Los aliados de Irán en la región están aumentando su preparación ante un posible ataque estadounidense, que podría llevar a su intervención en la campaña, así como a una respuesta de Israel. Mientras que en Israel estiman que Hezbolá no se quedará esta vez al margen, como hizo en la operación “Con la fuerza de un león” en junio, los demás miembros del “Eje de la Resistencia” también se alistan para un escenario de una amplia guerra regional.
En Yemen, según un informe del diario libanés Al-Akhbar, los hutíes elevaron el nivel de alerta general ante “cualquier agresión potencial”, con preparativos militares y de seguridad que incluyeron ensayos del sistema de defensa antiaérea.

Según la agencia de noticias yemení “Saba”, el Comité de Emergencia celebró una reunión presidida por el primer ministro en funciones, Mohammed Muftah, durante la cual discutió mecanismos para mejorar la preparación general para responder a situaciones de emergencia.
La reunión se centró en mejorar la coordinación entre las autoridades pertinentes, y especialmente la Autoridad de Defensa Civil, responsable de las operaciones de rescate y de reducir las pérdidas humanas y materiales en circunstancias excepcionales. El comité aprobó una serie de medidas para apoyar al sector de emergencias, destinadas a garantizar una respuesta eficaz en el período próximo.
Según el informe de Al-Akhbar, identificado con el Eje de la Resistencia, Saná no descarta la posibilidad de un enfrentamiento, a la luz del incremento de las preocupaciones israelíes respecto a la posibilidad de que los hutíes se alineen con Irán si estalla un conflicto. También se escribió que “a pesar del compromiso de los hutíes con el acuerdo de alto el fuego y el cese de las acciones de apoyo con cohetes a Gaza, no han declarado el fin del enfrentamiento con el enemigo israelí”.

En su lugar, se escribió: “los hutíes aprovecharon la calma que entró en vigor en octubre pasado para prepararse para una futura ronda de combates. En las últimas semanas, las fuerzas de Saná intensificaron sus preparativos militares y llevaron a cabo varias maniobras terrestres en las provincias de Ibb, Hodeida y Saná, que simularon operaciones de patrulla, seguimiento y ataque contra posiciones estadounidenses e israelíes, utilizando munición real.
Asimismo, fuentes militares en Saná dijeron al diario que esperan que nuevos tipos de misiles balísticos y drones entren en servicio en caso de enfrentamiento. No descartaron el regreso del concepto de “unidad de los frentes” si Irán se enfrenta a un ataque conjunto estadounidense-israelí. Según el informe, el apoyo renovado de los hutíes incluirá esta vez tácticas diferentes, junto con “armas avanzadas capaces de maniobrar y atacar objetivos con gran precisión”.
En Irak, las milicias chiíes también se están preparando. Según el diario Qatarí Al-Araby Al-Jadeed, publicado en Londres, la implicación de actores iraquíes en un conflicto externo podría volver a introducir al país en un círculo de ataques militares y rivalidades internacionales, y amenazar su estabilidad de seguridad, política y económica.

Una fuente de alto rango del “Comité de Coordinación de la Resistencia Iraquí” —una organización paraguas de varias milicias vinculadas a Teherán— dijo a “Al-Araby Al-Jadeed” que existe una “tendencia real y seria entre algunos de los grupos armados a participar en cualquier conflicto militar estadounidense previsto con Irán”.
La fuente subrayó que “esta posibilidad ya no es solo una declaración mediática; se debatió y se tomó una decisión al respecto dentro de las estructuras organizativas de algunos de esos grupos”. La fuente, que pidió permanecer en el anonimato, explicó que “las discusiones en el comité durante el período reciente se centraron en la naturaleza de la postura del grupo en caso de que estalle una guerra entre Irán y Estados Unidos”.

Añadió además que “la batalla será regional y no se limitará a las fronteras de un país en particular, y que algunas facciones ya han comenzado a elevar el nivel de preparación y de movilización mediática y organizativa, basándose en la suposición de la expansión de la guerra, que se ha reflejado en el discurso de movilización y en la apertura de canales para el voluntariado y la formación”.
Asimismo, destacó que “se decidió en principio, entre cuatro de las siete facciones de la resistencia islámica iraquí, proporcionar ayuda militar a Irán y abrir frentes en caso de un ataque. Sin embargo, esto sigue dependiendo de los acontecimientos sobre el terreno, de la naturaleza del enfrentamiento y de su alcance”.
El activista político Majasha Al-Tamimi dijo al diario que “la posibilidad de que algunas facciones iraquíes participen en cualquier enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán bajo el disfraz de ‘apoyo’ no es imposible”. Añadió: “Desde el punto de vista operativo, estas facciones poseen capacidades de misiles y drones de corto y medio alcance, y tienen experiencia en atacar bases que albergan fuerzas estadounidenses dentro de Irak y Siria. Sin embargo, entienden que cualquier escalada directa constituirá un enfrentamiento con una potencia, lo que significa una respuesta dura y focalizada“.

También subrayó que “la participación de estas facciones supone un riesgo muy alto para Irak. En primer lugar, convertiría el territorio iraquí en un escenario de intercambio de fuego, y expondría infraestructuras petroleras, aeropuertos y bases militares a ataques“.
Ali Nasser, experto en asuntos estratégicos, dijo al diario: “Hay una tendencia entre un gran número de personas a inscribirse como ‘terroristas suicidas’ dentro de Irak en caso de una guerra entre Irán y Estados Unidos. Este es un indicador peligroso de la participación de varios grupos identificados con la resistencia en Irak en esta guerra. Además, se publicó un video que muestra varios misiles en túneles, supuestamente dentro de Irak, lo que también incrementa la preocupación estadounidense”.
