Imágenes satelitales comerciales de alta resolución tomadas el domingo 8 de febrero y difundidas el lunes 9 muestran que Irán cubrió con tierra las tres entradas visibles de un complejo subterráneo asociado al centro nuclear de Isfahan (Esfahan), en el centro del país. Las bocas central y meridional quedaron totalmente enterradas y perdieron rasgos identificables, y la entrada más septentrional también aparece rellenada.
Esa entrada septentrional ya incorporaba elementos adicionales de defensa pasiva y, según las mismas capturas, el entorno inmediato no mostró actividad de vehículos en el momento registrado. El Institute for Science and International Security interpretó los cambios como una medida de protección ante un posible ataque aéreo o una incursión terrestre.

En su evaluación, el instituto señaló que el relleno amortigua el efecto de municiones de impacto y dificulta el acceso directo de fuerzas especiales a galerías internas. También afirmó que esa acción complica una operación que busque incautar o destruir material sensible, incluido uranio altamente enriquecido que, en su hipótesis, podría permanecer almacenado en los túneles.
No obstante, el propio análisis advirtió que no puede confirmar un traslado reciente de equipos o materiales hacia ese recinto subterráneo. El informe relacionó la medida con un patrón observado antes de la Operación Martillo de Medianoche, el ataque del 22 de junio de 2025 en el que Estados Unidos golpeó instalaciones nucleares en Fordo, Natanz e Isfahan.

Ese ataque se produjo en el marco de la escalada militar que culminó con un alto el fuego anunciado días después. En aquel episodio, autoridades estadounidenses describieron a Isfahan como un punto clave para investigación y almacenamiento, y el debate público sobre daños y remanentes de material nuclear sostuvo la atención en posibles existencias bajo tierra.
En paralelo, otras series de imágenes satelitales captadas entre diciembre de 2025 y finales de enero de 2026 documentaron trabajos de cobertura en dos emplazamientos alcanzados durante la guerra de 12 días de junio de 2025. Irán levantó un techo sobre un edificio dañado en Natanz y completó la estructura a finales de diciembre, y construyó una cubierta similar en Isfahan.

Los trabajos en Isfahan concluyeron a inicios de enero. Esas cubiertas impiden la observación directa del terreno por satélite en zonas específicas y sugieren actividades de evaluación de daños o recuperación de componentes, más que una reconstrucción abierta de las instalaciones afectadas en los puntos alcanzados durante la guerra.
La evolución reciente se desarrolla con el acceso internacional todavía restringido. Desde la guerra de junio de 2025, Irán limitó la entrada de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a instalaciones nucleares, lo que dejó a la vigilancia por satélite como herramienta central para seguir cambios físicos en los sitios dañados.
El director general del OIEA, Rafael Mariano Grossi, subrayó entonces la necesidad de inspecciones y detalló daños en Natanz tras los primeros ataques del 13 de junio de 2025. Además, advirtió sobre los riesgos de pérdida de continuidad en el conocimiento del inventario y la ubicación de materiales en esas instalaciones.

Con las entradas del complejo subterráneo de Isfahan ya completamente enterradas el 8 de febrero y con coberturas en edificios dañados de Natanz e Isfahan visibles desde finales de enero, la imagen satelital consolida un cuadro de endurecimiento físico y reducción de la transparencia operacional en torno a infraestructuras sensibles.
A fecha del 9 de febrero, el instituto no registró movimiento de vehículos junto a los portales rellenados y mantuvo abierta, sin confirmación, la posibilidad de que Irán use los túneles como espacio de resguardo de equipos o materiales en un entorno de presión militar y negociación en curso.
