El presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, viajará a Estados Unidos el 19 de febrero para participar en la primera reunión de líderes del Consejo de la Paz promovido por el presidente estadounidense, Donald Trump, un foro que iniciará sus trabajos con la reconstrucción de Gaza como asunto central. El Ministerio de Relaciones Exteriores indonesio confirmó su asistencia.
Según esa comunicación oficial, Prabowo expondrá en la mesa la postura de Yakarta sobre la protección de la población palestina y una salida política bajo la solución de dos Estados. El portavoz de Exteriores, Vahd Nabyl Achmad Mulachela, afirmó que el mandatario usará el Consejo de la Paz para “luchar por la protección de los palestinos”.
Mulachela añadió que el presidente buscará “promover la recuperación de Gaza” y “promover una paz sostenible basada en la solución de dos Estados”, con la creación de un Estado palestino junto a Israel. La agenda indonesa incorpora además un componente económico, ya que el gobierno prevé que Prabowo firme en el mismo viaje un acuerdo arancelario con Washington.
Trump lanzó el Consejo a finales de enero y lo presentó al inicio como un mecanismo para supervisar la gobernanza temporal de Gaza tras el alto el fuego que comenzó en octubre, dentro de un plan avalado por Israel y Hamás. Una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada a mediados de noviembre, autorizó el organismo y permitió a los países que trabajen con él constituir una fuerza internacional de estabilización.
La reunión del 19 de febrero en Washington tratará el esquema de reconstrucción y la arquitectura operativa del dispositivo internacional. El diseño del Consejo abrió de inmediato una discusión diplomática sobre su alcance y su relación con el sistema multilateral, mientras varios gobiernos evaluaron su encaje en las condiciones planteadas para integrarse.
Polonia e Italia informaron que no se incorporarán en las condiciones actuales y señalaron dudas sobre el formato; en el caso italiano, mencionaron límites constitucionales para integrarse en organizaciones sin igualdad de condiciones entre Estados. La invitación a Rusia y Bielorrusia sumó fricciones con aliados occidentales, mientras Israel formalizó su adhesión.
Vietnam, por su parte, envió indicios de que su máximo dirigente, To Lam, asistirá a la cita de Washington. En paralelo, Yakarta empezó a alistar el componente militar que podría acompañar el plan, en un marco que el gobierno describió como parte de una fuerza multinacional más amplia.
El jefe del Ejército indonesio habló esta semana de una eventual contribución de entre 5.000 y 8.000 efectivos para Gaza, y el portavoz presidencial, Prasetyo Hadi, situó esa cifra dentro de una fuerza multinacional que podría llegar a alrededor de 20.000 soldados. Hadi aclaró que Indonesia trabaja con estimaciones y preparativos, sin términos cerrados.
El portavoz indicó que no existen definiciones sobre despliegue, calendario o zonas de operación. El ministerio de Defensa rechazó informaciones que asignaban ubicaciones concretas dentro de Gaza y sostuvo que los detalles operativos todavía no están definidos, por lo que no se fijaron áreas específicas para un eventual despliegue.
La visita también pretende cerrar un frente comercial abierto desde el año pasado. El ministro coordinador Airlangga Hartarto declaró que Prabowo firmará un acuerdo arancelario alrededor del 19 de febrero, tras un entendimiento inicial que redujo los aranceles a las exportaciones indonesias a 19% desde 32%.
En el plano institucional, el intercambio sobre el Consejo de la Paz incluye un debate sobre membresías. El gobierno indonesio admitió conversaciones sobre la cuota de$1.000 millones asociada a una membresía permanente, sin confirmar un pago inmediato, y mantiene el viaje y la reunión de Washington como el próximo hito formal del proceso.
