Dos comandantes del Cuerpo de Educación fueron confundidas con Policía Militar, recibieron insultos y agresiones; hubo daños a patrullas, un herido y 22 arrestos.
Confusión por una visita domiciliaria desató el ataque en Bnei Brak
Una unidad policial rescató a varias soldados de la FDI en Bnei Brak el domingo por la tarde, después de que una turba enfurecida las atacó en la vía pública. La intervención se activó tras la agresión y exigió movilizar efectivos para retirarlas del lugar y evitar que sufrieran más daños. El operativo buscó asegurar una extracción rápida ante la presión de la multitud y el aumento de los incidentes en la zona.
El episodio involucró a dos comandantes del Cuerpo de Educación que prestan servicio en la base Havat HaShomer. Ambas llegaron para realizar una visita domiciliaria a una de sus soldados, dentro de tareas vinculadas con el bienestar. Sin embargo, la multitud las confundió con personal de la Policía Militar que habría acudido a repartir órdenes de alistamiento, lo que cambió el tono de la situación y elevó la tensión en minutos.
Tras esa confusión, un grupo de transeúntes haredíes se reunió, gritó “Nazis” e intentó acercarse a las soldados. Según informes, algunas personas buscaron agredirlas físicamente, mientras se incrementaban los empujones y los insultos. En ese contexto, la presencia de más curiosos y alborotadores dificultó el control del área y obligó a las fuerzas de seguridad a intervenir para impedir un ataque directo y sostener un cordón de contención.

Los disturbios también incluyeron daños a vehículos policiales, lo que agravó el escenario operativo. Una motocicleta policial fue incendiada y la turba volcó un vehículo policial, según los reportes. Con el aumento de la violencia, se convocó a fuerzas policiales adicionales, que evacuaron a las soldados y lograron sacarlas de la zona sin que sufrieran lesiones adicionales. Al menos un agente resultó herido durante los enfrentamientos.
Hechos reportados durante el rescate y los disturbios en la zona
- Dos comandantes del Cuerpo de Educación llegaron desde Havat HaShomer para una visita domiciliaria vinculada a tareas de bienestar.
- Transeúntes haredíes las confundieron con personal de Policía Militar y gritaron “Nazis” mientras intentaban acercarse a ellas.
- Durante los disturbios, una motocicleta policial quedó incendiada y un vehículo policial terminó volcado.
- Al menos un agente resultó herido y los reportes disponibles indican 22 arrestos vinculados con el ataque y los choques posteriores.
Evacuación policial y enfrentamientos con alborotadores durante la extracción
Ante la escalada, la policía desplegó fuerzas para evacuar a las soldados y retirarlas del lugar con rapidez. La institución informó que las dos militares habían llegado para realizar actividades de bienestar como parte de su servicio en la FDI. Mientras se ejecutaba el rescate, se registraron enfrentamientos con agentes, lo que obligó a reforzar el perímetro de seguridad alrededor del vehículo policial que las retiró de la zona.
En ese tramo, algunos alborotadores arrojaron contenedores de basura al paso del vehículo policial, lo que empeoró el riesgo de la operación. La combinación de agresiones, objetos en la vía y daños a patrullas elevó la necesidad de una extracción sin demoras. Con el área bajo tensión, el dispositivo de evacuación priorizó sacar a las soldados de la zona, mientras otros equipos intentaban contener los disturbios y restablecer el orden público.

Los reportes disponibles sobre la actuación en la zona señalan 22 arrestos vinculados con el ataque y los enfrentamientos posteriores. La cifra se incorporó al balance preliminar tras la evacuación, junto con la confirmación de al menos un agente herido. La secuencia de hechos dejó un cuadro de violencia urbana que combinó agresiones contra personal de seguridad, daños materiales y una situación de hostigamiento a personal militar en espacio público.
Tras la retirada, las autoridades resaltaron que el operativo evitó lesiones adicionales a las soldados, a pesar del clima hostil. El foco pasó a la identificación de responsables, en paralelo con las declaraciones institucionales que buscaron marcar un límite frente a los ataques contra fuerzas de seguridad. La policía mantuvo su narrativa en torno a la confusión inicial y al carácter violento de los disturbios que se desplegaron después.
Condenas y respuestas oficiales tras el ataque a soldados y daños a patrullas
Tras los hechos, el primer ministro Benjamin Netanyahu condenó “enérgicamente los violentos disturbios en Bnei Brak contra las soldados de la FDI y los agentes de la Policía de Israel”. En su declaración, afirmó que se trató de “una minoría extremista” que “no representa a la sociedad haredí en su conjunto” y calificó lo ocurrido como “un acto grave e inaceptable”. También sostuvo que no permitirán “la anarquía” ni “ningún ataque” contra FDI y fuerzas de seguridad.
El comisionado de la Policía, Danny Levy, condenó lo ocurrido y afirmó que se trató de “disturbios desenfrenados que cruzaron todas las líneas”. Señaló “actos graves” que, según dijo, constituyen un ataque contra “los símbolos del Estado de derecho”, al enumerar violencia contra fuerzas de seguridad, daños provocados, el vuelco de un vehículo policial y el incendio de una motocicleta policial. Además, elogió la determinación policial y la acción que permitió rescatar a las soldados.

Desde el lugar, el comandante del Distrito de Tel Aviv, Haim Sargroff, declaró que analizarán imágenes de cámaras de seguridad y llegarán a los responsables “en las próximas horas”. Añadió que no le temen a nadie y describió ataques contra agentes, lanzamiento de piedras e incendios de contenedores de basura. Más tarde, Levy llegó al sitio y afirmó que quien vuelca vehículos policiales y ataca a soldados femeninas “tiene un problema” con él, además de ordenar arrestos y llevar a los implicados ante la justicia.
En el plano político, Benny Gantz habló de “un nivel moral bajo” y pidió aplicar “todo el peso de la ley”, además de exigir condenas de líderes haredíes. Avigdor Liberman calificó lo ocurrido como “una vergüenza nacional” y reclamó que la ley se aplique “en toda su extensión” para restablecer la gobernabilidad. Naftali Bennett sostuvo que se cruzó “una línea roja brillante”. La FDI informó que Eyal Zamir condenó el ataque y pidió aplicar plenamente la ley, y Bezalel Smotrich describió las escenas como “criminalidad y anarquía puras” y exigió “tolerancia cero”.
