Aunque Purim aún no figura en el calendario de esta semana, el ambiente festivo ya se instaló en la farándula israelí. Varias celebridades decidieron anticipar la celebración y salir a escena con producciones que compiten en creatividad, impacto visual y capacidad de generar conversación. La carrera por el disfraz más comentado del año comenzó antes de tiempo y ya tiene una protagonista clara.
La cantante Shira Zoaretz, de 25 años, irrumpió en redes sociales con una apuesta que no dejó espacio para la indiferencia. Hija del empresario y presidente de la Asociación Israelí de Fútbol, Shino Zoaretz, la artista optó por recrear uno de los atuendos más controvertidos del pop internacional: el vestido de carne que Lady Gaga llevó a los Premios MTV en 2010. La versión israelí fue confeccionada íntegramente con carne real, replicando la estética cruda y provocadora que convirtió aquella aparición en un episodio icónico de la cultura pop.

Las imágenes circularon con rapidez y activaron un debate inmediato. Parte del público elogió la fidelidad del homenaje y el nivel de producción del disfraz, destacando la audacia de trasladar a la escena local un símbolo global. Sin embargo, otro sector reaccionó con críticas directas por el uso de carne animal en una prenda destinada a una aparición efímera. Las objeciones apuntaron tanto a la dimensión ética como al desperdicio alimentario, en un contexto de creciente sensibilidad pública hacia el consumo responsable.

El antecedente internacional sigue siendo inseparable de la discusión. En 2010, Lady Gaga apareció en la gala de los MTV Video Music Awards con el vestido de carne y esa misma noche obtuvo ocho galardones en las principales categorías. Al recibir uno de los premios de manos de Cher, subió al escenario con la pieza puesta y convirtió el atuendo en parte central del espectáculo. Más tarde explicó que el vestuario pretendía ser una declaración sobre derechos individuales y libertad de expresión, afirmando que, si no se defienden las convicciones propias, los derechos pueden volverse tan frágiles como la carne.

La controversia no fue menor entonces. Organizaciones defensoras de animales condenaron la elección, mientras que el mundo de la moda la interpretó como un gesto disruptivo. La revista Time la incluyó entre las declaraciones de moda más significativas de aquel año. Con el paso del tiempo, el vestido dejó de ser solo un objeto polémico para convertirse en pieza de exhibición permanente en el museo Haus of Gaga, ubicado en el Park MGM de Las Vegas.
En Israel, el homenaje de Zoaretz reactiva esa memoria cultural en clave local y abre la temporada de Purim con un listón elevado. Más allá de la aprobación o el rechazo que genere, la apuesta ya cumplió un objetivo central del espectáculo contemporáneo: instalar conversación y dominar la agenda digital antes de que la fiesta oficial siquiera comience.
