El ministro de Defensa, Israel Katz, sostiene que la Fuerza Aérea israelí ataca Teherán con municiones “stand-in”, es decir, proyectiles que se lanzan de forma directa sobre los objetivos designados, sin emplear armamento de largo alcance disparado desde gran distancia.
“Por primera vez en la Operación León Rugiente, los aviones de la Fuerza Aérea están operando en “stand-in” sobre los cielos de Teherán en un poderoso ataque contra objetivos del régimen y de la represión”, afirma Katz.
Según esa descripción, los bombardeos en Teherán durante el último día se realizaron con armas de largo alcance, que se disparan desde lejos y, por lo general, incorporan ojivas de menor tamaño en comparación con otras municiones utilizadas en ataques más cercanos.
La posibilidad de emplear bombas stand-in llega después de que el ejército declarara que estableció la superioridad aérea y que “abierto el camino a Teherán”, en referencia al acceso operativo para intensificar las acciones sobre la capital iraní.
Katz añade que, a partir de ahora, se ejecutarán “ataques continuos y potentes” en Teherán, en el marco de la misma operación, con el propósito de mantener la presión sobre los objetivos seleccionados dentro de la ciudad.
