El ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, respaldó el rumbo de las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán y advirtió que ampliar el diálogo para incluir el programa de misiles balísticos de Teherán entraña el riesgo de “nada más que otra guerra”. Fidan encuadró su mensaje en un momento en que Washington y Teherán exploran un marco de compromisos para reactivar un entendimiento que limite el programa atómico iraní a cambio de alivio de sanciones.
Fidan afirmó que la disposición de Estados Unidos a aceptar un esquema de enriquecimiento iraní bajo restricciones representa un cambio relevante en el terreno de negociación. “Es positivo que los estadounidenses parezcan dispuestos a tolerar el enriquecimiento iraní dentro de unos límites claramente establecidos”, dijo, al aludir al punto que durante años funcionó como línea de fractura entre ambos países: el derecho iraní a enriquecer uranio frente a la exigencia estadounidense de eliminar esa capacidad doméstica.
El comentario del jefe de la diplomacia turca llegó tras una ronda de conversaciones indirectas en Mascate, con mediación de Omán, en la que participaron el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y el ministro iraní de Exteriores Abbas Araqchi. Araqchi calificó el inicio como “un buen comienzo” y sostuvo que “cualquier diálogo requiere abstenerse de amenazas y presión”, antes de fijar el límite iraní: “(Teherán) solo discute su asunto nuclear… No discutimos ningún otro asunto con Estados Unidos”. Omán describió el intercambio como “muy serio” y dejó para consultas en capitales la coordinación del siguiente paso, cuyo lugar y fecha aún no aparecen definidos.
La mesa, sin embargo, muestra una divergencia explícita sobre el alcance. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sostuvo que unas conversaciones “significativas” deben abarcar, además del expediente nuclear, “el alcance de sus misiles balísticos”, el apoyo iraní a grupos armados en la región y el trato a su propia población. En paralelo, Irán reiteró que su programa de misiles no admite negociación: un asesor del líder supremo, Ali Shamkhani, lo resumió con una fórmula directa: “Las capacidades de misiles de la República Islámica no son negociables”.
La discusión sobre misiles carga con una dimensión operativa que Israel sitúa al mismo nivel que la nuclear. Irán mantiene uno de los mayores arsenales de misiles balísticos de Oriente Medio y la guerra del año pasado elevó su uso a gran escala, con salvas contra Israel. El primer ministro Benjamin Netanyahu defendió que un eventual acuerdo incluya límites a ese componente y llegó a presentar el problema como doble: el intento iraní de construir armas atómicas y “20.000 misiles balísticos”, “como dos tumores cancerosos”.
El trasfondo militar refuerza la advertencia de Fidan. En junio de 2025, Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares iraníes tras una campaña israelí de 12 días; Irán respondió con un ataque con misiles contra una base estadounidense en Qatar. Desde entonces, Washington incrementó su presencia naval en la zona y el presidente Donald Trump volvió a plantear la posibilidad de endurecer el despliegue, incluida la opción de enviar un segundo portaaviones, mientras mantiene la vía diplomática abierta.
En ese marco, el planteamiento turco apunta a un acuerdo centrado en límites verificables al enriquecimiento y a inspecciones estrictas, con parámetros comparables a los del pacto de 2015, mientras el pulso sobre misiles queda fuera para no bloquear el tramo decisivo. Las partes llegan a la siguiente fase con posiciones públicas todavía enfrentadas sobre el alcance del diálogo, y con la continuidad de las conversaciones como único hecho inmediato confirmado.
