Washington dijo que inteligencia detectó un posible despliegue de misiles iraníes. La Casa Blanca justificó la operación con Israel por riesgos inmediatos y nucleares.
La alerta sobre misiles balísticos marcó el inicio de la operación
Tras recibir informes de inteligencia, Donald Trump aprobó la Operación Furia Épica contra Irán, según declaró el sábado un alto funcionario estadounidense. Esos reportes advertían que la República Islámica preparaba el despliegue preventivo o simultáneo de misiles balísticos ante cualquier acción de Estados Unidos contra Teherán. Autoridades iraníes, en contraste, afirmaron que solo activarían su arsenal si el país sufría un ataque, escenario que luego ocurrió.
El funcionario aseguró que Trump optó por evitar que fuerzas estadounidenses en la región recibieran ataques de misiles convencionales. Según su análisis, si Washington permanecía inmóvil y esperaba el primer golpe, las bajas y los daños resultarían sustancialmente mayores. Por eso, defendió una acción “preventiva y defensiva” destinada a impedir lanzamientos. También sostuvo que Estados Unidos no aceptaría quedar expuesto a un ataque inicial que elevara el riesgo para tropas y aliados.
En esa línea, el alto funcionario afirmó que no era aceptable convivir con un actor que, a su juicio, posee misiles y capacidad para fabricar “100 al mes” de forma indefinida. Presentó esa posibilidad como un mecanismo para desbordar cualquier defensa potencial. Reiteró que Washington no aceptaría ser “rehén” ni permitir un primer golpe contra fuerzas estadounidenses y socios regionales, por el impacto que tendría sobre la seguridad en la zona.

El mismo funcionario distinguió entre amenazas de distinto horizonte temporal. Describió la “ambición” iraní de obtener armas nucleares como un peligro de largo alcance. Al mismo tiempo, señaló que el arsenal de misiles de Teherán, con capacidad para alcanzar bases estadounidenses en la región, representaba una amenaza “a corto plazo” y un “riesgo intolerable” para Estados Unidos. Esa lectura acompañó el giro del argumento público de Washington.
Claves citadas por funcionarios de Estados Unidos sobre Furia Épica
- Washington afirmó que actuó para impedir lanzamientos de misiles que, según su análisis, elevarían bajas y daños si Irán golpeaba primero.
- La Casa Blanca presentó el programa de misiles como amenaza inmediata y la aspiración nuclear iraní como riesgo de largo alcance.
- Un funcionario dijo que la operación busca eliminar la capacidad iraní de atacar a vecinos con drones, misiles o fuerzas navales.
- Estados Unidos afirmó que conoce la ubicación del uranio altamente enriquecido iraní, aunque describió como difícil alcanzarlo.
- Otro funcionario consideró que aún faltan defensas antiaéreas iraníes por neutralizar para ampliar la libertad de acción aérea.
Washington cambió el énfasis: del programa nuclear al riesgo de misiles
Las declaraciones del alto funcionario reflejaron un ajuste en la argumentación para respaldar el ataque conjunto con Israel, ejecutado el sábado por la mañana. Hasta entonces, Trump había destacado principalmente el programa nuclear de Irán por encima de su programa de misiles balísticos. Con esta explicación, la administración puso en primer plano el riesgo inmediato que atribuye al arsenal de misiles capaz de alcanzar bases estadounidenses, sin abandonar la preocupación por una eventual capacidad nuclear.

Al referirse a las tres rondas más recientes de negociaciones nucleares, el funcionario sostuvo que Irán mostró “cero seriedad” para lograr un acuerdo real. También dijo que Washington ofreció “combustible nuclear gratis para siempre” durante esas conversaciones. Según su relato, Teherán rechazó esa propuesta, y Estados Unidos concluyó que la respuesta “no tenía absolutamente ningún sentido”. Además, acusó a Irán de intentar ganar tiempo en lugar de negociar de buena fe.
En el mismo contexto, el funcionario afirmó que Irán reconstruía lo destruido en ataques estadounidenses e israelíes del pasado junio. Señaló que Washington buscó incluir el programa de misiles iraní en el marco de las conversaciones, pero aseguró que Teherán rechazó abordar ese punto. Dijo que Irán no aceptó discutir esos misiles ni con Estados Unidos ni con sus socios regionales. Para la administración Trump, esa negativa representó una situación inaceptable.
El funcionario también afirmó que Irán buscaba preservar su capacidad de enriquecer, con el objetivo de usarla con el tiempo para una bomba nuclear. Sostuvo que, si Teherán pretendía un programa civil y pacífico, Estados Unidos ofreció “muchas maneras” de lograrlo. Sin embargo, describió la postura iraní como una secuencia de “juegos, trucos y tácticas dilatorias”. Esa interpretación se sumó a la justificación de la decisión presidencial.
Duración, objetivos y control político de la Operación Furia Épica

Fox News citó el sábado a otro alto funcionario estadounidense que describió la Operación Furia Épica como un esfuerzo para asegurar que Irán deje de tener “capacidad de atacar a sus vecinos: ni drones, ni misiles, ni marina”. Ese funcionario agregó que Washington conoce el lugar donde Irán almacena su uranio altamente enriquecido, aunque planteó que resulta difícil alcanzarlo. También dijo que la operación podría extenderse “un par de semanas”, con posibilidad de cierre anticipado por decisión de Trump.
Ese mismo funcionario indicó que aún quedan varias defensas antiaéreas iraníes por neutralizar, un paso que consideró necesario para que Estados Unidos e Israel actúen con mayor libertad en el espacio aéreo iraní. En paralelo, tras declaraciones del canciller iraní Abbas Araghchi, quien insinuó que Israel arrastró a Estados Unidos al conflicto, un tercer funcionario estadounidense rechazó esa versión. Afirmó que Trump actuó por el interés nacional de Estados Unidos.
El tercer funcionario, que habló bajo condición de anonimato, aseguró que “Israel no arrastró” a Estados Unidos a la Operación Furia Épica. Añadió que cualquier afirmación contraria por parte de un Irán “desesperado y tambaleante” era falsa. Ese intercambio marcó el intento de Washington por controlar el encuadre político de la operación y negar que la decisión respondiera a presiones externas. La administración presentó la acción como una elección soberana y preventiva.
Mientras tanto, un alto diplomático árabe sostuvo que, aunque la aparente muerte de Jamenei constituye un golpe considerable para la República Islámica, el régimen se preparó para ese escenario. Citó un informe de The New York Times que atribuyó a Jamenei planes de sucesión y cadenas de mando de emergencia, con Ali Larijani a cargo de la gestión de crisis. El diplomático afirmó que Irán buscará prolongar la campaña, y que sobrevivir ya se vería como victoria.
