Antes del ataque de Estados Unidos contra Irán, el presidente estadounidense Donald Trump recibió informes que presentaron evaluaciones contundentes sobre el riesgo de un gran número de bajas estadounidenses y también destacaron la posibilidad de un cambio generacional en Oriente Medio a favor de los intereses de Estados Unidos, según dijo a Reuters un funcionario estadounidense.
El inicio de lo que el Pentágono llamó “Operación Furia Épica” sumió a Oriente Medio en un conflicto nuevo e impredecible. Los ejércitos de Estados Unidos e Israel atacaron sitios en todo Irán, lo que desencadenó ataques iraníes de represalia contra Israel y países árabes del Golfo cercanos.
De acuerdo con ese funcionario, que habló bajo condición de anonimato, quienes expusieron esos informes describieron la operación al presidente como un escenario de alto riesgo y alta recompensa. En esa caracterización, se combinaron advertencias sobre consecuencias graves con la presentación de posibles beneficios estratégicos de amplio alcance.
Los informes del equipo de seguridad nacional de Trump ayudan a explicar cómo el presidente decidió emprender probablemente la operación militar estadounidense más arriesgada desde la invasión de Irak en 2003. En ese contexto, la valoración recibida incluyó tanto el costo potencial como el margen de ganancia que se atribuyó a la iniciativa.
Antes de los ataques, Trump recibió múltiples informes de funcionarios, entre ellos el director de la CIA John Ratcliffe, el general estadounidense Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth. Esas sesiones formaron parte de las consultas previas a la decisión.
El jueves, el almirante Brad Cooper, que dirige las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio como jefe del Comando Central, voló a Washington para sumarse a las conversaciones en la Sala de Situación de la Casa Blanca. Su participación se integró en las deliberaciones en torno al desarrollo de la operación.
Un segundo funcionario estadounidense señaló que, antes de los ataques, la Casa Blanca recibió información sobre una serie de riesgos asociados con operaciones contra Irán, incluidos ataques de represalia contra múltiples bases estadounidenses en la región con misiles iraníes que podrían abrumar las defensas, así como ataques de apoderados iraníes contra tropas estadounidenses en Irak y Siria.
