó 9.247,6 kg, incluidos 408,6 kg enriquecidos al 60% en forma de UF6. El documento también indicó que Irán suspendió de forma escalonada los compromisos del JCPOA desde 2019 y que, desde febrero de 2021, el OIEA perdió continuidad de conocimiento en segmentos clave debido a la interrupción de medidas de verificación y la retirada de equipos de vigilancia en 2022.
Estados Unidos impuso nuevas sanciones el 6 de febrero de 2026 mediante la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro. Las designaciones incluyeron buques petroleros y transportadores de gas licuado bajo la Orden Ejecutiva 13846, identificados por bandera, tipo y número IMO, y vinculados a entidades de gestión o propiedad relacionadas con el programa iraní.
La mediación omaní estableció un mecanismo de trabajo con conversaciones indirectas, intercambio de posiciones y revisión en las capitales respectivas antes de una nueva ronda. Irán mantuvo su postura de continuidad del enriquecimiento como derecho inalienable, mientras Estados Unidos conservó herramientas coercitivas que afectan flujos comerciales y logísticos.
