En un mensaje a la nación que pronunció esta noche (miércoles), el presidente de Estados Unidos Donald Trump subrayó el frágil equilibrio estratégico militar entre Occidente e Irán. Señaló que, para materializar la amenaza de contar con misiles intercontinentales capaces de llegar a territorio estadounidense, Irán debe convertir su actual capacidad de alcance medio en alcance intercontinental.
Con ese objetivo, los iraníes desarrollan tres capacidades críticas que las comunidades de inteligencia de Israel y de Occidente observan con atención estricta. En primer lugar, un misil intercontinental necesita varias etapas, con motores que se separan durante el vuelo, lo que reduce el peso y eleva la velocidad rumbo al blanco hasta salir de la atmósfera.
En segundo lugar, se exige un sistema de navegación de alta precisión, sustentado en computadoras de vuelo y sistemas muy avanzados. A esas distancias, una desviación mínima de milímetros en el lanzamiento puede desplazar el impacto y apartar el misil del objetivo dentro de un radio de varios kilómetros, según el planteamiento expuesto.
El tercer desafío se ubica en la fabricación de una ojiva con protección térmica. El misil abandona el espacio y luego reingresa a la atmósfera a velocidad enorme, y la fricción generada en el retorno produce un calor intenso. Ese componente resulta decisivo para que el sistema completo funcione en condiciones extremas.
Trump sostuvo que los iraníes progresan en el proyecto de misiles intercontinentales bajo la cobertura de un supuesto programa espacial civil. De acuerdo con expertos israelíes, Teherán usa lanzamientos de satélites como pantalla de su programa militar, y en esas operaciones prueba motores de múltiples etapas y distintos tipos de combustible sólido o líquido.
Uno de los aspectos sensibles que examinan se centra en la cabeza ubicada en la punta del misil, concebida para integrar, en configuración militar, una ojiva convencional o nuclear si el proyecto nuclear se concreta. Además, los iraníes destinan sumas enormes a un proyecto de satélites de espionaje para completar un sistema de guía autónomo.
Esa inversión busca evitar la compra de servicios a empresas occidentales, como sucede hoy, y con ello cerrar el equilibrio del terror frente a Estados Unidos. Aunque, según los expertos, la tecnología iraní aún no ha madurado para producir y lanzar un misil intercontinental preciso, los iraníes avanzan hacia esa meta.
