La Armada de EE. UU. afianzó en el MH-60R misiones antisubmarinas y de superficie, con sensores, acústica, enlace de datos y armamento desde buques.
El MH-60R como plataforma embarcada para patrulla y búsqueda a distancia
En la década y media posterior a su entrada en servicio, la Armada de Estados Unidos convirtió al MH-60R en su helicóptero embarcado principal para guerra antisubmarina y guerra de superficie. Alcanzó capacidad operativa plena desde 2010, con despliegues desde 2006, y una flota inventariada en 270 aparatos según la ficha pública del programa. Opera desde buques con cubierta y hangar, entre ellos cruceros y destructores.
Su capacidad no nace del helicóptero aislado, sino del binomio buque-aeronave y de la red de sensores del grupo naval. El programa sustituyó a los SH-60B y SH-60F y concentró vigilancia de área, identificación de combate y ataque en una sola célula. El sistema de misión integra sensores acústicos, radar multimodo, sensores de guerra electrónica y un sistema electroóptico con designador láser para apoyar la decisión táctica.
La lógica operativa empuja al MH-60R hacia el borde del dispositivo. Despega con combustible y armamento para ampliar el alcance de detección del buque, clasifica contactos y transmite datos útiles para la conducción de la misión. La tripulación de tres personas reparte pilotaje y gestión de sensores. Ese reparto sostiene patrullas armadas y búsquedas acústicas a distancia del buque que lo transporta, con énfasis en continuidad y cobertura.

La ficha técnica pública y las evaluaciones del Departamento de Defensa describen una aeronave bimotor con dos GE T700-GE-401C o -401D, longitud de 64 pies y 10 pulgadas, altura de 17 pies, peso máximo de 23.500 libras y tripulación de tres. Esos datos explican maniobras con viento aparente sobre cubierta, plegado para hangar y ciclos de despegue y apontaje con el buque en movimiento, sin la densidad de mantenimiento de una base aérea.
Componentes principales de misión, sensores y armamento integrados
- Sistema de misión con sensores acústicos, radar multimodo, guerra electrónica y electroóptico con designador láser.
- Guerra acústica con sonar calable y sonoboyas, con uso combinado para búsqueda, clasificación y ataque.
- Armamento con torpedos Mk 46 y Mk 54, misiles AGM-114 Hellfire, cohetes de 2,75 pulgadas y ametralladoras de empleo por la tripulación.
- Operación desde buques con cubierta y hangar, incluidos cruceros, destructores, fragatas, buques litorales y portaaviones.
- Conectividad prevista con Link 16 para compartir datos de sensores dentro del grupo de combate.
Sensores y guerra acústica del MH-60R en el grupo naval de combate moderno
El paquete de sensores define la primera capa de capacidades. El informe de pruebas operativas de 2014 detalla un radar multimodo con una mejora específica para detección y discriminación de periscopios, además de un sistema infrarrojo con designador láser y sensores de guerra electrónica integrados en el procesamiento de datos de misión. La evaluación registró eficacia operativa en esa mejora, pero también variaciones fuertes por entorno y degradación por ruido (“clutter”) marítimo en aguas litorales.

La misma evaluación señaló dependencia de la exposición del periscopio para generar detección y comparó la capacidad de identificación con la disponible en otros medios aéreos antisubmarinos. En conjunto, el valor se concentra en vigilancia de superficie y apoyo a la localización de submarinos cuando aparece una firma observable en superficie. Esa función encaja con el concepto de ampliar el alcance del buque: el helicóptero explora, clasifica y devuelve información procesada para reducir incertidumbre táctica.
La segunda capa llega por la guerra acústica, que sostiene su perfil antisubmarino. La descripción del sistema menciona sonar calable y sensores acústicos basados en sonoboyas, con capacidad de combinar ambos para búsqueda, detección, clasificación y ataque. El helicóptero puede sostener un estacionario, bajar el transductor al agua, medir dirección y distancia del contacto y ajustar el patrón de búsqueda según información que cambia en tiempo real; luego puede sembrar sonoboyas para ampliar cobertura.
El armamento fija la transición de sensor a efecto. En guerra antisubmarina, el torpedo ligero completa la cadena acústica cuando la tripulación confirma una solución de tiro. En guerra de superficie, el Hellfire y el sistema electroóptico permiten atacar embarcaciones y blancos costeros dentro de los límites de la integración táctica. El MH-60R actúa como sensor armado: encuentra, identifica y, si el mando lo autoriza, ejecuta el golpe sin depender de un vector adicional.
Pruebas, mejoras y compras internacionales que reflejan su madurez operativa
La conectividad explica por qué el MH-60R pesa en una agrupación naval moderna. El informe de 2010 registró la incorporación de Link 16 como parte de mejoras planificadas y afirmó que el enlace permite compartir datos de sensores con otros participantes del grupo de combate, con aumento de conciencia situacional durante misiones de superficie y subsuperficie. La misma evaluación también documentó una fricción: la cantidad de trazas y datos saturó la capacidad cognitiva de la tripulación en escenarios de superficie.

En esos escenarios, la evaluación anotó pérdida recurrente de conciencia situacional y necesidad de atajos tácticos para sostener una carga de trabajo viable. Esa tensión concreta el concepto: el helicóptero entrega potencia informativa, y la doctrina debe gobernar qué datos llegan, cómo se priorizan y quién decide. La mejora incremental del sistema aparece ligada a pruebas, fallas y correcciones. En 2014, las evaluaciones recogieron avances y persistencias en el sistema de puntería multiespectral.
El mismo informe de 2014 registró problemas de interoperabilidad entre el torpedo Mk 54 con software mejorado y los sistemas de control de tiro del helicóptero, con limitaciones para acceder a determinados ajustes del arma durante ensayos. También consignó discrepancias en métricas de confiabilidad del radar en eventos de prueba frente a datos reportados por la flota, y dejó claro que la confiabilidad real depende del uso sostenido en operación. Estas notas marcan la frontera entre capacidad declarada y capacidad disponible en la mar.
La expansión internacional funciona como indicador indirecto de madurez y de un ecosistema de soporte. En abril de 2019, el Departamento de Estado autorizó una venta potencial a India de 24 MH-60R por $2.600 millones, y en diciembre de 2024 aprobó un paquete adicional de seguimiento por $1.170 millones. En mayo de 2015, aprobó la venta de 10 MH-60R a Arabia Saudita por $1.900 millones; en abril de 2023, una venta potencial a Noruega de seis por alrededor de $1.000 millones.
Ventas recientes, sostenimiento y vigencia del armamento asociado al MH-60R
En agosto de 2025, Nueva Zelanda anunció una inversión de $2.700 millones neozelandeses que incluye cinco MH-60R, con un componente de $2.000 millones neozelandeses para los helicópteros. En cada caso, la compra no equivale solo a células: también arrastra logística, repuestos, entrenamiento y arquitectura de misión, que sostiene la capacidad a lo largo del tiempo. Ese marco conecta la plataforma con cadenas de suministro y con procedimientos que mantienen el ritmo embarcado y la disponibilidad operativa.

El estado más reciente verificable del entorno de capacidades también aparece en su cadena de armamento y sostenimiento. El 8 de enero de 2026, el Departamento de Estado aprobó una venta militar extranjera potencial a Dinamarca de misiles AGM-114R Hellfire y equipo relacionado por un costo estimado de $45 millones. La solicitud incluye hasta 100 misiles y elementos de lanzamiento, apoyo y software, además de componentes asociados para completar el paquete previsto para empleo y soporte.
Ese tipo de autorización muestra un hecho operacional: el MH-60R mantiene vigencia como plataforma que combina búsqueda marítima y ataque guiado, con munición y soporte en trámite formal y en inventarios aliados. Al mismo tiempo., enlace de datos y una doctrina que convierta señales en decisiones. En ese ciclo, el helicóptero proyecta detección y, cuando corresponde, aporta efecto directo sobre el agua.
La lectura conjunta de fichas técnicas, evaluaciones y autorizaciones de venta describe una capacidad práctica, no solo declarativa. El MH-60R opera desde buques con hangar, integra sensores para vigilar, identificar y apoyar el ataque, y aporta una cadena acústica que llega a la solución de tiro con torpedos ligeros. Sus límites aparecen en degradaciones por entorno y en carga de trabajo por exceso de datos, con necesidad de procedimientos que ordenen la información y sostengan la eficacia embarcada.
