La campaña conjunta intensificó ataques contra objetivos iraníes y extendió la presión a Estados del Golfo y a Hezbolá, mientras Washington e Israel fijaron metas militares y plazos.
La campaña conjunta escaló y arrastró a los Estados del Golfo al conflicto
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán se amplió en su tercer día, mientras los Estados del Golfo quedaron más arrastrados al conflicto y Hezbolá recibió intenso fuego israelí tras lanzar cohetes contra Israel. La campaña conjunta empezó el sábado, mató al líder supremo Alí Jamenei y golpeó decenas de objetivos. En ese marco, ambos gobiernos sostuvieron que la operación busca abrir un margen político interno en Irán.
El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmaron que la operación apunta a dar a los iraníes espacio para derrocar a su régimen. El lunes, Trump detalló metas concretas que incluyeron misiles balísticos, programa nuclear, marina y apoyo a grupos proxy, y advirtió que faltaba la mayor oleada. En paralelo, funcionarios de ambos países destacaron resultados operativos, pese a bajas y a incidentes en la región.

Trump no descartó emplear tropas terrestres y dijo que la campaña podría durar unas cuatro semanas. Ante CNN el lunes, afirmó que aún no habían golpeado con fuerza y que la “gran oleada” vendría pronto, además de señalar avances frente al calendario previsto. En un evento en la Casa Blanca, sostuvo que la campaña era la “última mejor oportunidad” para eliminar amenazas planteadas por el régimen, y enumeró objetivos militares y estratégicos.
Funcionarios estadounidenses e israelíes subrayaron logros pese a la muerte de seis soldados estadounidenses y al derribo de tres aviones de EE. UU. por fuego amigo desde Kuwait, sin víctimas. Estados Unidos sostuvo que logró superioridad aérea sobre Irán, y las FDI dijeron el lunes que destruyeron hasta ahora unos 600 objetivos iraníes. El Comando Central informó que recuperó restos de dos miembros previamente no localizados tras ataques iniciales de Irán en la región.
Datos clave de la escalada militar y sus efectos regionales
- Trump fijó como metas misiles balísticos, programa nuclear, marina iraní y apoyo a grupos proxy, y habló de una “gran oleada” próxima.
- Estados Unidos reportó seis muertos entre su personal militar y tres aviones derribados por fuego amigo desde Kuwait, sin víctimas en esos incidentes.
- Las FDI informaron la destrucción de unos 600 objetivos, incluidos sitios de la cúpula de seguridad, lanzadores de misiles y sistemas antiaéreos, con más de 2.500 bombas arrojadas.
- Qatar y Emiratos detallaron interceptaciones de misiles balísticos, misiles de crucero y drones, con cifras acumuladas desde el inicio de la operación.
Irán mantuvo salvas de misiles y amplió ataques hacia países del Golfo

Irán incrementó sus ataques en la región, mantuvo a Israel como objetivo con salvas de misiles y aseguró que apuntó a la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu en Jerusalén, una versión que la PMO negó. También siguió disparando contra los Estados del Golfo, que advirtieron que responderían, mientras crecía el riesgo de escalada. En paralelo, continuaron los anuncios de interceptaciones y los reportes de impactos sobre infraestructura.
Los Guardianes Revolucionarios de Irán dijeron que apuntaron a la oficina de Netanyahu y al cuartel general del comandante de la fuerza aérea israelí, y afirmaron que usaron misiles Kheibar, según un comunicado difundido por Fars. La oficina del primer ministro rechazó esa versión por “falsa”. En el mismo mensaje, el CGRI advirtió que Estados Unidos “ya no estará a salvo” y señaló que el enemigo no estaría seguro “ni siquiera en sus propios hogares”.
En Arabia Saudita, un dron iraní impactó una refinería, provocó un incendio y obligó a cerrar parte de las operaciones. Después, una fuente cercana al gobierno saudí dijo que un ataque concertado contra la infraestructura petrolera del reino podría desencadenar una respuesta militar, con represalias contra “instalaciones petroleras iraníes”. La declaración se refirió a un escenario en el que Irán lance un ataque concertado contra Aramco, según la misma fuente.

En Qatar, el país informó que su fuerza aérea derribó dos bombarderos iraníes Sukhoi Su-24 y describió interceptaciones ese lunes. El ministerio de Defensa qatarí indicó que su fuerza aérea y su marina interceptaron siete misiles balísticos y cinco drones. El ministerio de Defensa emiratí dijo que sus defensas antiaéreas interceptaron nueve misiles balísticos, seis misiles de crucero y 148 drones el lunes, y añadió que Irán disparó 174 misiles balísticos contra EAU desde el inicio.
Israel extendió ataques a Hezbolá y Beirut tras el lanzamiento de cohetes
Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Arabia Saudita quedaron más involucrados en el conflicto y alertaron sobre un agravamiento de los combates. Hezbolá, el grupo terrorista respaldado por Irán en Líbano, se sumó a primera hora del lunes y disparó cohetes contra Israel por primera vez en más de un año. Como respuesta, Israel atacó objetivos de Hezbolá, incluidos en Beirut, y mató al jefe de inteligencia del grupo.
El jefe del Estado Mayor de las FDI, Eyal Zamir, dijo que Israel decidió pasar a la ofensiva contra el grupo terrorista, al que las FDI dañaron gravemente en la guerra de 2023-2024. Más tarde, Zamir afirmó que el ejército no pondría fin a su nueva ofensiva hasta que “la amenaza sea eliminada”. El ministro de Defensa, Israel Katz, dijo que Israel apuntaría al líder de Hezbolá, Naim Qassem, en el marco de esa presión.
El gobierno libanés, que trabajaba para desarmar a Hezbolá, anunció que prohibía las actividades militares del grupo. Hezbolá respondió por medio de Mohammed Raad, jefe de su bloque parlamentario, quien condenó las “decisiones fanfarronas” de Beirut y afirmó que “los libaneses esperaban una decisión que rechazara la agresión [israelí]”. En paralelo, Irán mantuvo el lanzamiento de misiles hacia Israel, incluida una andanada dirigida a Beersheba.

Una andanada hacia Beersheba hirió a 19 personas, según el reporte incluido en el texto. En ese contexto, Israel informó que atacó y mató a soldados iraníes que intentaban operar defensas contra aeronaves israelíes, y reiteró que continuará atacando intentos de armar lanzadores de misiles. Trump, en entrevistas con medios estadounidenses, dijo que le sorprendieron los ataques contra países árabes y describió que esos gobiernos ahora insisten en involucrarse.
Trump y el Pentágono defendieron objetivos y negaron un conflicto interminable
Las encuestas muestran que la guerra resulta impopular en Estados Unidos, pero Trump sostuvo que los combates probablemente se extenderían por semanas y mantuvo abierta la opción de usar tropas terrestres. Ante el New York Post, dijo que no temía desplegar “botas sobre el terreno” y evitó el compromiso de descartarlas. Consultado por un cronograma, señaló a CNN que siempre pensó en cuatro semanas y que el curso iba adelantado.
Trump añadió que EE. UU. toma medidas fuera del ámbito militar en nombre del pueblo iraní, sin ofrecer más detalles sobre esas acciones. En la Casa Blanca, definió la campaña como la “última mejor oportunidad” para atacar a Irán y “eliminar” amenazas, con cuatro objetivos: destruir capacidades de misiles, buscar aniquilar la marina, asegurar que Irán nunca obtenga un arma nuclear y frenar su apoyo a grupos proxy. No mencionó un cambio de régimen en ese discurso.

En su conferencia de prensa del lunes, el secretario de Defensa Pete Hegseth evitó precisar un cronograma y rechazó la idea de otro conflicto enquistado en Oriente Medio. Dijo que esta no era una “guerra de cambio de régimen”, aunque afirmó que “el régimen sí cambió”, en aparente referencia a la muerte de Jamenei y de otros altos mandos. Reconoció que habrá más bajas, lamentó la pérdida de soldados y rechazó “reglas estúpidas de enfrentamiento”.
Junto a Hegseth, el general Dan Caine elogió el primer día y describió la magnitud de las operaciones aéreas. Afirmó que 100 aeronaves estadounidenses iniciaron una oleada de ataques y que 1.000 objetivos fueron alcanzados en las primeras 24 horas, mientras Israel lanzó cientos de ataques propios. Sostuvo que la superioridad aérea reforzará la protección de tropas y facilitará la continuidad, y advirtió que la operación requerirá tiempo.
