El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo su propósito de trasladarse a Israel para reunirse con el primer ministro Benjamín Netanyahu, en medio del aumento de la tensión entre Washington y Teherán y con diálogos centrados en opciones militares contra Irán, aunque el programa permaneció sujeto a modificaciones y el desplazamiento podría posponerse.
Un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, resumió el estado de la organización con una fórmula habitual para este tipo de desplazamientos: “El secretario Rubio sigue planeando viajar a Israel, pero el calendario sigue sujeto a cambios”. La programación preliminar situaba el encuentro con Netanyahu el sábado 28 de febrero, pero la coordinación empezó a orientar la llegada hacia el lunes 2 de marzo.

La visita se enmarca en la fase más reciente de la negociación indirecta entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní, con contactos en Ginebra entre enviados estadounidenses y el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi. Tras esa ronda, un alto funcionario estadounidense señaló que Irán preparaba una propuesta escrita para atender las preocupaciones planteadas por Washington.
La Casa Blanca reconoció avances puntuales y, a la vez, marcó distancia respecto de los asuntos centrales. Su portavoz, Karoline Leavitt, trasladó a la prensa que las posiciones seguían “muy alejadas en algunos asuntos”. Ese escenario de negociación, sin acuerdo definitivo a la vista, se mantuvo como telón de fondo del desplazamiento previsto por Rubio.

El componente operativo añadió presión al calendario del secretario de Estado. El presidente Donald Trump ordenó un refuerzo militar en Oriente Medio que incluyó el envío de un segundo grupo de portaaviones, y la Administración fijó mediados de marzo como horizonte para completar el despliegue de fuerzas necesario para una eventual acción.
Trump advirtió de que “ocurrirán cosas realmente malas” si Irán no alcanza un acuerdo, y también afirmó que consideraba un golpe “limitado” como herramienta de presión. Dentro de esa secuencia, Rubio tenía prevista una reunión con Netanyahu el 28 de febrero para tratar Irán, con la ventana temporal del posible uso de la fuerza aún sin concreción pública.
La incertidumbre diplomática coincidió con medidas de protección del personal estadounidense en la región. El Departamento de Estado ordenó la salida de personal no esencial y de familiares con derecho a acompañamiento desde la embajada en Beirut, y un funcionario del organismo explicó que la decisión respondió a una evaluación continua del entorno de seguridad.

Una fuente en la legación indicó que 50 personas salieron, mientras un funcionario del aeropuerto de Beirut cifró en 32 los empleados que volaron ese lunes junto con familiares. La embajada continuó sus operaciones con el equipo principal. En este marco, el equipo de Rubio mantuvo el viaje a Israel en la planificación inmediata, pero la evolución regional y los ajustes logísticos dejaron el itinerario sin confirmación definitiva de fechas.
