El primer ministro de la India, Narendra Modi, aterrizó hoy miércoles en Israel para una visita oficial que durará aproximadamente 26 horas. Al momento de su aterrizaje se registró una leve incidencia: su avión se detuvo a unos metros antes de la alfombra roja y las escaleras se trasladaron a la puerta trasera para permitir su descenso.
Modi recibió honores de una guardia de honor. Posteriormente se dirigirá a la Knéset, donde el presidente de la Knéset, Amir Ohana, lo recibirá. En el marco del acto oficial, Modi depositará una corona en el monumento a los caídos, firmará el libro de visitantes y se reunirá en el despacho del presidente de la Knéset con el primer ministro Benjamin Netanyahu. A las 17:00 pronunciará un discurso ante el pleno de la Knéset.
Por invitación del primer ministro Netanyahu, Modi realiza esta nueva visita a Israel tras su viaje anterior al país en 2017 y la visita recíproca de Netanyahu a la India. La oficina del primer ministro destacó que entre ambos líderes existe un vínculo personal estrecho y que su amistad de largos años se proyecta directamente sobre las relaciones entre los dos Estados.
Netanyahu y su esposa Sara Netanyahu recibirán a Modi en una ceremonia festiva en el aeropuerto Ben Gurión y mantendrán luego una reunión privada. Tras los discursos en el pleno de la Knéset, ambos participarán en un evento de innovación en el hotel Waldorf Astoria de Jerusalén. Por la noche, Netanyahu y su esposa ofrecerán a Modi una cena oficial conjunta.
Mañana jueves, los dos líderes visitarán Yad Vashem y sostendrán después una reunión ampliada en el hotel King David. A continuación se celebrará la ceremonia de firma de acuerdos, en la que se suscribirán varios convenios bilaterales entre Israel y la India en los ámbitos económico, de seguridad y político. Al concluir la ceremonia, ambos mandatarios emitirán declaraciones conjuntas a la prensa. Modi abandonará Israel a las 14:45.
En paralelo a los preparativos de la visita surgió una polémica política en torno al discurso que Modi pronunciará ante el pleno de la Knéset. Tras la decisión del Gobierno de no invitar al presidente del Tribunal Supremo, Isaac Amit, a la sesión solemne, la oposición amenazó con boicotear el acto. El líder de la oposición, Yair Lapid, afirmó que “se provocará una enorme vergüenza a la Knéset de Israel” y advirtió sobre la posibilidad de que el primer ministro de una gran potencia se enfrente a un hemiciclo parcialmente vacío.
El presidente de la Knéset, Amir Ohana, respondió que “amenazar con dañar las relaciones internacionales del Estado de Israel constituye un arma ilegítima en una disputa política interna” y exhortó a la oposición a no perjudicar los intereses exteriores de Israel. Ministros y diputados de la coalición criticaron también la posibilidad de boicot. Lapid publicó en la red X un mensaje en hindi en el que escribió: “Todo Israel espera recibir al primer ministro Modi mañana”. Modi contestó que confía en que su visita fortalecerá aún más los lazos entre los dos países.
