Egipto y la Unión Europea no incluyen en sus planes de formación a ningún agente de seguridad palestino en Gaza con vínculos con Hamás, mientras ambas partes preparan un posible refuerzo del adiestramiento policial para una administración palestina de posguerra en la Franja.
La hoja de ruta promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contempla el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización temporal que respalde a una “fuerza policial palestina recién entrenada y verificada”, con filtros de antecedentes y un sistema de supervisión internacional para el relevo de funciones de seguridad.
El debate cobró fuerza después de que Hamás intentara garantizar un lugar para sus cerca de 10.000 policías en la estructura posterior a la guerra, con el propósito de integrarlos en el dispositivo que acompañaría a un nuevo órgano tecnocrático para la administración de Gaza.
Esa aspiración se enfrenta al esquema de transición que propone una gobernanza palestina sin presencia del grupo y a la exigencia israelí de apartar a Hamás del aparato de control territorial. El alto el fuego iniciado en octubre conectó etapas posteriores, incluida la retirada gradual de tropas israelíes, con conversaciones sobre desarme.
Ese punto condiciona el encaje de cualquier cuerpo policial futuro. En Bruselas, el planteamiento técnico que circula en el ámbito comunitario parte de un primer ciclo de capacitación para unos 3.000 agentes palestinos de Gaza en nómina de la Autoridad Palestina, con el objetivo declarado de extender el modelo.
Plan de formación prevé filtros y excluye a vínculos con Hamás

La idea es ampliar ese esquema hasta una fuerza de referencia de 13.000 efectivos. El diseño se ajusta a la arquitectura ya existente de misiones civiles europeas en los territorios palestinos e incorpora, además, cambios para reforzar la asistencia en pasos fronterizos, con atención al cruce de Rafah.
En ese punto, la coordinación operativa involucra a Israel, Egipto y personal europeo. La discusión sobre el encaje institucional incluye una posible modificación del mandato de EUPOL COPPS, la misión de apoyo policial y al Estado de derecho que la Unión Europea creó el 1 de enero de 2006.
Esa misión respalda a la Policía Civil Palestina y al sector de justicia. La base legal actual prorroga su mandato hasta el 30 de junio de 2026, y cualquier extensión a Gaza requeriría un acuerdo formal que fije lugar de entrenamiento, criterios de selección y mecanismos de control.
El propósito es impedir afiliaciones a organizaciones armadas. La arquitectura de seguridad internacional todavía no ofrece un calendario operativo. “Todo esto está vinculado a la Fuerza Internacional de Estabilización”, dijo un diplomático europeo, al situar el avance del componente policial en función del diseño del contingente temporal.
La fuerza internacional condiciona plazos y despliegue en Gaza

“Ahora esperamos que la ISF empiece a tomar forma. Eso queda un poco fuera de nuestro control. Depende de Estados Unidos, que lidera esto”, añadió, al remarcar que ni el proceso de verificación ni el entrenamiento han comenzado y que siguen abiertos mandato y reglas de actuación.
También permanecen sin cerrar los detalles sobre el despliegue de la fuerza internacional. En ese marco, Indonesia indicó que la fuerza multinacional propuesta podría llegar a unos 20.000 efectivos y que Yakarta analiza aportar hasta 8.000 soldados, aunque el Gobierno indonesio no precisó el área de operaciones.
Tampoco cerró el texto definitivo del mandato. El esquema general plantea que la fuerza internacional mantenga la seguridad en el terreno mientras una policía palestina filtrada asume labores de orden público y control interno, una transición que sigue ligada a decisiones políticas y militares por concretar.
