Con el cielo encaminado a seguir clausurado mientras persiste la caída de misiles iraníes, las aerolíneas israelíes se aprestan a poner en marcha vuelos especiales para repatriar a decenas de miles de ciudadanos y, a la vez, habilitar salidas por rutas terrestres a través de los cruces fronterizos que permanecen operativos.
La escena, por lo demás, no es inédita. La última vez que Israel bajó la persiana de su espacio aéreo —durante la guerra de 12 días con Irán en junio—, israelíes varados y turistas con urgencia de partir terminaron mirando al mar: pagaron miles de shekels por un asiento en veleros privados que iban y venían hacia Chipre, como si el Mediterráneo se hubiera convertido, de pronto, en un corredor alterno de supervivencia logística.
El Aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv, principal puerta internacional del país, permanece cerrado a salidas y llegadas desde el sábado, cuando Israel y Estados Unidos ejecutaron un ataque militar conjunto de gran escala contra Irán. Desde entonces, la República Islámica ha respondido con una andanada sostenida de misiles y drones dirigidos hacia territorio israelí.
El Al, Arkia e Israir suspendieron todas sus operaciones hasta el 3 de marzo, bajo la previsión de que Ben Gurion no reabrirá antes de, al menos, el miércoles. El resultado: decenas de miles de pasajeros con un margen de maniobra casi nulo. En paralelo, Lufthansa, Wizz Air e ITA Airways cancelaron sus servicios hacia y desde Israel hasta el 7 de marzo.

En ese limbo quedó Elena Sale, suizo-israelí residente en Tel Aviv. Voló hace una semana con Swiss Air Lines —del grupo Lufthansa— a Zúrich para asistir a la boda de su hermana y planeaba regresar el domingo. “No he podido reprogramar mi vuelo de regreso a Tel Aviv porque no tienen ningún vuelo planificado, ya que todo está cancelado hasta el 7 de marzo”, contó a *The Times of Israel*.
“Ahora mismo es fin de semana… pero mañana se supone que debo empezar a trabajar de nuevo”, añadió Sale. “Espero poder volver pronto, pero no sé cuánto tiempo llevará… Estoy esperando a que se abra el espacio aéreo, y entonces quiero conseguir un vuelo de regreso lo antes posible”, dijo.
La joven, de 26 años, explicó que, en cuanto Israel reabra su espacio aéreo, evalúa intentar embarcar con El Al, convencida de que las aerolíneas locales serán las primeras en reanudar operaciones. “Pero también estoy segura de que esos vuelos estarán bastante llenos”, admitió.
La Autoridad de Población e Inmigración informó el domingo que 172.377 israelíes salieron del país en los últimos 30 días y aún no han vuelto. Por su parte, el Ministerio de Turismo indicó que 37.400 turistas siguen en Israel y que alrededor de 700 ya salieron —principalmente por cruces terrestres con Egipto y Jordania— desde el inicio del ataque iraní.

Sin un plan claro sobre una reapertura parcial o total del espacio aéreo para vuelos de repatriación, Arkia lanzó el domingo una alternativa que esquiva el bloqueo por arriba: vuelos con Airbus A320 de Electra Airways entre Atenas y el Aeropuerto Internacional de Taba, en Egipto, con el objetivo de facilitar el retorno a Israel cruzando luego por tierra. Para quienes están dentro del país, esta misma vía también permite salir, con billetes de ida a 449 dólares.
La presión de la demanda, sin embargo, empuja a ampliar el puente: Arkia añadirá desde el lunes vuelos hacia Taba desde Roma y desde Lárnaca, con pasajes de ida a 549 y 359 dólares, respectivamente. Para los viajeros que aterricen en Taba y crucen la frontera egipcia hacia Israel, habrá autobuses de Egged saliendo de la terminal hacia Eilat y Beersheba, al estacionamiento del Aeropuerto Ben Gurion y a Tel Aviv.
La competidora Israir anunció el domingo planes para operar vuelos hacia y desde los aeropuertos de Taba y Aqaba, en Jordania, aunque sin detallar el esquema. El Al, en tanto, afirmó que trabaja en un cronograma de “vuelos de rescate” para cuando Israel reabra su espacio aéreo, y prometió asignar asientos de manera automática a sus propios titulares de billetes.
La aerolínea de bandera calculó que cerca de 15.000 de sus clientes quedaron varados en el extranjero tras las suspensiones vinculadas al cierre del espacio aéreo, y que cada día adicional de cancelaciones añade otros 10.000. Por instrucciones de la ministra de Transporte, Miri Regev, la Autoridad de Transporte Marítimo y Puertos emitió tarde el sábado un llamado para operar líneas temporales desde Chipre.

La convocatoria pidió a navieras y agencias de viajes propuestas de embarcaciones con capacidad mínima de 800 pasajeros para establecer un servicio rápido entre los puertos chipriotas de Limassol y Lárnaca y puertos israelíes. Mano Maritime, que durante la guerra con Irán en junio coordinó viajes de retorno desde Chipre con el Ministerio de Transporte, respondió que su temporada de cruceros 2026 está programada para comenzar el 19 de marzo.
“Nuestro barco se encuentra actualmente en astilleros en el extranjero sometiéndose a trabajos planificados previamente de mantenimiento técnico periódico y mejoras en preparación para la temporada de cruceros”, informó Mano. Mientras tanto, no todos los varados —ni los que no pueden salir del país— esperan una repatriación ordenada por el Estado: algunos, sencillamente, hacen lo que pueden con lo que hay.
Ahí aparece Amit Hari, capitán con licencia y dueño del Sailor Yacht Club en la marina de Herzliya. Dijo que el teléfono no deja de sonar desde el sábado, cuando Israel cerró su espacio aéreo. En junio, durante la guerra de 12 días, su club ya había trasladado israelíes desde Chipre en yates privados.
El domingo por la tarde, un yate de 40 pies —capaz de llevar a seis u ocho pasajeros con equipaje— zarpó desde Herzliya rumbo al puerto de Lárnaca, en una travesía de 30 horas. “Ayer empezó la locura con cientos de llamadas de gente que quiere salir, e israelíes que quieren volver a casa”, relató Hari.

“Entre el grupo que sale hoy de Israel tenemos a una madre y una hija que viven en Bélgica y vinieron a visitar a la familia en el país, y a un trabajador extranjero”, precisó. “De regreso desde Lárnaca el martes serán israelíes; la mayoría son médicos que vuelven de convenciones”, añadió.
Hari explicó que, en el mercado, los precios para travesías privadas en lanchas a motor de lujo pueden llegar a 25.000 NIS (8.000 dólares) por persona. “Nosotros cobramos nuestro precio normal por ir a Chipre, que es 4.000 NIS e incluye un lugar en el camarote con baño, pero se puede conseguir más barato”, sostuvo.
