Los países árabes observan con preocupación los acontecimientos en Oriente Medio. La amenaza de una guerra regional no es solo de corto plazo ni se limita a las amenazas del régimen iraní de atacar sitios y fuerzas estadounidenses.
La amenaza también se vincula con el largo plazo y con dos posibilidades. El primer escenario es un caos generalizado y una guerra civil en Irán, con efectos de arrastre sobre los países vecinos, por ejemplo mediante oleadas de refugiados y sabotajes a las rutas marítimas del Golfo Pérsico, vitales para las economías. El segundo escenario, el optimista, es un colapso rápido del régimen y el ascenso de un gobierno prooccidental.
Ese escenario podría convertir a Teherán en una potencia en ascenso a largo plazo. “Al final, los países árabes quieren que la República Islámica se quede”, estimó un exiliado iraní en conversación con “Hayom”. “Temen un Irán libre en el futuro, porque saben que un Irán libre y democrático será el primer aliado de Israel en Oriente Medio, y entonces ya no habrá compradores para su doble política o para el proyecto de los Hermanos Musulmanes”.
El mismo exiliado considera que hay que poner las amenazas en perspectiva: “El poder definitivo de la República Islámica se resume en las amenazas. Son amenazas vacías de contenido de alterar el orden regional durante días y de perturbar la economía y el sustento de miles de millones de personas. Por eso, cualquier golpe contra la República Islámica debe ser duro y eficaz, hasta que caiga. De lo contrario, el régimen se volverá más audaz y más peligroso que antes”.
En este contexto, se entiende la estrategia de la mayoría de los países árabes: darle al régimen un abrazo diplomático y ayudar en la medida de lo posible a los esfuerzos de mediación frente a Estados Unidos.
Egipto
El jefe de la Oficina de Intereses de Irán en El Cairo, Mojtaba Firdousi-Bor, publicó el viernes un comunicado dramático. Según él, se tomó una decisión final para intercambiar embajadores entre Irán y Egipto y ahora solo se espera una declaración oficial al respecto. Si este paso se concreta, ambos países reanudarán plenamente sus relaciones, rotas tras la Revolución Islámica de 1979.
A lo largo de los años se mantuvieron canales diplomáticos de menor nivel, pero esto se considera una señal de acercamiento por el lado egipcio, que busca distanciarse de un enfrentamiento regional. La campaña regional anterior, que estalló tras la guerra contra Hamás en Gaza, llevó al bloqueo del canal de Suez y a pérdidas enormes para los egipcios. En El Cairo no desean un retorno a ataques de los hutíes en el mar Rojo.
Catar
El emirato del Golfo que alberga organizaciones terroristas tiene mucho que perder en una guerra con Irán. En primer lugar, la base de Al Udeid en su territorio alberga a miles de soldados estadounidenses. En segundo lugar, una desestabilización del Golfo Pérsico puede dañar su economía, basada principalmente en la exportación de gas por vía marítima. Por ello, Qatar actúa en dos vías en paralelo.
En el plano diplomático, transmite mensajes entre Irán y Estados Unidos para preservar la negociación de un arreglo que evite una guerra. Recién el fin de semana, el canciller Qatarí Mohammed Al Thani transmitió a su homólogo Araqchi que la negociación “todavía continúa”. En el plano militar, Qatar se apoya en sistemas de defensa de Estados Unidos que llegarán a la zona, además de los sistemas de defensa de fabricación estadounidense que los Qataríes ya poseen.
Arabia Saudita
En el reino incrementan la coordinación con los iraníes con la esperanza de impedir un ataque contra fuerzas estadounidenses en su territorio. Al margen de un ejercicio internacional en la India (“Milan 2026”), se celebró una reunión tripartita de almirantes de Arabia Saudita, Irán y Arabia Saudita [sic]. En el encuentro se debatió sobre la “mejora de la cooperación en el ámbito marítimo, incluida la lucha contra la piratería, la protección de las rutas de navegación y la gestión de crisis”.
Esto se suma a las conversaciones que mantuvo el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman con el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, hace algunas semanas. El príncipe transmitió mensajes conciliadores y prometió que “no permitirá ninguna acción desde su territorio”.
Omán
El sultanato se convirtió en el país más significativo del Golfo en la conducción del proceso de mediación entre Irán y Estados Unidos. Tras la última ronda en Ginebra, el canciller omaní Badr al-Busaidi afirmó que hubo un buen avance y que el ambiente de las conversaciones fue constructivo. Aun así, es dudoso que los omaníes puedan anotarse esta vez un éxito.
Fuentes diplomáticas identificadas con Irán informaron que la parte estadounidense planteó las cuestiones de los misiles balísticos y la implicación regional, mientras la parte iraní insistió en tratar únicamente el tema nuclear. Según un reporte del diario “Al-Akhbar”, el enviado Steve Witkoff transmitió a los iraníes que esa insistencia “no será en su beneficio”.
Emiratos Árabes Unidos
En Abu Dabi, como en otras capitales de la región, dejaron claro que no permitirán ningún ataque contra Irán desde su territorio, quizá con la esperanza de que el régimen de la República Islámica limite su respuesta. Además, existe el temor al impacto de un enfrentamiento regional sobre la situación económica de la federación árabe.
Según la agencia de noticias Reuters, los mercados bursátiles de Emiratos Árabes Unidos ya registraron caídas el viernes después de que los inversores reaccionaran a un ultimátum de Estados Unidos a Irán para llegar a un acuerdo en pocos días, de lo contrario el país “sufrirá”. A la vez, analistas emiratíes sostienen que Teherán perdió la mayoría de sus cartas y se encuentra en un callejón sin salida.
Kuwait
También en este emirato expresan preocupación por los acontecimientos. A comienzos de mes, el destacado político kuwaití Abdallah al-Nafisi se preguntó por qué la negociación entre Irán y Estados Unidos no puede ser directa. “¿No sería más rápido y evitaría las tensiones asociadas a una negociación indirecta?”. En otra ocasión, estimó que la negociación fracasará porque Trump ve el asunto iraní como la única solución a sus “problemas internos”.
Irak
En el trasfondo de los acontecimientos regionales, parece que Bagdad está profundamente atrapada en el enredo político. En el bloque chií proiraní pretendían impulsar la candidatura de Nuri al-Maliki para la jefatura de gobierno. Sin embargo, rápidamente Estados Unidos y diversos actores en Irak expresaron su oposición a un candidato considerado cercano a Irán. Por ello, se evalúa la opción de presentar a otro candidato que genere menos controversia.
Un ataque estadounidense podría conducir al caos en Irak debido a las milicias chiíes leales al régimen iraní. No obstante, en enero de 2026 Estados Unidos completó la retirada de su última base significativa en Irak, Ain al-Asad. Este desarrollo reduce el banco de objetivos del régimen iraní.
