Trump y Netanyahu acordaron intensificar la “máxima presión” contra Irán, con foco en el comercio de petróleo con China, mientras continúan las negociaciones entre Washington y Teherán.
Trump y Netanyahu acuerdan más presión contra Irán y su programa nuclear
Donald Trump y Benjamin Netanyahu acordaron intensificar la “política de máxima presión” para obligar a Irán a abandonar su programa nuclear, según un informe del sábado que citó a dos funcionarios estadounidenses. En un encuentro en la Casa Blanca, un alto funcionario dijo a Axios que ambos gobiernos aplicarán “toda la fuerza” de esa estrategia. El reporte vinculó ese enfoque con nuevas medidas relacionadas con el comercio energético.
El informe precisó que el endurecimiento incluye acciones más duras contra la venta de petróleo iraní a China. Un funcionario citado señaló que esa vía forma parte del plan para elevar la presión económica sobre Teherán. La publicación destacó que Washington e Israel estiman que limitar ese intercambio puede aumentar de forma “significativa” el costo para el gobierno iraní. El reporte subrayó la centralidad del flujo de crudo.
De acuerdo con la publicación, cerca del 80% de las exportaciones de crudo de Irán se dirige a China. En esa línea, Estados Unidos e Israel consideran que cualquier restricción relevante sobre ese canal presionaría la economía iraní. El informe presentó el comercio energético como un punto de palanca para la estrategia conjunta. También situó esa discusión en el marco del encuentro entre Trump y Netanyahu en la Casa Blanca.

Trump, amparado en una orden ejecutiva que firmó la semana pasada, podría imponer aranceles del 25% a China por comerciar con Irán, según el informe. La publicación indicó que la campaña de presión avanzará de forma paralela a las negociaciones en curso entre Washington y Teherán. El reporte sostuvo que ninguna vía desplaza a la otra. En ese esquema, la presión y el diálogo corren en simultáneo.
Claves del enfoque de “máxima presión” descrito por Axios
- Estados Unidos e Israel plantean limitar las ventas de petróleo iraní a China como eje de la presión económica.
- Axios citó que cerca del 80% del crudo iraní se exporta a China, un flujo que ambos gobiernos consideran determinante.
- Trump podría aplicar aranceles del 25% a China por comerciar con Irán, según una orden ejecutiva firmada la semana pasada.
- La publicación sostuvo que las sanciones y las negociaciones con Teherán avanzan en paralelo, sin que una vía reemplace a la otra.
Conversaciones en Ginebra con apoyo de Omán y anuncio de Suiza
Omán se mostró dispuesto a facilitar una nueva ronda de conversaciones la próxima semana, aunque esta vez se realizarán en Ginebra, según anunció el miércoles el Ministerio de Asuntos Exteriores suizo. La cartera no precisó una fecha para el encuentro, de acuerdo con el comunicado citado. El informe ubicó esa instancia como parte del canal diplomático que sigue abierto. En paralelo, la presión económica permanece en marcha.
Según Axios, Estados Unidos considera que Irán presentará en la reunión de la próxima semana su respuesta a la propuesta de Washington. Sin embargo, un funcionario estadounidense afirmó ante el medio que hay “cero posibilidades” de un acuerdo, según el reporte. La publicación atribuyó esa valoración a la lectura interna de las tratativas. También incluyó una segunda declaración que remarcó condiciones para aceptar cualquier entendimiento.

“Somos sobrios y realistas respecto a los iraníes. La pelota está en su cancha. Si no es un acuerdo real, no lo aceptaremos”, declaró un segundo funcionario estadounidense, de acuerdo con Axios. El informe vinculó esas palabras con la evaluación de los pasos que Teherán podría dar en el próximo encuentro. En esa misma narrativa, el medio describió el clima de escepticismo en Washington. El reporte sostuvo que esa cautela también aparece en Israel.
Axios citó una reunión del miércoles en la Casa Blanca entre Trump y Netanyahu, en la que el primer ministro expresó dudas sobre el cumplimiento iraní, incluso si se alcanza un entendimiento. La publicación dijo que Netanyahu consideró “imposible” lograr un acuerdo, al afirmar que Irán no lo respetaría. Según el mismo reporte, Trump respondió: “Veremos si es posible. Intentémoslo”. El intercambio reflejó diferencias sobre la viabilidad del pacto.
Witkoff y Kushner informan a Trump y surge una versión sobre la propuesta
Axios añadió que los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, transmitieron al presidente que los iraníes están “diciendo todas las cosas correctas” en las conversaciones. Según el informe, también señalaron que Teherán mantendrá las negociaciones y adoptará una línea dura. La publicación presentó esa apreciación como parte del intercambio interno sobre el estado del diálogo. En ese marco, el reporte describió un posible paso siguiente para la Casa Blanca.
Si Irán acepta lo que Estados Unidos solicita, entonces ambos enviados ofrecerán a Trump una opción para que pueda decidir si avanza, según un funcionario estadounidense citado por Axios. El informe indicó que, bajo esa hipótesis, la decisión final recaería en el presidente. La publicación no planteó un desenlace asegurado, sino un proceso de evaluación. En paralelo, el reporte incluyó referencias a una versión periodística iraní sobre los términos de una propuesta atribuida a Witkoff.

El medio mencionó un informe reciente de un periodista iraní que sostuvo que la propuesta incluía que Irán suspendiera su enriquecimiento durante “tres a cinco años”. Según esa versión, después se permitiría enriquecer uranio a “niveles muy bajos”. También se citó la “retirada de 450 kilogramos de uranio altamente enriquecido” para trasladarlo a un tercer país. El informe iraní dijo que Teherán rechazó la iniciativa, según la publicación.
Axios señaló que un funcionario estadounidense negó que Washington haya presentado esa oferta. Con esa aclaración, el reporte dejó constancia de la existencia de versiones contrapuestas sobre los parámetros discutidos. En cualquier caso, el artículo mantuvo como eje la combinación de presión económica y canal diplomático, con China como punto sensible por el comercio de crudo iraní. El informe también incorporó declaraciones públicas sobre la disposición de Trump a reunirse con el líder supremo iraní.
Rubio afirma que Trump aceptaría reunirse con Jamenei y refuerza la postura
También el sábado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Trump se reuniría con el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, para resolver las disputas, en una entrevista con Bloomberg desde Múnich. Rubio sostuvo que, si Jamenei pidiera una reunión, Trump aceptaría, no como concesión, sino como un método para resolver problemas. El diplomático recordó que Trump ya dijo en el pasado que hablaría con cualquier líder mundial.
Consultado sobre la paciencia de Washington con Teherán en un contexto en el que Trump acumula fuerzas y envía otro portaaviones a la región, Rubio expuso dos puntos. En primer lugar, afirmó que “nunca se permitirá que Irán tenga un arma nuclear” y describió esa posibilidad como una amenaza para Estados Unidos, Europa, la seguridad mundial y la región. En segundo lugar, explicó que Estados Unidos busca tener fuerzas en la zona por el riesgo de ataques contra su presencia regional.

Rubio dijo que Irán mostró “la voluntad y la capacidad” de arremeter y atacar la presencia estadounidense en la región. Añadió que Washington mantiene bases por sus alianzas regionales y que Irán ya demostró disposición a atacarlas o amenazarlas. En ese marco, vinculó el despliegue con la necesidad de disuasión. También sostuvo que debe existir suficiente poder de fuego para evitar errores de cálculo y un escenario de mayor escalada.
“Tenemos bases debido a nuestras alianzas en la región, e Irán ha demostrado en el pasado que está dispuesto a atacarnos y/o amenazar nuestras bases”, concluyó Rubio en la entrevista. Añadió que Estados Unidos debe contar con capacidad militar suficiente para evitar que Irán ataque esas instalaciones y desencadene “algo mayor”. El artículo situó esas declaraciones junto con el endurecimiento de la “máxima presión” y con el canal de negociación que, según el informe, seguirá abierto.
