Funcionarios estadounidenses e israelíes informan al sitio web de noticias Axios que ambos países tenían previsto lanzar su ofensiva militar contra Irán una semana antes, pero que el ataque inicial se pospuso por motivos operativos y de inteligencia.
El informe señala que una de las razones principales por las que finalmente no se dio luz verde al ataque el 21 de febrero fue el clima, así como la necesidad de mejorar la coordinación entre los ejércitos estadounidense e israelí.
“Las últimas dos semanas han sido muy agitadas”, afirma un funcionario de la Administración Trump citado en el informe.
“Algunos dicen que se debió a la luna, al clima o a cualquier otra cosa. Pero eso es una tontería”, añade el funcionario, antes de reconocer que “hubo un problema con el clima. No hay duda. Y el clima era una preocupación mayor para los israelíes”.
