Mientras la tensión de seguridad en Oriente Medio se niega a disminuir, Estados Unidos continúa el envío de fuerzas significativas a Israel. El foco actual radica en los exclusivos aviones F-22. En este momento se encuentran desplegados en Israel doce aviones del modelo avanzado, y como informamos esta noche del miércoles en la edición central, seis aviones adicionales aterrizarán aquí en breve.
La decisión estadounidense de operar desde territorio israelí no resulta casual. El despliegue de estos aviones, junto con los aviones de reabastecimiento estadounidenses que ya arribaron, permite ataques a distancias lejanas, incluido Irán, cuando resulte necesario.
Además de la proximidad geográfica, Israel proporciona una capa de defensa sólida: los aviones y las tripulaciones estadounidenses reciben protección integrada de los sistemas de defensa antiaérea israelíes y estadounidenses. Como parte de la finalización de la integración, el comandante de la Fuerza Aérea, el general de división Tomer Bar, visitó hoy a los pilotos estadounidenses en la base. En esa conversación se fortaleció la preparación conjunta para las próximas etapas.
A pesar de esta demostración de fuerza militar, el escenario central sigue en Ginebra. La gran interrogante consiste en si los iraníes insistirán en sus “líneas rojas” o si surgirá un camino hacia el compromiso. No obstante, pese a las nuevas sanciones económicas contra altos funcionarios del régimen, el concepto de “presión máxima” aún no se aplica en toda su magnitud.
Medidas más drásticas, como un bloqueo naval o aéreo contra Irán, todavía no se han adoptado. Cabe la posibilidad de que estas medidas constituyan la siguiente carta antes de cualquier decisión sobre un ataque militar, con el fin de obligar a la “nave iraní” a dirigirse hacia un acuerdo. Israel rechaza cualquier pacto que no impida de forma absoluta que Irán obtenga un arma nuclear.
De forma paralela a estos movimientos militares, el Comando del Frente Interno amplía las actividades de preparación en las autoridades locales y en las instituciones educativas. La razón radica en que la preparación anticipada resulta crítica para el funcionamiento en tiempo real. Junto a los ejercicios, el público mantiene una alerta elevada ante la política de advertencias y la incertidumbre que rodea a la situación de seguridad.
En este momento, el Comando del Frente Interno decide no divulgar detalles adicionales sobre los escenarios de referencia. La razón consiste en que la saturación de información podría generar pánico innecesario. Las autoridades resaltan que transmitirán instrucciones claras y ordenadas al público según las necesidades concretas.
