El Ministerio de Salud de Israel abrió una investigación por la muerte de un bebé de cuatro semanas, muerto el viernes 6 de febrero en el Hospital Assuta Ashdod, en el sur del país, después de un cuadro de insuficiencia respiratoria. Indagaciones internas asociaron su alimentación con fórmula Nutrilon de lotes retirados, aunque sin vínculo clínico directo.
El hospital recibió al lactante en urgencias pediátricas con dificultad respiratoria grave. La institución informó que un equipo médico senior, especializado en cuidados intensivos pediátricos, “luchó por su vida, siguiendo todos los estándares profesionales aceptados y realizando esfuerzos prolongados de reanimación”, pero no logró frenar el deterioro del paciente.
Tras la muerte, el centro aplicó los protocolos previstos para casos que exigen determinación pericial de la causa. El personal trasladó el cuerpo al Instituto Nacional de Medicina Forense, en Abu Kabir, para exámenes destinados a identificar el origen del fallo respiratorio que derivó en el desenlace.
Forenses y comité externo revisan causas y fallas de notificación
El ministerio señaló que, en esta etapa, los especialistas del instituto y los médicos tratantes descartan un vínculo clínico con el consumo de la fórmula. Aun así, la autoridad ordenó pruebas complementarias dentro de la investigación sanitaria, que incorporará un componente institucional además del análisis estrictamente médico.
En ese marco, el Ministerio de Salud encargó a un comité externo, integrado por expertos de disciplinas pertinentes, la revisión de los factores clínicos asociados a la mortalidad. También le encomendó evaluar una falla de comunicación que demoró la notificación del caso a la autoridad sanitaria, según explicó el propio organismo.
Sobre ese punto, el ministerio afirmó que ofrecerá “plena transparencia a medida que la investigación avance hacia sus conclusiones finales.” El episodio se produce en paralelo a una retirada ampliada de productos Nutrilon en Israel, medida que continúa vigente mientras avanzan las actuaciones dispuestas por la autoridad.
Teva Israel, importador y distribuidor local, amplió el 6 de febrero una retirada voluntaria de lotes específicos de Nutrilon de etapa 1 y Nutrilon AR, en distintos formatos de envase. La decisión se adoptó tras una revisión regulatoria y una actualización del fabricante en Europa, y el ministerio la presentó como precautoria.
Retirada ampliada de Nutrilon por alerta sobre la toxina cereulida
La autoridad sanitaria pidió a la población evitar el consumo de los lotes incluidos en la retirada. La ampliación se sustentó en una notificación del fabricante sobre el uso, en determinados productos, de un ácido graso del tipo ARA procedente de un proveedor identificado como posible origen de niveles elevados de la toxina cereulida.
En un aviso previo, el ministerio advirtió que “en casos infrecuentes, la toxina cereulida puede causar vómitos, náuseas, dolor abdominal, calambres, diarrea y debilidad, especialmente entre lactantes”, e indicó que las familias consulten con un médico ante cualquier preocupación clínica relacionada con la alimentación de sus hijos.
El contexto internacional también influye en las decisiones de control. En las últimas semanas, fabricantes de nutrición infantil en Europa y otros mercados retiraron partidas de fórmula por preocupaciones vinculadas a la cereulida, una toxina asociada a la bacteria Bacillus cereus, mientras autoridades y reguladores revisaron umbrales de seguridad y criterios de actuación.
Informes recientes describen un endurecimiento de referencias técnicas que podría impulsar nuevas retiradas en distintos países. En Israel, la investigación por la muerte del bebé avanza con foco en los resultados forenses, las pruebas adicionales solicitadas por el ministerio y el trabajo del comité externo sobre la cadena de notificación.
El Ministerio de Salud mantiene la retirada de los lotes señalados y, a la espera de conclusiones, concentra el seguimiento en la trazabilidad del producto consumido y en la documentación clínica del caso. La pesquisa combina la verificación sanitaria con la revisión institucional de los procedimientos de reporte y control asociados al episodio.
