La CIA localizó el paradero exacto del líder supremo Ayatolá Alí Jamenei poco antes de que Estados Unidos e Israel ejecutaran un ataque coordinado contra Irán. Funcionarios describieron los datos obtenidos como inteligencia de “alta fidelidad”, que orientó el diseño de la operación, según informó The New York Times al citar fuentes conocedoras del asunto.
De acuerdo con ese medio, los servicios de inteligencia estadounidenses siguieron a Jamenei durante varios meses y afinaron el conocimiento sobre sus desplazamientos y sus esquemas de seguridad. El punto decisivo llegó al confirmarse que el dirigente asistiría a una reunión matutina con altos cargos iraníes en un complejo gubernamental en el centro de Teherán.
Estados Unidos transmitió esos datos a Israel, y ambos países modificaron el calendario previsto para la ofensiva. El ataque, que en un inicio se planificó bajo la cobertura de la noche, se adelantó para que coincidiera con la reunión fijada a las 9:40 a. m., hora de Teherán.
The New York Times señaló que tanto la Casa Blanca como la CIA rechazaron hacer comentarios sobre la información publicada en el informe.
