La India impulsa su primer caza furtivo AMCA, pero los retrasos y la caída de escuadrones aceleran compras externas y refuerzan el interés por el Su-57.
El AMCA avanza en ejecución, pero el ritmo queda por debajo del plan
En febrero de 2026, la India afronta objetivos operativos contrapuestos: impulsa el Advanced Medium Combat Aircraft (AMCA), pero el calendario suma retrasos y el gobierno acelera compras externas para cubrir un déficit de capacidad. En ese marco, la propuesta rusa del Su-57 recibe mayor apoyo político y técnico porque ofrece un acceso más rápido a un caza de quinta generación que el desarrollo nacional todavía no entrega dentro de plazos compatibles con la renovación de flota.
El AMCA entró en una fase de ejecución tras decisiones recientes. En mayo de 2025, el ministerio de Defensa aprobó el marco para construir el avión y encargó a la Aeronautical Development Agency (ADA) la búsqueda de socios industriales nacionales para desarrollar un prototipo de caza furtivo bimotor. El modelo abrió la competencia a empresas privadas y estatales para distribuir la carga industrial y acelerar la estructura del programa, que antes no superó el diseño y la planificación.
En junio de 2025, la ADA emitió una invitación formal de interés para ese desarrollo. Esos hitos no cerraron la discusión, ya que dejaron documentada la diferencia entre la ambición declarada y el ritmo efectivo de maduración. La presión por calendario se mantiene porque el programa todavía debe pasar por diseño detallado, pruebas, certificación y definición del paquete de propulsión, con un horizonte que sitúa el primer prototipo en 2028.

La urgencia se conecta con la renovación de flota y con la necesidad de sostener disponibilidad a corto plazo. El Ejecutivo busca ganar tiempo con adquisiciones y modernizaciones mientras impulsa la fabricación nacional. Ese equilibrio se vuelve más difícil cuando la maduración industrial no acompaña la demanda operativa, y cuando la solución técnica clave del AMCA, el motor, continúa sujeta a decisiones y capacidades que el país todavía debe completar.
Factores que empujan el calendario y la decisión de compra
- El ministerio de Defensa aprobó en mayo de 2025 el marco del AMCA y encargó a la ADA la búsqueda de socios industriales nacionales.
- La ADA emitió en junio de 2025 una invitación formal de interés para desarrollar un prototipo bimotor de caza furtivo.
- El cronograma interno sitúa la salida del primer prototipo del AMCA en 2028.
- La propuesta rusa ofrece el Su-57 como acceso más rápido a una capacidad de quinta generación.
- El gobierno acelera compras externas para cubrir el déficit de capacidad mientras crece la fabricación nacional.
La caída de escuadrones y los retiros aceleran compras para cubrir capacidad
La urgencia surge de un cálculo de fuerza. La Fuerza Aérea de la India aprobó históricamente una estructura de 42 escuadrones y, en febrero de 2026, su fuerza de cazas descendió a 29 tras retiradas y bajas de modelos veteranos. El gobierno vinculó esa reducción a la salida del MiG-21 de primera línea y al horizonte de retiro previsto para variantes tempranas del MiG-29, el Jaguar y el Mirage 2000.
En paralelo, el Ejecutivo concedió una autorización inicial para un paquete de modernización de 3,6 billones de rupias, alrededor de$40.000 millones. El paquete incluye más Rafale para la Fuerza Aérea y aviones P-8I para la Armada. La selección persigue un objetivo operativo inmediato: sostener disponibilidad a corto plazo mientras el país incrementa la fabricación nacional y mantiene la transición hacia capacidades más avanzadas en sensores, armamento y supervivencia.

El problema no se limita a comprar, sino a producir dentro del calendario requerido. El programa Tejas Mk-1A, llamado a absorber parte del reemplazo de cazas soviéticos, acumula retrasos que reflejan limitaciones en la cadena industrial. Hindustan Aeronautics (HAL) mantiene cerca de 180 unidades del Mk-1A en pedidos nacionales, pero la empresa no inició entregas en la fecha prevista debido a una restricción de suministro de motores procedentes de GE Aerospace.
En febrero de 2025, el gobierno reconocía una demora cercana a 12 meses en la entrega sostenida de motores, ya que el inicio previsto para marzo de 2024 no se materializó. En el mismo anuncio, el Ejecutivo fijó una capacidad de entrega de 16 a 24 aviones para el ejercicio que comienza en abril, siempre que el flujo de motores alcance estabilidad. Esa dependencia de un componente crítico anticipa dificultades probables en un diseño de quinta generación con exigencias superiores.
El motor define la viabilidad del AMCA y refuerza el atractivo del Su-57
La discusión sobre el AMCA se concentra en el motor con una intensidad equivalente a la del diseño furtivo del fuselaje. En octubre de 2025, un responsable del esfuerzo nacional de motores estimó un gasto de 654.000 millones de rupias, unos$7.440 millones, para adquirir propulsores destinados a programas de cazas en desarrollo hasta 2035. La necesidad total se situó en alrededor de 1.100 motores, lo que delimita el tamaño del desafío de suministro y de planificación industrial.
El mismo funcionario describió las limitaciones del programa Kaveri, un intento de décadas para motorizar el Tejas que no alcanzó madurez debido a déficits técnicos. También solicitó infraestructura específica, como una instalación de ensayos a gran altitud. Con ese diagnóstico, el plan oficial prevé un motor de quinta generación coconstruido con un socio internacional, y el calendario interno mantiene el primer prototipo del AMCA en 2028, condicionado por la disponibilidad de propulsión fiable.

La India busca reducir dependencia con acuerdos de fabricación bajo licencia, aunque la experiencia previa marca límites. En junio de 2023, GE firmó un acuerdo con HAL para fabricar motores de combate en la India, con potencial de producción conjunta del F414 destinado a aviones Tejas. Sin embargo, la secuencia posterior mostró que un acuerdo no garantiza una cadena de suministro estable, ya que la entrega de motores fabricados en Estados Unidos sufrió una interrupción prolongada y retrasó el calendario del Tejas.
En términos de programa, esa experiencia alimenta la percepción de que el AMCA puede sumar demoras si mantiene una estructura de dependencia externa para el motor, incluso con transferencia tecnológica y producción local. En ese contexto aparece el Su-57 como opción de cobertura a corto plazo. En febrero de 2025, Rusia ofreció fabricar en la India su caza furtivo Su-57 con transferencia completa de tecnología y con posibilidad de iniciar producción ese mismo año si el gobierno aceptaba.
La oferta rusa se apoya en la base del Su-30 y entra al plano estratégico
La propuesta rusa no se limitó a vender el avión. Rusia vinculó el ofrecimiento a la infraestructura ya existente para el Su-30, con una flota india de alrededor de 260 unidades y una línea de producción susceptible de recibir mejoras. La oferta también abordó el riesgo de sanciones occidentales sobre Moscú, ya que la producción y el mantenimiento dentro del país reducirían la exposición de la India a interrupciones externas.
El planteamiento técnico se formuló con claridad: la vía de la licencia industrial puede entregar un caza de quinta generación antes que un desarrollo completo que incluya diseño, pruebas, certificación y un motor propio. La Fuerza Aérea de la India necesita una solución transitoria entre un presente con escuadrones por debajo del objetivo y un futuro en el que el AMCA, aún en fase de prototipo, alcance una producción sostenida. Un aparato importado o fabricado bajo licencia ofrece una ventaja temporal al recortar años de desarrollo.

En esa fase intermedia, la opción externa permite concentrar el esfuerzo nacional en integración de sistemas, entrenamiento, armamento y mantenimiento. También facilita la asignación prioritaria de recursos del programa furtivo propio hacia la maduración del motor, los sensores y la firma de baja observabilidad. Esta discusión coexiste con la realidad de flota: el país opera una mezcla de plataformas rusas, europeas y nacionales, y su logística ya funciona con esa diversidad.
Hacia finales de 2025, el componente diplomático añadió un elemento adicional. En torno a una visita de alto nivel de la presidencia rusa a la India, aparecieron planes para iniciar conversaciones sobre la compra de Su-57 y de un sistema de defensa antiaérea S-500. Ese movimiento no equivale a un contrato, pero indica que la posibilidad pasó de una propuesta comercial inicial al ámbito de conversaciones estratégicas.
Dos líneas paralelas marcan el plan a febrero de 2026 y su brecha temporal
El resultado a febrero de 2026 describe dos líneas de actuación paralelas. Por un lado, el Estado mantiene el AMCA mediante un modelo de ejecución que incorpora al sector privado y un cronograma que sitúa el prototipo en 2028. En paralelo, negocia un motor de quinta generación con un socio extranjero y aplica un plan de gasto en propulsión hasta 2035, con una demanda total que ronda los 1.100 motores para programas en desarrollo.
Por otro lado, el gobierno autoriza gasto para reforzar inventarios con compras externas. El paquete inicial de modernización incluye más Rafale y más P-8I, y el proceso mantiene abiertas conversaciones sobre un Su-57 fabricado en la India o incorporado desde Rusia. Esta combinación apunta a sostener disponibilidad a corto plazo mientras se prepara una transición industrial de mayor profundidad, con un componente crítico que concentra riesgo y calendario.

A esa fecha se mantiene un hecho verificable: persiste un desfase entre la necesidad operativa inmediata y la entrega del primer caza furtivo nacional. Ese desfase se amplía cuando el programa local depende de un motor que requiere infraestructura y ensayos que todavía no se completan, y cuando otros programas, como el Tejas Mk-1A, evidencian restricciones de suministro. La brecha aumenta la probabilidad de mayor dependencia de importaciones durante el tiempo adicional que el AMCA requiere.
En conjunto, la India intenta sostener la continuidad de capacidades mientras equilibra autonomía industrial y urgencia operativa. El AMCA continúa como apuesta estructural, pero la combinación de escuadrones por debajo del objetivo, retiradas previstas y plazos de propulsión refuerza el peso de decisiones de adquisición en el corto plazo. En ese marco, el Su-57 se consolida como opción de transición con un argumento central: entrega antes la capacidad furtiva que el programa nacional todavía no puede aportar.
