Las delegaciones de Irán y Estados Unidos mantuvieron conversaciones indirectas en Mascate entre el 6 y el 8 de febrero de 2026. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán facilitó el encuentro al alojar a ambas partes en sedes separadas y transmitir las posiciones a través de su cancillería. Washington exigió el cese completo del enriquecimiento de uranio como condición inicial. Teherán rechazó esa demanda de forma tajante.
El desacuerdo centró la atención en la continuidad del enriquecimiento en territorio iraní. Esta variable determina el alcance de la verificación internacional, la estructura de un posible alivio de sanciones y la distancia técnica hacia una capacidad de ruptura rápida. La comunicación oficial omaní calificó la reunión como un ejercicio para precisar posiciones y preparar las condiciones de una nueva fase de diálogos.
Las partes acordaron retomar las conversaciones después de consultas internas en Teherán y Washington. El enviado estadounidense Steve Witkoff participó directamente en la mesa. El expediente nuclear ocupó el lugar central en el formato adoptado durante las sesiones en Mascate.
El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró en un foro en Teherán que su país nunca renunciará al derecho a enriquecer uranio. “Irán ha pagado un precio muy alto por su programa nuclear pacífico y por el enriquecimiento de uranio”, afirmó. “¿Por qué insistimos tanto en el enriquecimiento y nos negamos a abandonarlo incluso si se nos impone una guerra? Porque nadie tiene derecho a dictar nuestro comportamiento”, añadió dos días después del encuentro con Witkoff.
Araghchi señaló que el despliegue naval estadounidense en el Golfo no intimida a Irán. “Su despliegue militar en la región no nos asusta”, precisó. El secretario de Estado Marco Rubio vinculó el programa nuclear iraní a otras exigencias: misiles balísticos, apoyo a grupos terroristas proxy en la región y el trato a la población interna.
La administración Trump mantuvo amenazas de uso de la fuerza junto con un refuerzo de capacidades militares en la zona. El Comando Central de Estados Unidos informó que el almirante Brad Cooper visitó el portaaviones USS Abraham Lincoln el 7 de febrero mientras el buque transitaba el mar Arábigo. La nota oficial confirmó la presencia de Witkoff en esa visita y situó al grupo de combate en el área para tareas de seguridad marítima y estabilidad regional.
Documentos presentados por países europeos ante la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica expresaron preocupación por la producción y acumulación de uranio altamente enriquecido en Irán. Esos textos indicaron que los niveles de enriquecimiento superaron ampliamente las referencias civiles y redujeron la distancia técnica hacia el grado armamentístico.
La presión regional aumentó por dos factores. El primero consistió en los ataques contra instalaciones nucleares durante la guerra del año anterior con Israel y Estados Unidos. El segundo factor provino del frente interno: el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó una resolución que documentó la represión de protestas iniciadas el 28 de diciembre de 2025, con miles de muertos y miles de arrestos, y ordenó una investigación urgente a su misión internacional independiente.
La reunión en Omán permaneció como el único canal diplomático formal abierto entre ambas capitales. Las líneas rojas sobre el enriquecimiento y el alcance temático de un eventual acuerdo continúan incompatibles.
