Imágenes comerciales mostraron indicios de un sistema THAAD en Jordania y un refuerzo aéreo estadounidense, en un contexto de tensiones con Irán y reajuste regional.
Imágenes satelitales detectan cambios en base jordana
En los primeros días de febrero de 2026, imágenes satelitales comerciales difundidas por una empresa china de inteligencia geoespacial mostraron, en la base aérea de Muwaffaq Salti, en Al Azraq, al este de Jordania, una disposición de vehículos y radares compatible con una batería del sistema antimisiles THAAD del Ejército de Estados Unidos. El material coincidió con otra señal observable desde órbita: la acumulación de aeronaves de combate y apoyo en la misma instalación.
La base pasó a concentrar una parte creciente de la capacidad aérea estadounidense en el Levante. A partir de esa evidencia surgió una pregunta operativa directa: si Irán decide atacar una concentración de fuerzas en Jordania, ¿hasta dónde puede llegar un THAAD para intentar impedirlo? La cuestión remite a capacidades técnicas, límites operativos y a la interacción entre ataque y defensa en un escenario regional tenso.
La identificación de un THAAD no depende de un solo elemento. Se apoya en un conjunto de indicios: lanzadores montados en camiones, un radar de banda X AN/TPY-2 con antena plana y el nodo de control y comunicaciones que enlaza sensores y disparos. El despliegue adquiere un significado adicional cuando aparece sin anuncio público previo, ya que reduce la separación temporal entre planificación y exposición del emplazamiento.

En ese caso, un adversario que obtiene la geometría del sitio puede calcular ángulos de entrada, sectores sin cobertura, rutas de saturación y opciones de engaño. En 2026, esa exposición ya no exigió satélites militares, porque bastaron sensores comerciales, algoritmos de clasificación y difusión en plataformas abiertas para reconstruir el cuadro básico del despliegue y su posible función defensiva.
Activos detectados en Muwaffaq Salti en febrero de 2026
- Diecisiete cazabombarderos F-15E y ocho A-10 visibles en plataforma.
- Al menos cuatro C-130 y un C-17 destinados a transporte y apoyo.
- Cuatro EA-18G Growler orientados a guerra electrónica.
- Presencia de lanzadores y radar compatibles con una batería THAAD.
Refuerzo aéreo y defensivo en el marco regional
La comparación de imágenes de enero y febrero de 2026 mostró un aumento notable de actividad en la base jordana. En un sector se contabilizaron 17 F-15E, ocho A-10, cuatro C-130 y cuatro helicópteros no identificados en tomas de alta resolución. En otro sector aparecieron un C-17, un C-130 y cuatro EA-18G Growler, diseñados para guerra electrónica y supresión de defensas antiaéreas.
Esa combinación señaló una preparación orientada a varias funciones: ataque, apoyo cercano, transporte, sostén logístico y degradación de radares y enlaces enemigos. Por esa razón, una defensa antimisiles de gran altitud en el perímetro se ajustó al patrón observado, ya que ofreció protección al área de concentración, a las fases de despegue y aterrizaje y a las plataformas estacionadas cuando el volumen de activos elevó el impacto de un ataque exitoso.
La concentración en Jordania formó parte de un reajuste regional más amplio. En Qatar, otra base clave mostró un cambio de postura: los sistemas Patriot pasaron a montarse en camiones M983 HEMTT, lo que permitió desplazarlos con rapidez y reducir la vulnerabilidad asociada a posiciones fijas. De manera simultánea, Washington amplió su margen de acción naval.

El 13 de febrero de 2026, el Pentágono ordenó que un segundo portaaviones se dirigiera a la región con la intención de operar con dos grupos aeronavales en un teatro marcado por amenazas públicas contra Irán y mensajes sobre una campaña de bombardeo previa contra instalaciones nucleares iraníes. Así, refuerzo defensivo y ofensivo avanzaron en paralelo ante la posibilidad de represalias con misiles y drones.
Alcance y límites del sistema THAAD ante Irán
Una batería típica de THAAD incluye seis lanzadores con interceptores, un radar AN/TPY-2 y el componente táctico de control y comunicaciones. Su diseño se orienta a interceptar misiles balísticos de corto y medio alcance, y parte de los de alcance intermedio, durante la fase terminal, dentro o fuera de la atmósfera, mediante impacto cinético sin carga explosiva.
El radar cumple dos funciones críticas: detección y seguimiento, y discriminación entre objetos, una exigencia que aumenta cuando el atacante emplea señuelos o fragmentos de separación. En términos de empleo, la batería cubre un área limitada y ofrece mejor protección a un punto o a un conjunto estrecho de objetivos, no a un país completo.

Irán ha estructurado su capacidad de represalia alrededor del volumen, la diversidad y la supervivencia de sus vectores. Infraestructura subterránea y dispersión de lanzadores reducen la probabilidad de neutralización en un primer golpe. Además, imágenes de febrero de 2026 mostraron actividad naval vinculada a plataformas de drones cerca de Bandar Abbas, lo que indicó una combinación potencial de medios.
En un escenario de ataque contra Jordania, Teherán podría combinar misiles balísticos, drones de largo alcance y misiles de crucero de vuelo bajo. THAAD puede interceptar parte del vector balístico terminal si la geometría y la disponibilidad de interceptores lo permiten, pero no se diseñó para drones ni para misiles de crucero. El resultado dependerá del tamaño de la salva y de la coordinación entre sistemas defensivos.
