Documentos filtrados del gobierno ruso señalan que el ministerio de Defensa iraní firmó un acuerdo de armamento valorado en $580 millones para comprar, durante tres años, 500 lanzadores portátiles 9K333 Verba de misiles tierra-aire de corto alcance y 2.500 misiles 9M336 vinculados al sistema.
De acuerdo con los informes, la negociación se realizó entre Rosoboronexport, el conglomerado estatal ruso encargado de exportaciones militares, y el representante en Moscú del ministerio de Defensa y Logística de las Fuerzas Armadas de Irán. En paralelo, se difundieron con amplitud conjeturas sobre la forma de financiación.
Se especuló que el costo de la compra quedaría compensado con exportaciones de defensa iraníes a gran escala hacia Rusia, en especial drones como el Shahed 136, que se fabrica en territorio ruso bajo licencia. La adquisición se produjo después de pedidos de cazas Su-35, que permanecen sin entrega, y de helicópteros Mi-28.
En el caso de los Mi-28, las entregas comenzaron en enero. En servicio desde 2014, el Verba figura de manera extendida como el sistema portátil de defensa antiaérea más capaz del mundo y, aunque supera en precio a modelos rusos anteriores, aporta ventajas de rendimiento consideradas muy marcadas.
Entre sus rasgos, destaca que se describe como el único sistema portátil conocido con un buscador de tres espectros, lo que le da una ventaja cualitativa frente a contramedidas modernas. Ese conjunto integra sensores ultravioleta, de infrarrojo cercano y de infrarrojo medio, según la caracterización difundida sobre el equipo.
El diseño también priorizó una elevada capacidad para discriminar objetivos respecto de fuentes de calor de fondo, bengalas y Contramedidas Infrarrojas Direccionales (DIRCM). Además, se citó como relevante que enfrenta blancos a 6,5 kilómetros y a altitudes de hasta 4,5 kilómetros, un techo superior al de otros sistemas portátiles conocidos.
La sensibilidad del sistema trisensor se presenta como un elemento central para su distancia de enganche particularmente extensa. A la vez, el mando y control del Verba permite calcular variables de vuelo y repartir los objetivos detectados entre unidades de lanzamiento, de modo que equipos desplegados en grandes áreas formen redes defensivas.
Su terminal integrado de control automatizado posibilita que baterías dispersas coordinen el fuego y empleen datos procedentes de radares y aeronaves. En ese marco, se mencionó que podrían intervenir sensores aerotransportados de los helicópteros Mi-28 adquiridos por Irán y de los cazas Su-35.
Tras seguir blancos potenciales antes de que ingresen en el alcance de enfrentamiento, el sistema asigna automáticamente tareas a las dotaciones mejor ubicadas para disparar, y se informó que esa automatización reduce los tiempos de reacción en un factor de diez. Pese a su alcance y a sensores complejos, un lanzador cargado pesa 17,25 kilogramos.
Ese peso mantiene la movilidad de la infantería. El Verba se concibió para el campo de batalla moderno, donde se despliegan de forma amplia pequeños vehículos no tripulados y misiles de crucero con bajas firmas infrarrojas, y su espoleta y buscador permiten neutralizaciones por proximidad contra objetivos rápidos.
En cuanto a precios, se indicó que los lanzadores se vendieron a Irán a 47.000 dólares por unidad, y los misiles 9M336 a 200.000 dólares cada uno. No obstante, se mencionó una posible debilidad: el Verba se vendió con anterioridad a Siria, y el cambio de poder alteró el destino de arsenales.
Según el texto, el gobierno sirio fue derrocado en diciembre de 2024 por insurgentes respaldados por Turquía, lo que dejó arsenales al alcance de un miembro de la OTAN y volvió probable que equipos rusos de alto valor ya fueran analizados con el fin de desarrollar contramedidas eficaces. Aun así, se consideró posible que existan actualizaciones.
Esa posibilidad se centró en mejoras de los buscadores para reducir la vulnerabilidad derivada de un examen externo. En paralelo, se sostuvo que el valor de los sistemas portátiles tierra-aire se evidenció desde 2022 en el teatro ucraniano, tras la disponibilidad de cantidades heredadas de equipos soviéticos y recepciones adicionales.
Ucrania contaba con sistemas como el 9K38 Igla y, al mismo tiempo, recibió pequeñas partidas de FIM-92 Stinger de Estados Unidos. Se informó que un misil portátil soviético derribó un caza bombardero ruso Su-34 el 5 de marzo de 2022, posiblemente después de disparos múltiples que degradaron contramedidas.
Para ese momento, los sistemas Igla y Stinger también habían derribado al menos dos helicópteros de ataque rusos, según lo comunicado. Se reportaron otros derribos contra activos rusos atribuidos a Iglas y Stingers, aunque la mayoría permanecen sin confirmación. El aporte principal radicó en su integración en infantería.
En esa integración, los sistemas podían operar sin emitir firmas de radar, lo que permitió su empleo con muy poca advertencia.
