China mostró su tríada nuclear en 2025 y señaló al H-6N como transición. Imágenes y ejercicios apuntan a un ala volante furtiva llamada WZ-X.
El desfile de Pekín de 2025 vinculó la tríada nuclear y el relevo aéreo
El 3 de septiembre de 2025, en Pekín, el Ejército Popular de Liberación exhibió una imagen completa de su tríada nuclear y puso en vuelo al H-6N como vector estratégico. El desfile no mostró un ala volante furtiva comparable al B-2 estadounidense, pero dejó un dato verificable: China asoció en público su modernización nuclear con plataformas aéreas y con un relevo anunciado. El H-6N apareció como solución temporal. Su sucesor prometido tendrá menor detectabilidad.
En diciembre de 2024 circularon imágenes tomadas en Chengdu que mostraron dos aeronaves militares chinas sin superficies verticales de cola y con líneas pensadas para reducir el eco radar. La relevancia estuvo menos en las prestaciones visibles y más en la dirección técnica que confirmaron: China impulsó configuraciones que requieren control de vuelo digital para sostener estabilidad, eliminan ángulos rectos y acercan su geometría a las alas volantes de Estados Unidos.
En ese marco, “WZ-X” empezó como etiqueta de una ambición: una plataforma de ala volante de gran alcance, apta para penetrar defensas y actuar con discreción en un teatro saturado de sensores. La ausencia de cola, la continuidad del borde alar y la búsqueda de superficies limpias describen un lenguaje aerodinámico que prioriza baja observabilidad. El concepto sugiere misiones de ataque o reconocimiento profundo. También apunta a un bombardero pesado de nueva generación.

El problema central es la transición entre intención y capacidad. En marzo de 2025, un reporte anual del Departamento de Defensa de Estados Unidos, citado en informes públicos, mencionó el desarrollo de una aeronave “más furtiva”. En septiembre de 2025, el propio desfile reforzó esa lectura: el H-6N voló como pieza observada y el marco oficial lo presentó como plataforma que cederá su lugar a un bombardero pesado con menor detectabilidad.
Fechas y cifras que sostienen la lectura sobre WZ-X
- 3 de septiembre de 2025: desfile en Pekín con tríada nuclear y vuelo del H-6N como vector estratégico y solución temporal.
- Diciembre de 2024: imágenes en Chengdu con dos aeronaves sin cola y rasgos para reducir la detección por radar.
- Marzo de 2025: reporte anual del Departamento de Defensa de Estados Unidos mencionó una aeronave “más furtiva” en desarrollo.
- Octubre de 2024: Taiwán informó 153 aeronaves en 25 horas; 111 cruzaron la línea media, con tres grupos de H-6 en la operación.
- 2024: estimación citada situó el inventario de H-6 en alrededor de 230 unidades.
El H-6 modernizado sostiene la coerción y muestra su firma operativa
El soporte de esa proyección descansa en el H-6, derivado de un diseño soviético de los años cincuenta. China lo conservó como bombardero con modernizaciones que ampliaron carga útil y alcance, añadieron aviónica más actual y habilitaron reabastecimiento en vuelo en algunas variantes. Versiones modernizadas portan misiles de crucero antibuque y de ataque a tierra; otras pueden lanzar misiles balísticos con ojivas nucleares. En 2024, un especialista citó un inventario de unas 230 unidades.
En octubre de 2024, China incluyó al H-6 en un ejercicio alrededor de Taiwán que combinó aviación y fuerzas navales, y que el mando chino definió como advertencia política. El ministerio de Defensa registró 153 aeronaves chinas en 25 horas desde el inicio del ejercicio del 14 de octubre y reportó que 111 cruzaron la línea media del estrecho e ingresaron en la zona de identificación de defensa antiaérea. Taiwán detectó tres grupos de H-6.
El 24 de julio de 2024, cazas de Estados Unidos y Canadá despegaron para interceptar una patrulla conjunta cerca de Alaska compuesta por dos H-6 chinos y dos Tu-95 rusos, según un comunicado del mando de defensa aeroespacial de Norteamérica. China presentó la misión como prueba de coordinación con Rusia y negó intención contra terceros. El dato operativo quedó claro: China llevó bombarderos a un entorno donde antes no volaba y mostró madurez logística.

En el mar de China Meridional, evidencia satelital mostró la misma lógica. El 24 de marzo de 2025, dos H-6 volaron al este del Bajo de Masinloc, que China llama Huangyan Dao, en coincidencia con la visita del secretario de Defensa estadounidense a Manila, sin publicidad oficial. El 19 de mayo de 2025, imágenes ubicaron dos H-6 en la pista de la isla Woody junto a un KJ-500 y aviones Y-20, primera presencia desde 2020.
Drones e IA, más expansión nuclear, dan forma a la hipótesis WZ-X futura
El H-6 proyecta poder, pero también deja una firma visible. En un entorno con radares, satélites, aviones de alerta temprana y redes de defensa antiaérea superpuestas, el valor de un bombardero furtivo depende de la probabilidad de acercarse al objetivo y sobrevivir a la primera capa de interceptación. Por eso, la referencia a una aeronave “más furtiva” y el anuncio de relevo en 2025 ganaron peso, aun sin un prototipo oficial en el desfile.
China ensayó una forma de furtividad funcional que se apoya en equipos de sensores y armas. En imágenes de televisión estatal difundidas en 2024, un ejercicio combinó un H-6 con un dron de vigilancia WZ-7: el dron entró primero, localizó un blanco y transmitió datos para que el H-6 lanzara un misil antibuque. La escena sugiere que la baja observabilidad puede nacer del reparto de tareas, no solo del fuselaje.

China presentó en 2021 un concepto de dron armado de largo alcance para acompañar aeronaves tripuladas, con capacidades anunciadas de enjambre y guerra electrónica, y mostró un dron furtivo GJ-11 con sus bodegas abiertas. En 2025, documentos técnicos y registros de compras públicas describieron esfuerzos para integrar inteligencia artificial en reconocimiento de objetivos y coordinación de drones. En esa línea, WZ-X resume la hipótesis de un ala volante grande, de baja observabilidad y sin tripulación.
La dimensión nuclear da peso a esta trayectoria. Una evaluación de agosto de 2025 situó el arsenal en unas 600 ojivas y proyectó más de 1.000 hacia 2030. Un borrador de diciembre de 2025 indicó que China probablemente cargó más de 100 ICBM DF-31 de combustible sólido en silos junto a Mongolia y citó la meta de “luchar y ganar” sobre Taiwán hacia fines de 2027. Hasta febrero de 2026, el H-6 siguió en servicio.
