A finales de enero de 2026, la Marina de EE. UU. trasladó el portaaviones USS Abraham Lincoln al océano Índico occidental. La decisión integra una fuerza naval y aérea para operaciones cerca de Irán y protección de rutas marítimas.
Despliegue inicial y núcleo del grupo de ataque en el Mando Central
A finales de enero de 2026, la Marina de Estados Unidos trasladó el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln (CVN-72) desde el Indo-Pacífico hacia el océano Índico occidental y lo integró en el teatro del Mando Central. La fuerza naval y aérea se diseñó para sostener operaciones cerca de Irán y para proteger tráfico marítimo en rutas de alto riesgo. La decisión colocó un aeródromo móvil en el mar Arábigo, con escoltas capaces de defensa antiaérea y de ataque a tierra. La arquitectura de mando enlaza sensores embarcados, aviones de alerta temprana y sistemas de misiles en superficie.
El núcleo de esa fuerza lo forma el grupo de ataque del Abraham Lincoln, que llegó con el estado mayor del Carrier Strike Group 3 y el Destroyer Squadron 21, y con tres destructores clase Arleigh Burke: USS Spruance (DDG-111), USS Michael Murphy (DDG-112) y USS Frank E. Petersen Jr. (DDG-121). La Armada describió a ese conjunto como un grupo capaz de operar de manera simultánea en múltiples dominios y con funciones integradas de defensa antiaérea y de misiles. La organización combina mando de superficie, aviación embarcada y escoltas de misiles guiados.
El portaaviones aporta la parte visible y la parte estructural de la fuerza. La Armada define a los portaaviones como el centro de gravedad de sus fuerzas adelantadas y como plataformas capaces de controlar el mar, conducir ataques, operar en el espectro electromagnético y sostener proyección de poder con su ala aérea. Los portaaviones ejecutan tareas de seguridad marítima e interdicción cuando el contexto lo exige. Esa definición institucional explica por qué el Abraham Lincoln funciona como base aérea en movimiento y como nodo de mando.

Ese portaaviones concentra personal, mantenimiento, combustible de aviación, armamento, sistemas de control de vuelo y comunicaciones para mantener un ciclo de salidas durante días, con capacidad de reorganizarse sin depender de permisos de sobrevuelo o de una pista en tierra. Sobre esa cubierta opera el Carrier Air Wing 9 (CVW-9), que la Armada adscribió al propio grupo del Abraham Lincoln. La composición declarada del ala aérea incluye cazas furtivos F-35C, cazas F/A-18E/F, aeronaves de ataque electrónico EA-18G y aeronaves E-2D de mando y control aerotransportado.
Componentes clave del ala aérea embarcada en el portaaviones
- Cazas furtivos F-35C para superioridad y defensa antiaérea del grupo.
- Cazas F/A-18E/F para ataque de precisión y exploración y vigilancia.
- Aeronaves de ataque electrónico EA-18G para guerra electrónica.
- Aeronaves E-2D para alerta temprana y gestión del combate.
- Helicópteros MH-60R y MH-60S para búsqueda y rescate y guerra antisubmarina.
Roles de la escolta de destructores y coordinación de sensores y armas
La escolta de destructores es el anillo que hace viable el empleo del portaaviones a distancia de la costa iraní. La Armada centra el combate de la clase DDG-51 en el sistema Aegis, con radar multifunción y un sistema de lanzamiento vertical Mk 41. La Armada describe a esos buques como plataformas de capacidad multimisión con misiles de defensa antiaérea y con misiles de ataque a tierra Tomahawk. Esos buques incluyen un paquete antisubmarino y medios aéreos embarcados en las variantes que operan helicópteros.
En el contexto del Abraham Lincoln, ese conjunto sostiene defensa antiaérea en capas, contribuye a la defensa contra misiles y ofrece una reserva de fuego a distancia que complementa la aviación embarcada cuando la misión requiere golpear objetivos en tierra o neutralizar amenazas de superficie sin exponer al portaaviones. La coordinación entre sensores y armas explica el reparto interno de roles. El E-2D amplía el horizonte de detección y ordena el cuadro aéreo con control aerotransportado.
Los radares Aegis de los destructores convierten ese cuadro en soluciones de tiro para misiles superficie-aire y para interceptores. Los cazas embarcados aportan reacción inmediata y persistencia con patrullas aéreas de combate. El ataque electrónico reduce la eficacia de radares y enlaces enemigos para abrir corredores de aproximación o para degradar la guía de amenazas. La fuerza no depende de una sola pieza porque el grupo trabaja como una red que cruza información entre aeronaves, buques y centros de mando regionales, con un objetivo práctico de supervivencia y libertad de maniobra.

La misma arquitectura sirve para misiones de seguridad marítima, donde el problema cambia de escala. El 3 de febrero de 2026, una interacción en el estrecho de Ormuz mostró ese uso porque dos embarcaciones de la Guardia Revolucionaria iraní y un dron iraní se aproximaron a un petrolero con bandera estadounidense, el M/V Stena Imperative. La respuesta incluyó la presencia de un destructor estadounidense, USS McFaul, que escoltó al mercante hasta reducir el riesgo de abordaje.
Componentes adicionales, ejercicios aéreos y capacidades logísticas del despliegue
En la descripción oficial incorporada por funcionarios estadounidenses, la escolta combinó presencia de superficie y apoyo aéreo defensivo, un patrón coherente con la lógica del grupo del Abraham Lincoln: disuadir, cubrir rutas y escalar solo lo necesario para mantener la navegación en aguas internacionales. El dispositivo no terminó en el grupo de ataque. El 29 de enero de 2026, una comunicación atribuida a un funcionario estadounidense confirmó la llegada del destructor USS Delbert D. Black (DDG-119) al teatro y elevó el recuento a seis destructores estadounidenses en la región, además del portaaviones y tres buques de combate litoral.
Ese aumento sugiere una distribución por subteatros —mar Arábigo, mar Rojo, golfo Pérsico y accesos al estrecho— para sostener vigilancia, escoltas y defensa antiaérea en varios ejes a la vez, sin obligar al grupo del Abraham Lincoln a cubrir por sí solo toda la geometría marítima alrededor de Irán. El componente aéreo en tierra complementó esa postura con un anuncio explícito de preparación. El 26 de enero de 2026, Ninth Air Force (Air Forces Central) informó que conduciría un ejercicio de alistamiento de varios días para demostrar capacidad de desplegar, dispersar y sostener poder aéreo de combate en el área del Mando Central.

Ese tipo de ejercicio apunta a procedimientos concretos: mover aeronaves y personal a múltiples ubicaciones, operar desde emplazamientos de contingencia y mantener salidas con una huella logística limitada, lo que amplía las opciones de cobertura y respuesta alrededor del golfo sin depender solo de la aviación embarcada. La primera prueba pública de esa integración entre portaaviones, ala aérea y defensa en capas llegó también el 3 de febrero. Un caza F-35C despegó del Abraham Lincoln y derribó un dron iraní identificado como Shahed-139 que volaba hacia el portaaviones en el mar Arábigo.
El capitán Tim Hawkins, portavoz del Mando Central, describió un acercamiento “agresivo” con intención no aclarada y una respuesta en defensa propia, sin bajas ni daños en el lado estadounidense. El episodio resume el rol del portaaviones como plataforma de reacción y el rol de sus escoltas y sensores como sistema de alerta y control que permite lanzar un interceptor en minutos y resolver la amenaza antes de que alcance distancia útil. La capacidad real del despliegue depende de sostén logístico, y la organización del ala aérea muestra esa prioridad.
