Tropas israelíes abatieron este lunes a un palestino que cruzó la Línea Amarilla en el norte de la Franja de Gaza y avanzó hacia efectivos desplegados en el sector, en otro incidente vinculado al perímetro militar fijado tras el alto el fuego vigente desde octubre de 2025. El ejército calificó el cruce como una infracción operativa y una amenaza para las fuerzas.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) señalaron que el hombre atravesó la Línea Amarilla y se aproximó a soldados de la Brigada Norte de la División de Gaza “de una manera que suponía una amenaza inmediata”. Según su relato, la secuencia se desarrolló en minutos y la reacción buscó frenar el acercamiento antes de que llegara a los militares. “Inmediatamente después de identificarlo, las fuerzas eliminaron al terrorista para eliminar la amenaza”, añadió el ejército.
Las FDI no informaron en ese momento la identidad del palestino ni precisaron el punto exacto del cruce dentro del tramo norte. El episodio se sumó a incidentes registrados desde la entrada en vigor de la tregua el 10 de octubre de 2025, que estableció un repliegue israelí hasta una línea de control interna reflejada en mapas militares. La fricción se concentró en los márgenes del nuevo perímetro.
En los días posteriores al inicio del alto el fuego, el ministro de Defensa, israelí, Israel Katz, anunció que Israel marcaría físicamente la “línea amarilla” y advirtió que cualquier intento de atravesarla recibiría fuego. El acuerdo, impulsado por Estados Unidos, dejó pendientes asuntos como el desarme de Hamás y un calendario más amplio de retirada. En ese marco, los roces se trasladaron al borde del repliegue.
En la práctica, la Línea Amarilla opera como una frontera de facto dentro de Gaza. El ejército israelí sostiene posiciones y fortificaciones en el lado bajo su control y restringe el acceso palestino a áreas próximas al límite, incluidas zonas agrícolas y barrios con alta destrucción. Un recuento reciente indicó que parte de las víctimas recibió disparos cerca de la línea y, en varios casos, después de cruzarla.
El propio ejército admitió muertes en el área y afirmó que atribuye la mayoría de los casos a terroristas, mientras habitantes de Gaza describieron disparos casi diarios y una demarcación irregular del límite sobre el terreno. A la vez, la instalación de bloques y barreras para materializar el perímetro generó controversias sobre el trazado efectivo y su traslado dentro del territorio.
Un análisis con imágenes satelitales identificó desplazamientos de esos bloques a decenas o cientos de metros dentro de zonas que el acuerdo situó del lado palestino, y registró demoliciones posteriores alrededor de la nueva posición en el este de Ciudad de Gaza. Ese reporte incluyó la destrucción de decenas de edificios en un corredor de seguridad ampliado, según la documentación examinada.
En ese contexto, los incidentes en el borde de la Línea Amarilla combinan patrullas, advertencias y fuego en una franja estrecha donde la población busca recuperar viviendas, pertenencias o acceso a tierras. En paralelo, el ejército procura mantener distancia táctica frente a ataques, en un espacio donde el contacto se produce con frecuencia y la tensión persiste.
El balance general desde octubre mostró una tregua bajo presión. Autoridades sanitarias en Gaza informaron de centenares de muertos desde la entrada en vigor del alto el fuego, y el ejército israelí reportó bajas propias en el mismo periodo. La continuidad de episodios armados en el perímetro y los ataques intermitentes dentro de la Franja mantuvieron la Línea Amarilla como el punto de contacto más habitual entre fuerzas israelíes y palestinos.
