Estados Unidos e Israel planeaban iniciar la guerra actual contra Irán el viernes por la noche con un ataque sobre Teherán bajo la cobertura de la oscuridad, pero aplazaron los primeros bombardeos hasta la mañana del sábado por información de inteligencia que permitió la eliminación del líder supremo Ali Jamenei, según The New York Times.
“El momento se determinó finalmente por un notable golpe de inteligencia”, señala el periódico en un amplio reportaje sobre la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de ir a la guerra. “La CIA, que había estado siguiendo de cerca los movimientos del ayatolá Jamenei, supo que el líder supremo planeaba estar en su complejo residencial en el centro de Teherán la mañana del sábado.
Altos dirigentes civiles y militares iraníes también iban a reunirse en el mismo lugar, al mismo tiempo. La CIA trasladó esa información a los israelíes y, de acuerdo con el relato, los líderes de ambos países optaron por iniciar la guerra con un audaz ataque de ‘decapitación’ a la luz del día”. El Times afirma que Trump dio “la orden oficial de avanzar” mientras volaba a Corpus Christi el viernes por la tarde para pronunciar un discurso sobre energía.
El reportaje reconstruye los últimos intentos, sin éxito, de negociar un acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, con un desenlace en conversaciones en Ginebra el jueves. En ese encuentro, Irán entregó a los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner “un plan de siete páginas con niveles propuestos de futuro enriquecimiento nuclear, cifras que alarmaron al Sr. Witkoff y al Sr. Kushner”.
Al terminar esas conversaciones, Witkoff y Kushner informaron a Trump de que “no creían que se pudiera alcanzar un acuerdo”. El artículo también describe el peso que tuvo en el enfoque del presidente la reunión del primer ministro Benjamin Netanyahu con Trump en el Despacho Oval el 11 de febrero, donde ambos líderes hablaron durante tres horas de “las perspectivas de guerra e incluso posibles fechas para un ataque”.
En esa conversación, añade el Times, también abordaron “la posibilidad —por improbable que fuera— de que el presidente Trump pudiera llegar a un acuerdo con Irán”. Según el reportaje, Netanyahu estaba “decidido a mantener al presidente estadounidense en el camino hacia la guerra”. Días después de esa reunión, Trump “dejó claro públicamente que era escéptico respecto a la vía diplomática”.
En esa línea, el texto recoge que el presidente desestimó la historia de negociar con Irán como años de “hablar y hablar y hablar”. “La decisión de Estados Unidos de atacar a Irán fue una victoria para el Sr. Netanyahu”, sostiene el Times al evaluar el efecto de esa posición en el desenlace descrito por el periódico.
El relato también destaca la relevancia de la evolución del vicepresidente JD Vance. Al presentarlo como “un escéptico desde hace mucho tiempo de las intervenciones militares estadounidenses en Oriente Medio”, el reportaje del Times, con fuentes conocedoras, indica que Vance argumentó en una reunión de febrero en la Sala de Situación de la Casa Blanca “que si Estados Unidos iba a golpear a Irán, debía ‘hacerlo a lo grande y hacerlo rápido’”.
El Times añade que el comentarista de extrema derecha Tucker Carlson figuró entre las “pocas voces que presionaban contra la acción militar”. Carlson se reunió tres veces con Trump en el último mes y “le dijo al presidente que no debía quedar encajonado por Israel, argumentando que su deseo de atacar a Irán era la única razón por la que Estados Unidos siquiera estaba considerando un ataque”. Según el artículo, Carlson pidió a Trump “contener” a Netanyahu.
