En Israel rige el nivel máximo de alerta ante la posibilidad de que el derrumbe de las conversaciones de negociación entre Irán y Estados Unidos desemboque en una explosión regional sin precedentes. El principal supuesto que centra la atención de la cúpula del sistema de seguridad es un ataque estadounidense en territorio iraní.
Esa acción puede empujar a Israel a un choque directo y transformarlo en una guerra multifrontal de gran escala una vez que las organizaciones terroristas subordinadas a Teherán se sumen a la campaña contra Israel. En este marco, la tensión deja a la región en un punto crítico y en cada frente se revisa la preparación.
Según un informe publicado hoy jueves en el Canal 14 por el corresponsal Hillel Bitton Rosen, la evaluación vigente señala que Hezbolá se orienta a no participar. Sin embargo, bajo una presión iraní considerable, existe la posibilidad de que se incorpore a la confrontación.
A la vez, la atención se desplaza hacia el sur, en dirección a la Franja de Gaza, donde el sistema israelí fijó una línea roja clara e inequívoca. Sobre la opción de que Hamás se involucre, un alto funcionario de seguridad dijo al Canal 14: “Si Hamás se integra a una campaña regional con ataques contra Israel al término de la campaña existirá un único resultado: la ocupación de la Franja y la eliminación de toda la dirigencia que quede en la Franja”.
El panorama regional se presenta complejo y suma variables adicionales capaces de incidir en la intensidad del enfrentamiento. En relación con las milicias iraníes en Irak, el sistema de seguridad estima que también tienden a no participar, aunque dentro del propio sistema surgen voces que sostienen que ciertas facciones sí promueven su intervención.
En sentido opuesto, las valoraciones sobre los hutíes en Yemen difieren por completo, y se espera que se incorporen a los ataques contra Israel como parte del eje iraní. Además de las amenazas militares directas, el sistema de seguridad israelí observa la arena civil en Irán e intenta interpretar el cuadro completo.
Funcionarios israelíes consideran que las protestas en los campus iraníes se intensificarán, un factor que puede incidir en la reacción del régimen iraní ante un ataque estadounidense. La combinación de presión interna y amenaza militar externa configura una ecuación compleja que definirá si Oriente Medio se encamina a la calma o a una escalada que modifique el rostro de la región.
