En Israel, al igual que en los demás países de la región, se sigue con suma atención el ultimátum que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, impuso a los iraníes. Estos intentan difundir mediante los medios de comunicación mensajes tranquilizadores sobre supuestos avances. La sensación de confusión surge por el continuo refuerzo de las fuerzas del Ejército de los Estados Unidos en Oriente Medio.
¿Qué pretende lograr Trump en las negociaciones?
Solo cabe estimar qué pasa por su mente. Sin embargo, de la secuencia de sus declaraciones se infiere que Trump no desea un “acuerdo nuclear” ordinario al estilo de 2015. Él exige un “mega acuerdo” estricto, sin espacio gris ni cabos sueltos, que incluya el desmantelamiento total del programa nuclear iraní en todas sus formas. Trump lo expresa con claridad. Ello abarca la destrucción física de las instalaciones de Fordo y Natanz, que sufrieron daños graves en la operación “Con León”, y un control agresivo y permanente sin fecha de expiración.
Respecto al proyecto de misiles existía una densa niebla en torno al asunto. No obstante, cuando Trump declaró que Irán desarrolla misiles también para alcanzar un rango que amenaza directamente a los Estados Unidos, se estima con alta certeza que este punto constituye uno de los requisitos adicionales que él incorporó a las demandas de las negociaciones.
La cuestión del financiamiento del terrorismo quedó en suspenso. Según fuentes de seguridad, este tema no surgió como exigencia estadounidense. Tampoco los iraníes lo mencionaron en público.
¿Es capaz Trump de doblegar a Irán en las negociaciones?
En los últimos días gana fuerza la comparación entre Trump y Nixon, el trigésimo séptimo presidente de los Estados Unidos. Nixon ideó la “teoría del loco” como táctica fría y calculada para ejercer presión masiva sobre la Unión Soviética, según la cual él estaba dispuesto a emplear armas nucleares en Vietnam.
Parece que Trump sigue sus pasos. No transcurre una hora sin que los medios extranjeros informen sobre un nuevo paso en el refuerzo de fuerzas en Oriente Medio. Trump, al igual que Nixon, logró generar una incertidumbre tan grande que eleva la tensión día tras día. En apariencia, los iraníes debían haberse rendido hace tiempo y haber izado la bandera blanca. Sin embargo, desde el aspecto comunicacional ocurre exactamente lo opuesto.
Los iraníes no solo transmiten que todo sigue como de costumbre. Incluso esta semana filtraron el nombre del sucesor del líder supremo Alí Jamenei en caso de que lo eliminen. Yo estimo que el régimen iraní enfrenta una presión enorme. Sus líderes están dispuestos a ofrecer concesiones muy amplias con el fin de posponer la guerra. La interrogante radica en cuáles son sus líneas rojas, en particular cuando se trata de figuras religiosas altamente extremistas. Estas figuras masacraron hasta hace poco a decenas de miles de ciudadanos iraníes en nombre de la supervivencia del régimen.
¿Qué ocurrirá primero? ¿La guerra o el acuerdo?
Ambas opciones se encuentran a igual distancia. Esto se alinea perfectamente con la política de Trump en los negocios, según él mismo relató en varias ocasiones. Él aplica una presión enorme. Luego, al límite de esa presión, toma la decisión y resuelve. Según mi evaluación, él todavía no agotó el proceso de aplicación de la presión.
En el eje que conduce al acuerdo no existen indicios de colapso en las negociaciones. Los iraníes hablan abiertamente de un “avance significativo”. Existen informes no confirmados sobre propuestas de negocios iraníes dirigidas a Trump.
En el eje que conduce a la guerra, el ultimátum impuesto a los iraníes está a punto de expirar. La evacuación del personal no esencial de la embajada estadounidense en Israel constituye una señal clara de que los Estados Unidos se preparan para una operación militar extensa. Esta operación incluye la posibilidad de que Israel absorba misiles.
Por consiguiente, se estima que Trump mantendrá la presión. La llegada del portaaviones “Ford” a la zona marcará una etapa adicional y de gran potencia. No resulta casual que el gobierno afirme que construyó la mayor fuerza de ataque en Oriente Medio desde el año 2003. Si Irán no se humilla y no se somete a sus exigencias, y no entrega un acuerdo histórico en los próximos días, la probabilidad de una acción militar limitada, pero poderosa, con efectos amplios, resulta muy elevada.
