Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) sostuvieron este viernes 20 de febrero de 2026 su estado de “alerta máxima” ante la evolución de las tensiones con Irán, y confirmaron que el Mando del Frente Interior no introdujo cambios en las directrices para la población. En un vídeo, el portavoz, Effie Defrin, declaró: “Estamos siguiendo de cerca los acontecimientos regionales y somos conscientes del discurso público sobre Irán”.
Defrin subrayó: “Las FDI están en alerta máxima en materia de defensa, nuestros ojos están abiertos en todas direcciones y nuestro dedo está más que nunca en el gatillo para responder a cualquier cambio en la realidad operativa”. También pidió no actuar por rumores: “No hay cambios en las instrucciones. Por favor, sigan únicamente los anuncios del portavoz de las FDI y del Mando del Frente Interior a través de los canales oficiales”.

El mantenimiento de las pautas para civiles sugiere que el Ejército no identificó, por el momento, un escenario inmediato que exija restricciones adicionales para la movilidad o la actividad cotidiana. A la vez, la mención de una alerta máxima en defensa centra la atención en la vigilancia de amenazas regionales, en especial misiles y drones, y en la disposición para un cambio súbito de la situación.
El mensaje del portavoz se difundió mientras crecían las señales de escalada en el pulso entre Estados Unidos e Irán en torno al programa nuclear iraní. En los últimos días, la administración estadounidense incrementó la presión pública y dejó abierta la opción militar. El presidente Donald Trump afirmó que evalúa una acción limitada y la vinculó al avance de un entendimiento sobre el expediente nuclear.

En paralelo, Washington aceleró el despliegue de fuerzas en Oriente Medio. El Pentágono ordenó el envío de un segundo portaaviones y de activos adicionales, con planes que contemplan operaciones sostenidas si la vía diplomática fracasa. Además, responsables estadounidenses señalaron que el conjunto de fuerzas destinado a la región debería completarse hacia mediados de marzo.
Teherán también elevó el tono. En una comunicación dirigida a Naciones Unidas, Irán advirtió que responderá “decisivamente” si enfrenta una agresión militar y que considerará “objetivos legítimos” las bases, instalaciones y activos de la fuerza que actúe contra el país en la región, una fórmula que amplía el perímetro de riesgo para actores con presencia militar cercana.

En Israel, el Gobierno endureció su línea pública sobre el marco que debería regir cualquier acuerdo con Teherán. El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que un entendimiento debe incluir el desmantelamiento de la infraestructura nuclear iraní y no limitarse a frenar el enriquecimiento, una postura que Israel trasladó a su interlocución con Washington mientras la crisis entra en una fase de decisiones rápidas.
Las FDI cerraron la jornada con un mensaje de continuidad: máxima preparación defensiva, monitoreo estrecho de la evolución regional y, por ahora, directrices sin cambios para la población, con el compromiso de actualizar instrucciones si la situación operativa obliga a hacerlo.
