Cuatro meses después del alto el fuego con Hamás, el ejército israelí prepara planes para reanudar una ofensiva en Gaza y desarmar al grupo.
El alto el fuego de octubre y el debate sobre desarmar a Hamás en Gaza
Cuatro meses después del alto el fuego con Hamás, el ejército israelí elabora planes para una ofensiva renovada en la Franja de Gaza, según The Times of Israel. En Israel, la aplicación del marco se mantiene en entredicho y crece la convicción de que la desmilitarización requiere acción militar.
El plan mediado por Estados Unidos prevé la desmilitarización de Gaza, con el desarme de Hamás, y una retirada gradual de las fuerzas israelíes. Si regresan las hostilidades, los combates podrían adquirir mayor intensidad y extenderse más que en rondas anteriores, ya que el ejército dejaría de estar limitado por la presencia de rehenes en suelo gazatí. Ese cambio modificaría los límites operativos que rigieron fases previas de la guerra.
Benjamin Netanyahu y Donald Trump insistieron en que Hamás debe entregar sus armas en un futuro cercano. Trump declaró de forma reiterada que Hamás “prometió” deponerlas y lanzó amenazas al grupo al subrayar esa exigencia. Sin embargo, de manera pública, Hamás no aceptó deponer las armas. Israel sostiene que, sin control, el grupo conservará poder en la Franja e intentará reconstruir su fuerza militar mientras refuerza su dominio sobre el enclave.
Este mes, el ejército afirmó que Hamás “ha violado el acuerdo” y concentró esfuerzos en restaurar capacidades militares desde el inicio del alto el fuego. El mes pasado, un alto funcionario de seguridad sostuvo que aumentó la probabilidad de una acción militar para desarmar al grupo, porque el ejército no espera que lo haga por iniciativa propia. Según esa evaluación, el objetivo sería alcanzable por la fuerza, aunque exigiría muchos años y planes con etapas sucesivas.
Datos clave del plan y del marco de alto el fuego
- El alto el fuego de octubre, mediado por Estados Unidos, prevé desmilitarizar Gaza, desarmar a Hamás y retirar gradualmente a las fuerzas israelíes.
- Netanyahu y Trump sostienen que Hamás debe entregar sus armas en el corto plazo; Trump dijo que el grupo “prometió” deponerlas.
- Las FDI evalúan que, tras el acuerdo, Hamás orientó su actividad a restaurar capacidades militares y que el marco quedó en entredicho.
- La comandancia sur de las FDI preparó escenarios de operación en la Franja si el liderazgo político ordena desarmar por la fuerza al grupo terrorista.
- El ministro de Defensa, Israel Katz, afirmó que Israel está “decidido” a completar el desarme de Hamás y la desmilitarización total de Gaza.
Escenarios de ofensiva, zonas previstas y condicionantes de Washington
Una ofensiva destinada a desarmar a Hamás, si se ejecuta, podría superar en intensidad a las operaciones israelíes de los dos años de guerra iniciados el 7 de octubre de 2023. Durante ese período, el ejército afirmó que planificó sus acciones con la presencia de rehenes como restricción central. En un escenario sin esa limitación, las FDI prevén operar en áreas donde no ingresaron tropas terrestres en la guerra, según los planes citados.
Entre las zonas mencionadas figuran Deir al-Balah, en el centro del enclave, y el área de Mawasi en la costa sur. Las FDI evitaron esas áreas sobre todo por el riesgo para los rehenes y por la alta concentración de palestinos que permaneció allí tras órdenes de evacuación emitidas para otras partes de la Franja. Esos factores definieron la distribución previa de las operaciones y delinearon límites que ahora podrían cambiar.
Israel también podría quedar condicionado por la administración Trump, que convirtió el alto el fuego en Gaza en un eje de su iniciativa Board of Peace. Un retorno de combates a gran escala podría descarrilar el plan de Gaza de Trump y poner en riesgo el respaldo de patrocinadores internacionales. En octubre, Trump indicó que permitiría reanudar combates si Hamás incumple los términos del acuerdo sobre rehenes, en una declaración pública.
Con el regreso de todos los rehenes, no está claro si Trump mantiene esa postura ni si autoriza una ofensiva amplia contra Hamás. Hasta que el grupo entregue las armas, Israel no prevé retirar tropas de la Franja ni aprobar esfuerzos de reconstrucción en el territorio devastado por la guerra. Ese punto deja el acuerdo en un limbo y actúa como principal bloqueo para avanzar hacia fases posteriores del marco alcanzado.
Control territorial en Gaza, la Línea Amarilla y los choques en Shejaiya
Las tropas israelíes controlan el 53 por ciento de la Franja, mientras la mayoría de los cerca de 2 millones de gazatíes permanece en el 47 por ciento restante del enclave bajo un control descrito como ostensiblemente de Hamás. Ese reparto define el mapa operativo vigente y enmarca los incidentes cerca de la Línea Amarilla, el límite que marca hasta dónde se retiró el ejército en Gaza tras el alto el fuego de octubre.
Durante una visita el lunes a un puesto avanzado en el barrio de Shejaiya, en la ciudad de Gaza, comandantes afirmaron que Hamás puso a prueba a las FDI al enviar operativos a través de la línea para atacar a las tropas. Desde el inicio del alto el fuego, el ejército indicó que mató a decenas de operativos terroristas y sospechosos que cruzaron la Línea Amarilla y avanzaron hacia las fuerzas.
La semana pasada, un oficial reservista quedó gravemente herido por disparos de hombres armados palestinos contra tropas que operaban cerca de la Línea Amarilla en Shejaiya. Según autoridades militares, el ejército respondió con una serie de ataques contra Hamás. Un comandante de batallón de la Brigada de Infantería de Reserva Alexandroni sostuvo que nadie tiene permitido cruzar la línea y que quien lo hace resulta “destruido o eliminado” en ese momento.
En el puesto avanzado, fuerzas de reserva lucían relajadas pese al ataque reciente que dejó herido a un comandante de compañía. Los incidentes ocurrieron durante operaciones más cerca de la Línea Amarilla y no en el puesto, situado a varios cientos de metros al este del límite. Hacia la ciudad se extendía un paisaje de escombros; más adentro aparecían estructuras derrumbadas, mientras los bloques amarillos que señalan la línea no se veían por el cielo nublado.
Túneles, líneas defensivas y evaluación militar tras el alto el fuego
Dentro del territorio bajo control de las FDI, el ejército continuó con la demolición de túneles de Hamás, una tarea que algunos soldados calificaron como “interminable”. La institución estima que al menos el 60 por ciento de los túneles del grupo en Gaza permanece todavía intacto, aunque el porcentaje podría ser mayor. La cifra podría subir porque el ejército no conoce cuántas rutas subterráneas aún no localizó en el enclave.
Según un comandante, Hamás empujó a civiles a cruzar la línea para poner a prueba la respuesta israelí. El oficial dijo que el grupo “sabe que no disparamos a mujeres y niños, incluso a aquellos que no están armados”, y que intenta aprovecharse de ese criterio. También afirmó que un “terrorista” que cruce la Línea Amarilla morirá, pero que el ejército no matará niños y evalúa la amenaza caso por caso.
El comandante de batallón señaló que el ejército mantiene líneas defensivas a lo largo de las cuales se despliega y agregó que no se siente “preocupado” porque “la mayoría” de los túneles aún exista. A su juicio, el dispositivo permite vigilar a cualquiera que avance por tierra o bajo tierra dentro del área controlada. El objetivo declarado consiste en detectar movimientos y reducir la posibilidad de infiltración a través de rutas subterráneas.
El mismo comandante indicó que existen varias líneas defensivas destinadas a impedir cualquier cruce de la valla y cualquier cruce de la línea de puestos avanzados. Esa arquitectura pretende contener avances hacia posiciones israelíes y sostener el control sobre el perímetro bajo presencia militar. En paralelo, la falta de desarme de Hamás mantiene en suspenso la retirada prevista y la reconstrucción, lo que prolonga la incertidumbre sobre el futuro del acuerdo.
