El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró el domingo 22 de febrero de 2026 que los misiles iraníes impactaron en objetivos dentro de Israel durante la guerra de junio de 2025 y que Teherán conserva la capacidad para repetir esos ataques si sufre una agresión.
Según Araghchi, Irán enfrenta esa posibilidad “en una mejor situación” defensiva que en la guerra de 12 días del año pasado. En una entrevista televisada, expuso su lectura sobre el funcionamiento de las defensas antiaéreas de ambos países y atribuyó eficacia al lanzamiento de misiles.

“Sí, tuvimos problemas con nuestra defensa antiaérea, pero los israelíes también tuvieron problemas con su defensa antiaérea y nuestros misiles pudieron alcanzar objetivos dentro de Israel”, dijo. Añadió: “Ellos empezaron la guerra, pero después de 12 días, pidieron un alto el fuego, un alto el fuego incondicional.
Araghchi continuó: “¿Por qué? Porque no pudieron defenderse contra nuestros misiles. Así que tenemos una muy buena capacidad de misiles, y ahora estamos incluso en una mejor situación que en la guerra anterior”. Remató: “Alcanzaron sus objetivos de una manera muy precisa, y pueden hacerlo de nuevo”.

Israel e Irán combatieron entre el 13 y el 24 de junio de 2025, tras una ofensiva israelí que golpeó instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní y su arsenal de misiles. Irán respondió con andanadas de misiles y drones contra ciudades e instalaciones israelíes.
En ese marco, Estados Unidos intervino con ataques contra infraestructuras de enriquecimiento de uranio en Irán. El alto el fuego entró en vigor el 24 de junio con respaldo de Washington, después de jornadas de intercambio de ataques y de restricciones civiles en ambos países.

Durante la guerra, los ataques iraníes superaron en parte el paraguas de defensa antiaérea israelí y causaron 28 muertos en Israel, según el balance difundido por las autoridades israelíes. En Irán, las autoridades reportaron cientos de víctimas mortales por los bombardeos israelíes.
Un recuento inicial habló de 610 muertos y un recuento posterior elevó la cifra a 935. En Israel, las fuerzas armadas señalaron que los misiles dañaron 240 edificios residenciales, incluidos más de 2.000 apartamentos, y forzaron el desplazamiento de más de 9.000 personas.

Tras el alto el fuego, un funcionario militar israelí reconoció públicamente que ataques iraníes alcanzaron “muy pocos” emplazamientos militares israelíes y que esas instalaciones siguieron operativas, sin aportar ubicaciones ni detalles sobre la magnitud de los daños.
Ese reconocimiento, el primero de esa naturaleza en el plano oficial israelí, reforzó el argumento iraní de que parte de sus proyectiles superó las intercepciones durante la guerra de 2025. En este escenario, las declaraciones de Araghchi se producen con una tensión renovada entre Teherán y Washington.

Con un despliegue militar estadounidense en la región que fuentes diplomáticas y oficiales describen como uno de los mayores desde 2003, también se mencionan preparativos israelíes para una eventual operación conjunta si falla la vía política. Araghchi defendió la negociación como única salida para el expediente nuclear.
El ministro afirmó que trabaja en un texto y que prevé reunirse en Ginebra el jueves 26 de febrero, y reiteró que la mesa actual trata únicamente lo nuclear, no el programa de misiles. En paralelo, Teherán mantiene su línea de excluir el componente misilístico de cualquier acuerdo.

Además, presenta esa capacidad como pilar de disuasión tras la guerra de junio de 2025. Con las conversaciones previstas para los próximos días y con la acumulación de fuerzas en la región, Araghchi cerró su mensaje con una advertencia operativa sobre la preparación de Irán.
Irán, dijo, sabe “cómo defenderse” y está “plenamente preparado” para “repetir” lo ocurrido si la situación lo exige.
