El arribo de los primeros F-16 y el paquete de apoyo occidental consolidaron el programa argentino y volvieron inviable una flota JF-17.
Los primeros F-16 en Argentina cerraron la ventana para el JF-17 chino
El 5 de diciembre de 2025, Argentina recibió los primeros seis F-16 del paquete de veinticuatro aviones acordado con Dinamarca. El ministerio de Defensa los incorporó al programa de modernización y realizó una presentación oficial al día siguiente. El traslado hacia el Área Material Río Cuarto, en Córdoba, quedó previsto. Con la llegada física de estos aparatos occidentales, la alternativa del caza chino-paquistaní JF-17 y la infraestructura que habría traído quedaron fuera del plan.
El arribo tuvo peso por el tamaño del lote y por el tipo de capacidad. El gobierno aprobó una operación por $301,2 millones, con pago en cinco cuotas anuales, y definió a los F-16 como núcleo del sistema de defensa antiaérea. El anuncio ligó la compra con la recuperación de la interceptación supersónica, función que el país sostuvo con Mirage hasta su baja en 2015. El esquema integra entrenamiento, repuestos, simulación y sostenimiento.
El camino hacia los F-16 empezó con un problema de flota y presupuesto. En septiembre de 2021, el ministerio de Defensa expuso un plan de adquisición de cazas multipropósito por hasta $664 millones y confirmó la evaluación de cinco alternativas con análisis técnico, económico y financiero. En ese tramo, actores cercanos a las conversaciones ubicaron opciones de China, Estados Unidos, Rusia, Corea del Sur e Israel. La financiación quedó ligada al Presupuesto 2022.

En marzo de 2023, la opción china tomó forma pública. La embajada en Pekín difundió en Weibo un intercambio entre el embajador Sabino Vaca Narvaja y el ministro Jorge Taiana sobre cooperación en defensa y seguridad, con interés en el JF-17 Thunder, desarrollado con Pakistán. Fuentes oficiales mencionaron la reactivación tras una pausa ligada a presión estadounidense y un paquete estimado en $664 millones: unos 12 aviones y cerca de 40 blindados 8×8.
Claves del programa que desplazó al JF-17 del horizonte argentino
- Septiembre de 2021: el ministerio de Defensa evaluó cinco alternativas y fijó un techo de $664 millones.
- 26 de marzo de 2024: Dinamarca y Argentina firmaron una carta de intención en Buenos Aires.
- 16 de abril de 2024: firma del contrato por 24 F-16, con armamento, apoyo y unidades biplaza para adiestramiento.
- Octubre de 2024: Estados Unidos aprobó equipo y apoyo para el programa, con un costo estimado de $941 millones.
- 5 de diciembre de 2025: arribo del primer lote de seis F-16 y traslado previsto al Área Material Río Cuarto.
La aprobación de Estados Unidos ordenó el acuerdo danés por 24 F-16
La alternativa occidental dependía de una autorización de transferencia, ya que el F-16 es de origen estadounidense. Dinamarca dejó constancia de que negoció el entendimiento con colaboración de Estados Unidos y de que Washington aprobó la venta de aeronaves producidas en su país. Ese aval abrió el paso formal para el lote danés, habilitó futuros apoyos de equipo y comunicaciones y alineó el sistema con estándares y controles del proveedor original.
El 26 de marzo de 2024, en Buenos Aires, los ministros Troels Lund Poulsen y Luis Petri firmaron una carta de intención que anticipó la operación. Dinamarca explicó su transición: reemplazó F-16 por F-35, decidió donar 19 F-16 a Ucrania y optó por vender 24 a Argentina. La explicación volvió a citar la coordinación con Estados Unidos. Para Buenos Aires, la fórmula ofreció una ruta de abastecimiento disponible y un avión conocido en la región.

El 16 de abril de 2024, Petri firmó en Dinamarca el acuerdo de compra por 24 F-16 y el gobierno lo presentó como la adquisición aeronáutica militar más importante desde 1983. El comunicado oficial habló de una flota modernizada, con unidades monoplaza y biplaza para adiestramiento avanzado, armamento y equipo de apoyo. La firma consolidó la decisión de plataforma y proveedor, y dejó al programa dentro de una cadena logística occidental.
El contrato incluyó los elementos que convierten una compra en sistema: cuatro simuladores de vuelo, ocho motores, provisión garantizada de repuestos durante cinco años y capacitación de pilotos y mecánicos. Esa canasta fija una dependencia logística de largo plazo y eleva el costo de sostener, en paralelo, otra línea completa de cazas con soporte chino. Una fuerza aérea mediana rara vez sostiene dos cadenas de entrenamiento, mantenimiento y armamento con filosofías distintas al mismo tiempo.
El apoyo de EE. UU. al F-16 fijó compatibilidades y cerró la ecuación
En octubre de 2024, el Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó una posible venta de equipo y apoyo para el programa F-16 argentino, con un costo estimado de $941 millones. El detalle describió el ecosistema operativo: 36 misiles AIM-120C-8, bombas Mk-82 de 500 libras, conjuntos aerodinámicos Paveway II, radios, sistemas de planificación de misión, soporte de Link 16 y dispositivos criptográficos. También incluyó capacitación, soporte técnico y logístico, modificaciones y mantenimiento.
El paquete no describió aviones, pero sí compatibilidades, protocolos, software y circuitos de abastecimiento. Al sumar municiones, enlaces de datos y seguridad de comunicaciones, el programa quedó atado a estándares occidentales y a controles del proveedor original. Ese marco reduce el margen para integrar, en el mismo período, un caza con armamento y enlaces provistos por China, porque obligaría a abrir otra arquitectura técnica y política de soporte. Además, el documento incluyó capacitación y mantenimiento.

En diciembre de 2025, los primeros seis F-16 llegaron a Argentina y el ministerio de Defensa los vinculó con el control del espacio aéreo. La recepción correspondió al lote inicial de veinticuatro. El plan incluyó un vuelo sobre Buenos Aires antes de la ceremonia en Córdoba y fijó al Área Material Río Cuarto como destino logístico. El relato oficial citó un acuerdo de 2024 con Estados Unidos para acceso a tecnología en comunicaciones, equipos y armamento.
El efecto hemisférico surge de etapas verificables, no de una declaración aislada. La compra con Dinamarca, aprobada y acompañada por Estados Unidos, pasó por carta de intención, firma del contrato, aprobación de equipo y apoyo, y arribo del primer lote. La solución se apoya en interoperabilidad regional y abastecimiento occidental. A febrero de 2026, los seis F-16 iniciales ya están en Argentina y el programa vigente continúa hasta completar veinticuatro.
